Capítulo 16 #3
—Dice que ha hablado con el primer empleador de Elizabeth en esta ciudad y que tu madre le comentó una vez que tenía una hermana. ¿Cree que si voy a Illinois la encontraré? Eso es lo que dijo.
Asombrada miró a su hermana. —No, mi madre no tenía familia.
—¿Y por qué iba a mentirme ese hombre?
—Yo que sé. ¿Una hermana? Jamás hemos sabido nada de ella. Mamá nos dijo que no tenía familia.
—Esperemos que tengas razón, porque como esa hermana salga a la luz estamos en un lío de los gordos.
—Ha sido un gancho para ponerte nervioso y que dijeras algo más, como Tom está creando la duda, quieren tantearte —dijo Matthew—. ¿Qué le dijiste?
—¿Qué le voy a decir? Que eso era mentira, que la madre de Julieta era Elizabeth y que lo de Illinois era una historia que se había inventado para pasar desapercibida y que nadie la relacionara con esta familia.
—Tom nos está complicando mucho la vida —dijo Melania—. Hay que hacer algo porque cuantas más dudas, más rascarán los periodistas.
Lucy pasó ante ellos con la bandeja de canapés que habían preparado.
—Yo que ustedes le daría una tajada. —Pasó hasta el comedor y todos estiraron el cuello.
—Es lo mejor para cerrar bocas. Le convierten en su cómplice y así no puede volver a decir ni pío.
—Salió del comedor y pasó ante Julieta sonriendo.
—Yo firmaré lo que quieran por… ¿Un milloncete?
Sí, creo que será suficiente, tampoco quiero abusar.
—¿Será suficiente, de veras? —preguntó Rob irónico.
—Jefe, son demasiadas personas hablando del tema como para que una no se entere de nada. ¿Trato hecho?
Él gruñó estrechando su mano. —Trato hecho.
—Me siento como si me hubiera tocado la lotería.
—Uy, no he mirado el boleto que me dio la enfermera. —Todos miraron a Julieta que se sonrojó. —Me podía tocar un buen pellizco.
—Pellizco el que le ha tocado a esta —dijo Melania—. ¿Y creéis que un papelito los va a hacer callar? A Lucy todavía, porque siente algo de lealtad por la familia, pero a ese mamón ni hablar, cogerá el dinero y después lo contará todo.
—Yo no voy a decir ni pío, lo juro por Dios.
Rob sonrió irónico. —Eso me deja mucho más tranquilo.
—Jefe, cuando tiene mala baba, la tiene. Mejor me voy a la cocina, que aquí sobro.
Julieta sonrió. —No te preocupes por ella, es una tía legal, sé que los periodistas le han ofrecido mucho dinero por hablar y no ha abierto la boca.
—Lucy no me preocupa, prácticamente ha crecido con nosotros. —Rob apretó los labios antes de sentarse en el sillón. —¿Qué hacemos? Es una decisión que debemos tomar entre todos, porque todos somos parte interesada.
—Yo voto por no hacer nada —dijo Matthew—. Esperemos acontecimientos. Igual esta nueva detención le da una lección y nos deja en paz.
Rob miró a Julieta. —Si Carrie tiene razón seguirá acosándonos con lo que eso conlleva con la prensa.
Carrie miró a Matthew. —Si antes nos odiaba ahora no podrá dejar de pensar en nosotros ni un minuto y eso no le dará paz hasta que culmine su venganza. Suena teatral, pero os aseguro que es así.
—Entonces debemos ir contra él con todo lo que tengamos —dijo Rob—. Voto por destrozarle ante la prensa y cuando venga a nosotros en busca de venganza, que lo hará como lo ha hecho hoy, darle su merecido.
—Anda, quieres cargártelo —dijo Melania con los ojos como platos.
—Está poniendo en riesgo mi vida y a mi familia, ahora no pienso tener piedad. Si vuelve a ponerle la mano encima a alguien de los míos o a mí, no dudaré en disparar.
—Cielo…
—Tenías que haberle visto hoy, nena. Estaba fuera de sí, con una persona en ese estado no se puede razonar. Hasta uno de los policías me aconsejó que comprara una pistola cuanto antes.
—Dios mío…
Carrie palideció. —Quizás yo pueda hacer algo, hablar con él…
—Ni de coña vas a acercarte a ese tipo, ¿me oyes? —dijo Matthew—. Cuanto más lejos de él, mejor.
—Muy bien, como queráis.
—Joder, tengo que irme, no puedo alargar la visita demasiado.
Poner el canal de noticias, mi padre saldrá del hospital en un par de horas.
—Sonrió malicioso. —Tiene un cabreo… Le va a dejar hecho un guiñapo ante la prensa.
