El amor que mereces Capítulo 16 #2
89%

Capítulo 16 #2

Pues la situación se estaba saliendo de madre.

Al día siguiente la prensa estaba como loca, ya no podían salir de casa otra vez.

Tom había dado declaraciones al salir del juzgado y no había dejado de gritar que todo era un complot entre ellas y los McDugal para quedarse con la herencia.

Que él solo quería demostrar que Matthew también estaba metido en eso.

—Ya sale —dijo Carrie muy preocupada mirando el televisor. En ese momento Matthew salía del juzgado con su abogado donde le habían puesto a Tom una demanda por difamación.

—¿Qué tiene que decir sobre las acusaciones del señor Baxter?

—Que son absolutamente infundadas —dijo muy serio—.

Las señoritas Falkner estaban reunidas en la tarde de ayer con mi padre para hablar de la herencia, como es lógico.

El señor Baxter interrumpió la reunión de muy malas maneras teniendo un comportamiento zafio y amenazante contra los presentes.

Fue despedido por mi padre de manera fulminante esa misma tarde y la discusión posterior le provocó una angina de pecho.

Gracias a las señoritas Falkner mi padre salvó su vida, porque se dieron cuenta enseguida que le estaba ocurriendo algo malo.

Esa misma noche, después de salir del hospital donde mi padre aún se está recuperando, me acerqué a la casa de Rob McDugal a darles las gracias por su ayuda y a contarles cómo estaba mi padre.

Es evidente que el señor Tom Baxter me siguió y sacó conclusiones precipitadas que no llego a comprender.

¿Qué quería, dejar en evidencia mi visita a casa de los McDugal?

¿Pero quién se cree tal cosa? Había periodistas, jamás me oculté para entrar.

Ha sido una venganza ruin sobre mi familia por su despido y pienso tomar medidas legales. Mi abogado puede daros más detalles.

Todos enfocaron a Arnold Princeton un tiburón que nadie querría tener en frente en un tribunal.

Carrie sonrió porque era especialista en causas civiles y se lo había recomendado una amiga.

Si necesitas un pitbull llama a Arnold, le había dicho, y por la cara de sed de sangre que ponía, sabía que habían elegido bien.

—Cómo habla el tipo —dijo Melania impresionada—. Parece que le va a sacar hasta los higadillos.

—Y lo hará si es necesario. —Carrie se levantó cuando Matthew y su abogado se alejaron hacia el coche que les esperaba. —Tenemos que asustarle con la ruina para que cierre la boca de una vez. —Maliciosa sonrió. —Yo por otro lado ya he hecho mi parte.

Las hermanas la miraron. —No me digas que… —Julieta se llevó la mano al pecho. —¿Cómo?

—Una vez nos sacamos unas fotos bastante comprometidas. Por supuesto en las que envié no se me ve la cara. A ver qué dice su mujer cuando las reciba.

—Menuda mala leche te gastas, prima —dijo Melania impresionada.

—Que se joda, entre el tortazo que te dio y lo de Matthew, me tiene calentita.

—Está sin trabajo, ha quedado en evidencia ante todos y ahora peligra su matrimonio. —Julieta suspiró. —Quizás estamos apretando demasiado.

—Créeme, si no se ve con el agua al cuello no claudicará.

—Espero que tengas razón.

A Carrie le sonó el teléfono y lo cogió de inmediato.

—Lo he visto, has estado increíble. Sí, sigo aquí.

—Frunció el ceño. —¿Cómo que no nos vayamos?

Cielo, Ben tiene colegio. — Se pasó la mano por la nuca.

—No, no pasa nada, aún es muy pequeño para que se pierda algo importante, pero…

¿Qué has dicho? —Miró a sus primas y estas se tensaron levantándose y acercándose a ella.

—No hablas en serio. Le han detenido de nuevo —les dijo a las chicas—.

Al parecer ha abordado a Rob y se han pegado…

Julieta palideció sacando su móvil del bolsillo trasero del pantalón y marcó el número de Rob a toda prisa.

—Nena, estoy bien.

—¿Qué ha pasado?

—Me ha debido seguir desde casa y cuando aparqué el coche ante el hotel salió detrás de mí. Estaba fuera de sí, han tenido que intervenir los porteros porque empezó a empujarme diciendo que ahora no le cogería desprevenido y yo reaccioné cuando intentó pegarme.

—¿Te ha dado?

—Un rasguño en la mandíbula, no es nada. Iba a llamarte ahora, no quiero que salgas de casa.

—¿Con la prensa que hay fuera? Ya verás cuando se enteren de esto. —Miró por la ventana y vio que varios estaban emitiendo en directo porque las luces de sus cámaras estaban encendidas. —Ya están dando la noticia. Ven a casa.

—Aún tengo cosas que hacer, estoy en la comisaría, pero iré a comer. Nena, no te preocupes, cualquier cosa que diga es basura sin fundamento.

—Te amo.

—Son las palabras más hermosas que nunca oiré.

Sonrió. —¿Y?

—Deseo amarte tanto como mereces.

—Ya lo haces.

—Te veo luego, preciosa.

Colgó volviéndose y allí tenía a su hermana impaciente. —¿Qué? ¿Le ha quedado la cara como un mapa?

—No ha sido para tanto. Intervinieron los porteros del hotel y debió ir la policía porque están en comisaría. —Miró a Carrie. —Al parecer es más cabezota de lo que pensabas.

—Pues sí.

—¿Alguna otra idea maravillosa?

—Pues como no le echemos del club de tenis, no se me ocurre otra cosa.

