El Despertar del Lobo Capítulo 1
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Capítulo 1

El GPS le indicaba el final de la ruta.

Alirio Hassler apagó el dispositivo y descendió del Hyundai Santa Cruz, sin ninguna precaución del lugar acordado.

El sendero era solitario y bastante apartado del poblado más cercano al Parque Nacional Yosemite.

Tuvo que manejar desde Sacramento por cuatro horas para encontrarse con una hembra que conoció en una página de citas; vicio adquirido desde antes de contraer matrimonio dos veces; pactar una revolcada con una extraña que estaba dispuesta a complacerlo en todo y sin pagar un centavo, lo excitaba, porque aún mantenía ese tipo de aventuras en su vida.

Comenzó a despojarse de su ropa y dejarlas en el interior de su pickup gris azulada.

La condición por parte de Alirio, era la de primero penetrar a la desinhibida cita, estando él en su forma animal y luego ambos lo harían como bípedos: los dos acostados en la hierba y a la sombra de las gigantescas secuoyas que tapaban buena parte del sol.

—Por aquí, guapo…

Emocionado de que la hembra fuese puntual, Alirio se volvió por donde provino la voz y se empalmó al instante. Esa era la hembra con la que follaría un buen rato. Ahí mismo se pegaría a su trasero.

Plantó sus manos y sus pies en el suelo, para acomodar su cuerpo a su fase de transformación. Sin embargo, al iniciar el estiramiento de huesos, sintió en su espalda un leve dolor semejante al de un aguijón y otro pinchazo en el brazo como si lo hubiesen picado dos abejas.

Al pretender quitárselos de un manotazo, no fue capaz, perdió el equilibrio y cayó de costado, viendo que todo le daba vueltas. ¿Qué sucedía?, ¿por qué se sentía tan débil?

Apenas fue capaz de expresar preocupación, cuando sobre él cayeron dos siluetas, del cual lo levantaron en el acto y sin delicadezas lo arrojaron a la cajuela de una camioneta negra.

Alirio no era capaz de gruñir ni de forcejear para liberarse de sus captores; las manos de estos estaban frías, sus rostros pálidos…

Mierda…, le habían tendido una trampa para atrapar a un alfa que solo pensaba en su pito.