El amor que mereces Capítulo 17
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Capítulo 17

Carrie sentada en el sofá, veía como los demás que el padre de Matthew destrozaba a Tom ante la prensa con una contundencia que dejaba a todos con la boca abierta.

—¿Entonces le va a denunciar por estafa?

—Su manipulación en las ganancias de ciertos bonos que se compraron para unos planes de pensiones está más que acreditada, y por supuesto presentaré la denuncia ahora mismo ante los federales.

Es un delito muy grave que le advertí que denunciaría, por eso todos los acontecimientos posteriores.

Solo quiero pedir disculpas a las señoritas Falkner, porque en el momento que irrumpió en mi despacho, cargó contra ellas para probarme que era un empleado fiel y así evitar que yo le denunciara.

Pero eso no va a pasar, mi empresa es muy seria y no voy a consentir que ladrones campen en ella.

—Hostia… —dijo Rob mirándolas asombrado—. ¿Alguien sabía esto?

—No, antes cuando hablé con Matthew no me comentó nada de eso —susurró Carrie—. ¿Está diciendo la verdad?

—Dudo que lo supiera antes de su ingreso hospitalario —dijo Julieta—. Se tuvo que enterar después.

—Cuando cambiaron las claves. —Su hermana entrecerró los ojos. —Seguro que revisaron sus movimientos y descubrieron el pastel.

—¿Su hijo va a continuar con la denuncia por lo de su coche?

—Hijo…

Matthew se puso ante los micros. —Por supuesto que continuaré con la denuncia. Si Tom Baxter cree que puede hacer lo que le venga en gana y salir impune está muy equivocado.

—Toma mensajito —dijo Melania divertida.

Julieta se preocupó todavía más porque ahora ese hombre ya no tenía nada que perder, iba a ir a prisión de todas maneras. Miró a Rob que dijo por lo bajo —Nena, tengo un arma en la mesilla de noche.

—¿Y los demás?

Él apretó los labios. —Hablaré con ellos, estarán prevenidos hasta que le detengan los federales.

Esa frase la alertó. —¿Me estás diciendo que ya no está detenido?

—¿Por lo de la agresión ante el hotel? Nena, prácticamente salió de comisaría antes de que yo terminara la denuncia.

—Mierda. —Miró a su hermana. —Si tenías intención de empezar a trabajar, vete olvidándote, no vas a salir de casa.

—No fastidies, Jason me necesita.

—Y yo también, así que aquí te quedas.

—Jason lo entenderá —dijo Rob levantándose—. Voy a trabajar al despacho, tengo que hacer varias llamadas.

El sonido de los disparos los dejó de piedra y todos se volvieron hacia el televisor donde la gente gritaba y la cámara no enfocaba a los Babbington porque todos estaban buscando refugio. Carrie sintiendo un miedo atroz vio la sangre en un escalón y gritó desesperada —¡Matthew!

Rob salió corriendo de la casa. Julieta espantada veía una mano tendida en el suelo mientras el cámara intentaba levantarse.

Se escucharon más disparos y la cámara cayó al suelo mientras todos se apartaban corriendo.

En la imagen Matthew, su padre y otro hombre estaban tirados en el suelo llenos de sangre. Carrie se desmayó de la impresión.

Jason suspiró apartándose de la cama de Carrie donde estaba sedada y se acercó a ella. —Estás muy pálida.

—Estoy bien —dijo aún muy nerviosa—. ¿Cómo está mi prima? No podía calmarla.

—Es por el shock, es mejor que descanse, le he puesto algo que no la despertará hasta mañana. —Salieron de la habitación y entornaron la puerta. —¿Y tu hermana?

—Con el niño, entreteniéndole para que no se dé cuenta de nada. Antes no he podido preguntarte nada por el estado en el que estaba mi prima, ¿pero tú sabes algo de los heridos?

—No mucho, en cuanto me enteré, llamé al hospital y un amigo me informó de lo poco que sabía.

Están en quirófano, pero Matthew no tiene buena pinta.

Una de las balas le rozó el corazón y otra le dio en el estómago.

Es todo lo que sé sobre él, no ha entrado en detalles, tenía mucho trabajo y no podía hablar.

Joder, menos mal que estaban en el hospital, que sino ya estaría muerto.

—Rob está allí, seguro que sabe algo más, pero no quiero molestar con llamadas. ¿Tu amigo te comentó algo del señor Babbington?

—El padre de Matthew está algo mejor, solo una herida en el hombro, pero se golpeó la cabeza al caer y parecía más grave de lo que era en realidad.

—Dios mío, no puedo creer que haya pasado esto. ¿Es cierto que Tom no ha sobrevivido? Mi hermana me ha dicho que lo han comentado en internet.

La miró como si le acabara de dar la sorpresa de su vida. —¿Todavía no lo sabes?

—¿El qué? He estado con Carrie y…

—Se ha librado.

Palideció. —No, es imposible.

—Salió huyendo, Julieta. Quien ha muerto ha sido su mujer que le acompañaba también armada. Ella disparó a Matthew la primera vez.

—¿Qué? —preguntó incrédula.

—Esa loca no dejaba de gritar que les habíamos jodido la vida y disparaba prácticamente sin mirar. Hasta le dio a un periodista. Uno de los guardias de seguridad del hospital le pegó un tiro en la cabeza que la dejó seca.

Impresionada se llevó la mano al cuello. —¿Hay más heridos?