Estaba en la cocina terminando de hacer la comida cuando llegó Rob y le dijo a Lucy que estaba preparando la ensalada —¿Puedes dejarnos a solas unos minutos?

—Por supuesto, señor.

Julieta que estaba sacando el rollo de bonito de la bandeja del horno le mostró los guantes de silicona y él se acercó para darle un beso en los labios. —Mumm —dijo ella contra sus labios—. Cómo necesitaba esto.

Rob la besó de nuevo antes de mirar la comida. —Tiene un aspecto delicioso.

—Gracias. Vamos, suéltalo, ¿qué querías decirme?

—Nos casamos mañana.

El rollo se le cayó de las manos sobre la fuente de porcelana y le miró sorprendida. —¿Por qué tan pronto?

—Porque si a mí me pasa algo, quiero que al niño se le reconozca con mi apellido y tengas el futuro asegurado. Ya he firmado mi nuevo testamento y…

—Cielo, me estás asustando. —Se quitó los guantes y se pasó la mano por la frente. —¿Te ha amenazado?

—Digamos que cuando se lo llevaba la policía no se cortó en decir que nos iba a matar a todos.

—Supongo que lo has denunciado.

—Sí, y tengo a los policías de testigos, pero eso no sirve de mucho si decide dar el paso porque se vuelva loco del todo.

—Abrió la nevera y sacó una cerveza. —Y creo que va por ese camino porque hay que ser gilipollas para seguir en esa línea después de cómo le están poniendo por la ciudad.

¿Sabes que ha salido a la palestra otra de sus amantes y que le pone fino?

Dice que es un maltratador y que de vez en cuando se llevó un guantazo.

Decidió dejarle cuando le pegó tal pisotón, que le rompió dos dedos de los pies.

Separó los labios de la impresión. —Eso no lo hemos visto en la tele.

—Lo estaban diciendo en la radio de camino hacia aquí. Toda su vida va a salir a la luz, así que dile a Carrie que no se deje ver hasta que se calmen las aguas, porque si se enteran de que tuvieron una relación y a que se dedica…

—Dios mío, no, no podemos permitirlo.

—De momento Tom no ha hablado de ello para conservar a su familia, pero si su familia le planta irá a por Carrie, porque ya no tendrá nada que perder.

Pálida se apretó las manos. —Carrie le ha enviado a su mujer unas fotos comprometedoras. A ella no se le ve la cara, pero…

—¡Joder! ¡No puedes hablar en serio! —Salió de la cocina furioso y fue hasta el salón donde Carrie estaba jugando con Ben. —¿Le has enviado fotos a su mujer?

Su prima se mordió el labio inferior. —Sí.

—Estupendo, esto es estupendo ahora sí que no tendrá nada que perder. ¡Irá a por ti, Carrie! Hasta ahora hemos mantenido en secreto tu profesión, pero ahora será imposible. Si su mujer le deja, ya no tendrá que proteger a nadie.

Hubo un revuelo ante la casa y se acercaron a la ventana para ver que Matthew llegaba en ese momento. —Joder, ¿qué hace aquí? —Rob fue rápidamente hasta la puerta y la abrió para dejarle pasar.

En cuanto cerró, Carrie se tiró a él para abrazarle. —He metido la pata.

—Sí, estáis sembrados —dijo Rob con ironía—. Primero tu novia amenaza el matrimonio de Tom y ahora tú te presentas en esta casa después de todo el revuelo que hay. Se supone que nuestra relación no es tan estrecha, joder.

—Tenía excusa porque ese mamón te ha agredido. Para todos he venido a ver cómo estás. Y para hablar del asunto, como es lógico, pues es un enemigo común.

—¡Para eso tenías que haber traído a tu abogado!

—Cielo, cálmate.

—¿Que me calme? Todo el plan se está yendo a la mierda. Estamos en boca de todos, joder.

—Tranquilo, mi padre sale esta tarde y va a hacer unas declaraciones. —Sonrió malicioso. —Eso le hundirá del todo.

—¿Le hundirá del todo? —dijo Rob entre dientes—. Ese mamón acaba de amenazarme de muerte a mí y a mi familia.

—¿Puedo decírselo a la prensa?

—¡Haz lo que quieras! De todas maneras, siempre has hecho lo que te ha dado la gana.

—¿Qué quieres decir con eso? —preguntó Carrie indignada.

—Que aquí tu novio no deja de improvisar. ¡Cómo lo de la apuesta, menuda chorrada que solo sirvió para cabrear a Julieta y confundirla! Pero él improvisó porque tenía que dejarte claro que le interesabas. ¡Y él sabía de sobra que le interesabas porque se lo había dicho yo!

Matthew se sonrojó. —Estaba cabreada, creí que cortaría por lo sano y no querría verme más porque se sentía insultada. Y el plan era que la entretuviera, ¿si no me veía cómo iba a distraerla de nuestro objetivo?

—¿Pero qué coño me estás contando? ¡Ella intentaba llevarte al huerto, son tácticas femeninas! ¡Pareces nuevo!

—¡Me puso nervioso, creí que la perdía!

Carrie soltó una risita y Matthew suspiró. —Preciosa, no tiene gracia.

—Pues a mí me encanta. —Se acercó y le dio un beso en los labios.

—Sí, vosotros besuquearos mientras esto se hunde como el Titanic.

—Cielo, lo estás poniendo muy negro.

Rob apretó los labios. —De la que venía hacia aquí, he recibido una llamada de un periodista del Times.

Todos se tensaron. —¿Y? —preguntó Julieta.