—Besó a Carrie y al volverse vieron allí a Ben de la mano de Lucy. —Campeón, ¿cómo te va?
Se tiró a él y le abrazó por el cuello. —¿Me has traído algo?
—¡Hijo! ¡No se puede pedir regalos a todo el mundo! —protestó su madre mientras Matthew le levantaba.
Los ojitos de Ben miraron tristes a Matthew que dijo a toda prisa —Mañana te traigo algo.
—¡Un castillo!
—Un castillo, pero tienes que ser muy bueno y comértelo todo.
—Vale. —Le dio un beso en la mejilla. —Quiero bajar.
Todos sonrieron viendo como le dejaba en el suelo y también se dieron cuenta de que Matthew no quería irse. —Preciosa, te llamo luego.
—Ten cuidado —dijo preocupada acompañándole hasta la puerta.
Él se detuvo antes de abrir. —Ponte detrás, no quiero que te vea demasiado la prensa.
—Acarició su mejilla. Carrie tuvo que cerrar los ojos por lo bien que se sintió y él se inclinó para besar suavemente sus labios.
—Joder, qué ganas tengo de que pase todo y podamos estar juntos sin mirar por encima del hombro.
—Siento lo mismo.
Él sonrió y abrió la puerta de manera que a ella no se la viera. —Chicos, no hay declaraciones. Esta tarde mi padre dirá lo que tiene que decir y yo estaré con él, hablaremos entonces.
Carrie cerró la puerta muy preocupada y cuando se volvió allí tenía a sus primas con cara de querer practicarle un tercer grado. —¿Y bien? —preguntó Melania maliciosa—. ¿Cuándo piensas decirnos lo que pasó ayer cuando os fuisteis a la cama?
—Ayer no pasó nada. —Pasó ante ellas. —¿Comemos?
—¿Cómo que no pasó nada? Durmió contigo. —Julieta la siguió. —¿No te tocó?
—Estuvimos hablando, toda la noche y…
Las hermanas sonrieron. —Ya estás coladita, ¿eh? —dijo Melania haciendo que Rob sonriera.
—Lo hablamos y hemos decidido que sea una noche especial, sin estar en casa de mis primas ni con chiflados en la acera ni nada por el estilo. Será... en la noche de bodas.
Ambas dejaron caer la mandíbula del asombro. —¿Te vas a casar? —preguntó Julieta antes de chillar.
Carrie sonrió. —Os lo habéis tragado, pringadas.
Las hermanas gruñeron mientras Rob reía a carcajadas.
—Hemos decidido esperar un poco para conocernos mejor. Yo tengo un hijo y un pasado, él quiere un hijo y también tiene un pasado… Tenemos que saber que terreno pisamos antes de dar un paso tan importante y eso incluye la cama, así que dejad de dar por saco.
—Menuda resistencia tiene el economista, nene.
Rob rio por lo bajo. —Y tanto, es mi héroe. —La cogió por la cintura y la atrajo a él para besarla en el cuello. —Sabe controlarse mucho mejor que yo.
Le miró enamorada. —Es que soy irresistible.
—Y que lo digas.
—¿Comemos? Es para entretenerme con algo, ya que yo no tengo a quien hincar el diente —dijo Melania.
Riendo entraron en el comedor. —¿Crees que Jason tardará mucho tiempo en reconocer que le gustas? —preguntó Rob.
Melania se detuvo en seco con cara de que le habían dado la sorpresa de su vida. —¿Te ha dicho algo?
—Creía que las mujeres veíais las señales —dijo sentándose a la mesa.
—¿Y si me equivoco? Menuda metedura de pata.
—¿Quieres mi opinión? —preguntó Carrie divertida sentándose al lado de Julieta.
—Sí, por favor.
—A por él.
—¿Así sin más?
—Y no le des tiempo a pensar. Ese es mi consejo.
—Consejos vendo que para mí no tengo —dijo Julieta con retintín.
Carrie entrecerró los ojos. —Ya no tenemos diez años, no me retes.
—¿Te reto yo? ¿Te acabas de oír?
Se puso como un tomate. —Nuestro caso es distinto.
—Y una leche. Estás cagada, eso es lo que pasa.
—No puedes decir que tenga mucha suerte con los hombres que entran en mi vida.
Perdió la sonrisa poco a poco y alargó la mano para coger la suya. —Cielo, tú también tienes derecho a ser feliz. —Agachó la mirada y Julieta se preocupó porque era evidente que era ella quien estaba frenando esa relación. —Eh… No estás haciendo nada malo.
Sollozó. —Estoy harta de sufrir.
Julieta la abrazó con fuerza. —Ahora todo será distinto, ya verás. Matthew te dará aquello que tanto anhelas y ese sufrimiento quedará atrás.