—Otro guardia está herido en una pierna y el abogado de Matthew también está estable, algo de que la bala le dio en el costado, pero Matthew se le cayó encima y no se movió por miedo a que esos locos le dispararan más.

Nuestro amigo es el más grave, ese cabrón fue hasta él y le disparó cuando ya estaba en el suelo.

—¿De veras? —preguntó asombrada.

—Eso me dijo mi amigo.

—Dios, como se muera, Carrie no levantara cabeza en lo que le quede de vida… —dijo angustiada—. ¿Puedo hacer algo?

—Ahora solo podemos esperar a que salga de quirófano. Tranquila, está en buenas manos. Tengo que irme, voy a ir al hospital a ver si hay novedades.

—Sí, sí, claro, vete y si tienes tiempo llámanos para decirnos cómo va todo.

—No te preocupes.

Su amigo se alejó hacia las escaleras y ella regresó a la habitación de Carrie y se acercó a su cama. Las lágrimas de su prima aún marcaban sus mejillas y Julieta apretó los labios intentando reprimir el llanto. —No se va a morir, no puedes tener tan mala suerte.

—Chisst.

Se volvió para ver a su hermana en la puerta, que le hizo un gesto con la mano para que saliera.

Lo hizo a toda prisa y su hermana susurró mientras entornaba la puerta —No te vas a creer esto…

—Se alejaron hasta su habitación y su hermana le puso delante el móvil antes de darle play a un video.

—Rob McDugal perdió los nervios al enterarse de que la esposa de Tom Baxter, Anne Baxter estaba presente en el momento del intento de asesinato.

Imágenes grabadas por los periodistas durante el ataque lo confirman.

Julieta separó los labios de la impresión. —Ella ha sido su cómplice, me lo acaba de decir Jason.

—Pero Tom Baxter se ha dado a la fuga, al parecer está armado y es peligroso.

—¿Nena?

Asombrada corrió hacia las escaleras para ver a Rob subiéndolas de dos en dos. —¿Qué haces aquí?

—Nos vamos.

—¿Cómo que nos vamos? Carrie está inconsciente por la medicación —dijo señalando la puerta de su habitación.

Rob fue hasta allí y la cogió en brazos.

—Nos largamos de Manhattan hasta que cojan a ese chiflado.

Ya he llamado a mi madre y van de camino a los Hamptons.

Nena, date prisa, coge lo que necesites —dijo empezando a bajar las escaleras y en ese momento apareció Tom ante la puerta de la entrada agarrando a Lucy de la melena mientras la apuntaba a la sien con una pistola.

Lucy aterrada sollozó. —Ha debido saltar el muro del jardín.

Tom sonrió. —Deja a esa puta en el suelo.

Julieta vio de reojo que su hermana aún seguía en el pasillo y le hizo un gesto con la mano para que entrara en la habitación con Ben.

Lo hizo de inmediato y cerró la puerta tan suavemente que ni Julieta lo escuchó.

Centró toda su atención en ese psicópata, que apuntaba a Rob mientras se agachaba para recostar a su prima en las escaleras.

—¿Os habéis divertido jodiéndome la vida? —Su voz demostraba que había bebido. —¡A mí no me jode nadie! —gritó fuera de sí.

—No sé por qué la has tomado con nosotros, pero no hemos hecho nada.

—¿No habéis hecho nada? ¿Me tomas por gilipollas? Te vi, ¿sabes?

Rob le miró sin comprender. —¿Me viste?

—Hace seis meses te vi en un restaurante con ese gilipollas engreído de Matthew, me sorprendió porque se suponía que no os tragabais. ¡Desde aquel momento supe que tramabais algo! ¡Y luego aparecieron estas, las primas de una puta! ¡Todo esto olía muy mal!

Rob levantó las manos. —Cálmate, ¿por qué no sueltas a Lucy y lo hablamos? Así podrás entender…

—¡Yo lo entiendo todo! ¡Esa zorra me dejó porque había encontrado un negocio mucho más gordo!

Vosotros necesitabais una heredera y sus primitas eran perfectas, ¿no es cierto?

Pobres huerfanitas que de repente eran millonarias.

—Sonrió malicioso. —Pero cometisteis un error.

Yo caeré, pero vosotros caeréis también.

—¿Error? Deja de decir tonterías —dijo Rob tensándole aún más—. ¡Son las hijas de Elizabeth, no hay ningún error!

—¡Elizabeth y la madre de estas no tienen la misma letra!

Rob separó los labios de la impresión mientras las luces de los coches de policía aparecían en las ventanas. —¿Qué dices?

Se echó a reír. —¡El viejo conserva una carta que le envió la chica desde la institución donde la recluyeron!

¡En ella le dijo que sus padres no merecían nada y que ni se le ocurriera darles la herencia!

¡Solo tuve que sacar una foto de su letra y no se parece en nada a la de la madre de esas aprovechadas!

—¿De dónde sacaste la otra letra?

—De la funeraria, imbécil. Tuvo que rellenar unos papeles cuando murió su marido y por mil pavos consigues lo que quieras en esta ciudad.

—La letra cambia con los años —dijo Julieta haciendo que la apuntara.

—No tanto, bonita. Ciertos rasgos permanecen siempre. De hecho, ahora los grafólogos utilizan inteligencia artificial y es ella quien analiza cada rasgo de la escritura. ¡Y no se parecen en nada!

—Suelta el arma.

Todos se volvieron para ver a Melania con un revólver en la mano apuntándole. —¡Suéltala!