El experimento prohibido 1 . P.-J. Bonnaterre, Notice historique sur le sauvage de l’Aveyron, París, 1800.
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1 . P.-J. Bonnaterre, Notice historique sur le sauvage de l’Aveyron, París, 1800.

2. Estas frases describen la influyente filosofía o psicología dieciochesca del «sensacionalismo», en el que todo el contenido de la mente humana se concibe como una emanación directa de las sensaciones.

3. El artículo de la Gazette que seguía a este informaba de una reunión pública de la Asociación de observadores del hombre celebrada el mismo día de la llegada del Pequeño Salvaje.

En dicha reunión, la Asociación anunciaba un premio de seiscientos francos destinado a la investigación en un campo descrito como sigue: «Determinar, a partir de la observación de uno o más bebés, el orden en que se desarrollan sus distintas facultades físicas, intelectuales y sociales [morales],

y el grado en que dicho desarrollo se ve favorecido o impedido tanto por la influencia de los objetos presentes en el entorno de la criatura como por la influencia todavía mayor de las personas que se comunican con él».

Estas líneas no solo anticipan el destino posterior del Pequeño Salvaje, sino también el trabajo en el ámbito de la psicología del desarrollo de figuras modernas como Piaget y Anna Freud.

4. Leo Kanner, el psiquiatra infantil que identificó la condición y le puso nombre en la década de 1940, describe el autismo en unos términos que evocan con nitidez ciertos aspectos de la aflicción del Pequeño Salvaje:

«Los rasgos característicos consisten en una retirada profunda del contacto con la gente, un deseo obsesivo de la preservación del estado de las cosas, una relación hábil con los objetos,

la conservación de una fisionomía inteligente y pensativa y o bien mutismo o bien la clase de lenguaje que no parece destinado a servir a los objetivos de la comunicación interpersonal».