El reflejo de Oriente. El espejo Makyo Unidad de instalación #3
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Unidad de instalación #3

Elena le muestra el identificador. SILVA-ESP-0001. Kavi lo copia sin añadir Japón ni un siglo. Mantiene aparte el número de ingreso del IPCE, con el nombre de la institución que lo ha asignado. Los dos pueden referirse al objeto; ninguno tiene que expulsar al otro.

Ella señala el apellido dentro del código.

—Eso también dice algo.

Kavi vuelve a leerlo. Había rechazado una palabra y aceptado la otra sin detenerse.

—Dice de qué inventario procede —contesta.

—Mientras no termine diciendo de dónde procede el espejo.

En la nota del identificador escribe inventario privado de trabajo, once de febrero de 2026. Elena comprueba la fecha. Solo entonces se aparta de la pantalla.

Kavi abre la vista de exportación. Por un momento el dibujo de la servilleta deja sitio a unas líneas de texto.

@prefix crm: http://www.cidoc-crm.org/cidoc-crm/ .

@prefix crmsci: http://www.cidoc-crm.org/extensions/crmsci/ .

@prefix xsd: http://www.w3.org/2001/XMLSchema# .

@prefix ex: https://kavi.example.org/espejo/ .

ex:obs_2026_03_17 a crmsci:S4_Observation ;

crmsci:O8_observed ex:espejo ;

crm:P7_took_place_at ex:instituto_optica_serrano_121 ;

crm:P4_has_time-span [ a crm:E52_Time-Span ;

crm:P82a_begin_of_the_begin

"2026-03-17T00:00:00+01:00"^^xsd:dateTime ;

crm:P82b_end_of_the_end

"2026-03-17T23:59:59+01:00"^^xsd:dateTime ] ;

crm:P3_has_note

"Perfil local: ~400 nm. Radio del ajuste global: ~1,2 m." .

ex:espejo a crm:E22_Human-Made_Object ;

crm:P1_is_identified_by [ a crm:E42_Identifier ;

crm:P190_has_symbolic_content "SILVA-ESP-0001" ] .

Elena no lee las líneas en voz alta. Busca con el dedo una palabra que no está.

—Aquí no hay león.

—En esta parte, no.

—En el mapa sí.

Elena pone juntas las dos láminas. En los datos con la orientación del anverso, el animal mira a la izquierda; en la vista reflejada para compararla con la pared, a la derecha. Kavi había dejado visible solo la segunda. Vuelve a abrir la primera y conserva los dos títulos.

Le ofrece una ficha nueva. Kavi esperaba que objetara el idioma de los campos o las cifras del día; ella ya ha escrito león contornado. Añade figura de la proyección y la referencia de la lámina correspondiente. Firma con sus iniciales y anota la fecha del examen.

—No pongas que lo midió Joaquín.

Kavi crea otra nota. Esta vez la persona que describe es Elena. No enlaza la figura con un escudo ni con un apellido. Conserva la orientación y la referencia de la imagen que ella ha usado. Al pulsar guardar aparece su nombre junto al de Joaquín, en otro lugar.

Trabajan hasta que la luz de la ventana alcanza la pata de la mesa.

Han abierto las dos caras de la fotografía y el recibo del traslado; todavía queda una lista de archivos por copiar.

Elena compara las sumas de comprobación de los datos y se niega a seguir cuando una no coincide.

Kavi ha elegido la imagen reducida en lugar del mapa correspondiente.

Corrige la selección. La segunda comparación sale bien.

Antes de marcharse acuerdan volver al AGI.

Elena se había dado de alta por adelantado; llegan antes de que termine la acreditación de tarde.

No necesitan tocar originales para revisar juntos lo que Kavi ha encontrado.

Él vuelve a la descripción de la mañana y le enseña cómo ha llegado hasta ella desde el legajo.

Elena apunta la ruta, no el nombre del gobernador.

—Mañana, las cuentas —dice él.

Ella abre una página nueva.

A las seis y cuarenta y cinco avisan de que hay que dejar los puestos libres.

La indicación corta una lectura por la mitad.

Kavi marca la imagen en la que están, cierra la sesión y espera a que Elena guarde el cable.

En la calle aún pueden hablar sin que los oigan otras personas trabajando.

Repasan lo que van a pedir. Dos signaturas primero. Luego las siguientes.

A las nueve cruzan el puente de Triana. Han acabado por comer algo más, lejos de los papeles. Elena lleva la carpeta bajo el brazo; la maleta ha quedado en el alojamiento. Kavi sostiene la mochila por una correa porque la otra le ha dejado una marca en el hombro.

Desde el centro del puente mira la superficie oscura del río. El reflejo de una farola se interrumpe cerca del borde y vuelve a empezar más abajo. Un ciclista les pide paso. Se apartan al mismo lado y tienen que corregirse.

—El grafo no va a demostrarlo todo —dice Kavi.

—No te lo he pedido.

Él busca una frase más exacta.

—Va a organizar lo que no se sabe.

—Eso mismo hace un informe.

Kavi recuerda la ficha con las iniciales de ella, el momento en que le había impedido atribuir al físico lo que había visto por su cuenta. Va a contestar que un informe tiene otra forma, pero Elena se ha detenido para ajustar la carpeta. Entre las hojas asoma la servilleta del bar.

—La tienes tú —dice él.

—La he fotografiado. Te la paso.

Ella sigue andando. Kavi se queda un momento junto a la barandilla, hasta que el móvil recibe la imagen. En la pantalla, uno de los siete círculos ha caído sobre el pliegue. Amplía la fotografía. El interrogante está entero.