El corazón de Cañadulce Capítulo 19
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Capítulo 19

—¿Tú sabes quién lleva el archivo de la parroquia?

—Encarna.

—Ya, pero quién lo lleva oficialmente.

—Encarna.

Se sentó en la mesa del fondo, que a esa hora estaba libre, y me enseñó el móvil.

Le había escrito el lunes al párroco pidiendo consulta de dos cosas: los papeles de cofradías de los años ochenta, para acabar de fechar lo del mirador, y la caja de varios donde estuvieran los documentos sueltos de esa época, por si había algo aprovechable para la parte histórica de la campaña.

La respuesta le había llegado ese mismo jueves a mediodía. Cuatro líneas.

En atención a su solicitud, se le comunica que el legajo 12, Varios, se encuentra actualmente en proceso de reorganización, por lo que no es posible facilitar su consulta. Se le comunicará su disponibilidad. Atentamente.

—Reorganización —dijo Diego.

—Pues eso.

—Llevo veinte años pidiendo papeles a archivos y esta frase la he leído cuarenta veces. En un archivo diocesano, en el Histórico Provincial, en dos ayuntamientos. Es la frase.

—¿La frase de qué?

—De que no. —Se guardó el móvil—. No es que sea mentira. Es que un archivo pequeño está siempre en proceso de reorganización, porque nadie lo termina nunca. Por eso vale para todo.

Yo estaba fregando la bandeja grande y no me volví.

—Es que es verdad, Diego. Yo estuve allí el lunes. Aquello es una habitación con un radiador de aceite que lleva una señora de setenta y tres años que abre la iglesia a las ocho. Si te dice que está reorganizando, es que está reorganizando.

—Ya.

—Y encima le pides los años ochenta y los varios a la vez. Eso son cuatro estanterías.

—Que sí, que sí. —Se levantó—. Si al final no lo necesito. Con el acta de 2004 me vale.

Y se fue a las seis y media, y yo no le di ninguna importancia, y quiero que quede escrito así porque es como fue.

Aquella tarde yo tenía otra cosa en la cabeza.

Charo me había pedido reconstruir el registro hacia atrás lo que pudiera, y esa semana me puse.

Saqué los albaranes de harina, los tickets de la caja, las hojas de encargo y las fotos del móvil, que hago fotos de la vitrina casi todos los días sin ninguna razón, y me senté a intentar reconstruir quién había horneado qué desde el 6 de enero.

Del 15 en adelante está todo, porque lo apunto.

Del 6 al 14 se puede sacar a medias. Los días que Rocío libra se sabe. Los días que hicimos las dos, no. Hay cuatro hornadas de esa primera semana de las que no voy a poder decir nunca de quién eran.

Estuve hasta las diez rellenando una tabla con huecos y me fui a la cama fastidiada, porque a mí los huecos me ponen de mal humor.

Y no volví a pensar en el legajo 12 hasta el 9 de febrero.