Capítulo 15 #2
Julieta dio un paso atrás espantada y Matthew se acercó a él furioso. —¡No me extraña que Rob McDugal te dejara la cara como un mapa! ¡Fuera de mi despacho! ¡Y cuando digo fuera es fuera para siempre! ¡No quiero volver a verte!
Tom las miró con rabia. —Esto no va a quedar así, eso os lo juro por mis muertos. Os voy a descubrir.
—¿Pero estás loco? ¿Cómo se te ocurre amenazar a las chicas? —Matthew levantó el teléfono de inmediato. —Claudia llama a seguridad.
La puerta se abrió. —Ya lo he hecho jefe y he cambiado sus claves de acceso a la empresa en cuanto empecé a oír los gritos.
Tom pasó ante ella. —¡Quítate del medio, foca!
Melania no lo soportó más y cogió un pisapapeles de plata para tirárselo a la cabeza, pero Julieta consiguió cogerla de la muñeca antes de que le descalabrara. —Déjame que…
—Siento este desagradable incidente —dijo Matthew acalorado. De pronto tiró de su corbata y se tuvo que sentar.
—¿Está bien? —Julieta se acercó a toda prisa y tiró de la corbata para abrirle la camisa. —Respire despacio.
—Me duele algo el pecho.
—¡Claudia, una ambulancia! —ordenó desabrochándole la camisa.
—Niña, ¿por qué me despelotas?
—Pues ni idea, la verdad.
Él sonrió y mirándola a los ojos acarició su mejilla. —Igualita que tu madre.
Emocionada susurró —Eso dicen todos, pero me quedan mil kilómetros para llegar a ser como ella.
Claudia gritando al teléfono miraba hacia el despacho y Melania se acercó a él. —¿Quiere un vasito de agua?
—No, gracias. —Cogió sus manos. —Estoy cansado.
—¡Usted no se muera!
—No voy a morirme, porque antes de irme de este mundo tengo muchas cosas que arreglar.
—Eso, usted a esperar, como todos.
Él asintió. —¿Queréis saber una cosa?
—Sí —dijeron las dos a la vez.
—Hace muchos años, vuestra madre debía tener unos ocho o nueve años, no lo recuerdo bien, me invitaron a una de las fiestas McDugal para intentar aplacarme y conseguir la herencia.
Fui porque estaba harto de esto, son muchos años de rencores mutuos, pero al darme cuenta de que estaban incómodos porque no sabían cómo hablar de la herencia, decidí irme para que disfrutaran de la fiesta.
Estaba en el hall cogiendo el abrigo cuando la vi sentada en las escaleras con su muñeca.
Ella no disfrutaba, parecía tan sola… —Se emocionó.
—Me acerqué a ella y le deseé feliz Navidad.
Ella me miró sorprendida como si no se lo esperara.
Feliz Navidad me respondió, entonces dijo: ¿quieres jugar al Scrabble conmigo?
Me di cuenta de que le habían regalado el juego y que nadie había jugado con ella.
Así que le dije que por supuesto. Fuimos a una sala que parecía una pequeña biblioteca y nos sentamos en el suelo a estrenar su juego.
Fue la mejor fiesta de Navidad en muchos años. Era maravillosa.
Julieta sollozó sin poder evitarlo. —Lo era.
En ese momento llegaron los sanitarios y dijeron que se apartaran. Emocionadas se alejaron para que le atendieran y a toda prisa dijeron algo del oxígeno y le pusieron una mascarilla.
—Se pondrá bien —dijo Claudia—. Mi padre tenía problemas de corazón y sé que le han cogido a tiempo.
—Le acompañamos al hospital.
—No es necesario —dijo Claudia—. Yo iré con él.
—¿Seguro? No nos molesta.
—Seguro, ya he llamado a su hijo e irá de inmediato.
No podía decir que le conocían, así que asintieron. —Vale, espero que se reponga del todo.
Se alejaron y al llegar al ascensor se miraron a los ojos. —La leche…
—Shusss —dijo Julieta entrando en el ascensor.
En cuanto se cerraron las puertas sacó su móvil y marcó el número de Rob. —Cielo, tenemos un problema.
Todos en casa de Rob esperaban noticias de Matthew.
—Como se muera… —dijo su suegra.
—Se va a poner bien.
—Dios mío, Tom… Cuando Matthew me lo señaló desde el coche, no me podía creer que fuera la misma persona que tenía que abordar. Menos mal que Betsy estaba conmigo y actuó rápido que sino… —Carrie aún no podía creérselo. —Será cabrito si me dijo que era abogado y que se apellidaba Corner.
—Para que te fíes de lo que te dicen —dijo Greg molesto—. Ese hombre va a traer problemas. No se ha creído una palabra.
—Da igual lo que se crea —dijo Melissa—. La última palabra la tiene el padre de Matthew.
Sonó el timbre y Julieta se levantó mientras Rob iba a toda prisa abrir la puerta. Jason apareció con un sobre. —Aquí están los resultados del ADN con fecha de hace una semana por si los pide el viejo cuando salga del hospital.
—¿Cómo los has conseguido? —preguntó Melania.
—Digamos que a los resultados buenos les he hecho un arreglo con el programa de edición. No puedo hacer otra cosa.
—Joder… —Rob los abrió y asintió. —No se nota nada.
—No tenía que haber improvisado con los resultados —dijo Melania—. Lo siento.
—Eh, está arreglado. —Jason la cogió por los hombros y la atrajo a él. —Si piden otra prueba estaremos preparados.
—¿Sabes algo del hospital?
—Betsy está preguntando a alguna de sus amigas a ver si averiguan algo, sabremos su estado enseguida.
Julieta vio cómo se sentaba en el sofá agotado. —¿Quieres tomar algo? Todavía no he hecho la cena, pero…
—No, estoy bien, gracias.
Se quedaron en silencio durante varios minutos y Carrie muy nerviosa se apretó las manos antes de levantarse.
—Voy a llamar a la niñera. —En ese momento le sonó el teléfono a Carrie y corrió hasta su bolso que estaba sobre la mesa del salón.
—Es él. —Se lo puso al oído. —Dime, cielo…
—Se pasó la mano por la nuca escuchando y suspiró del alivio.
Todos sonrieron. —¿Entonces se va a quedar en observación?
—Eso es que está bien —dijo Jason—. Sino le llevarían a cuidados intensivos.
—Sí, estamos todos aquí. Claro, no te preocupes, cogeré un taxi.
—Frunció el ceño. —No, cielo… No va a pasar nada y…
Vale, iré a por Ben y dormiremos aquí. Llámame mañana.
Un beso. —Colgó y se quedó mirando el teléfono durante unos segundos.
—Se ha empeñado en que duerma aquí. No os importa, ¿verdad?
—Claro que no —dijo Julieta—. Hay habitaciones de sobra. Te acompaño a por Ben.
—No, la acompaño yo —dijo Rob muy serio—. Nena, ¿puedes comprobar que la habitación tenga todo lo que necesitan? Hoy es el día libre de Lucy y…
—Sí, claro, no te preocupes. Y después haré la cena para todos.
—Nosotros debemos irnos —dijo Greg.
—No digas tonterías, suegro, no has cenado y tendrás que cenar en algún momento, así que vas a hacerlo aquí.
Greg levantó una ceja sentándose de nuevo. —Muy bien.
Julieta sonrió. —Perfecto y después jugaremos a las películas para fingir que somos una familia normal.
Varios rieron por lo bajo.
—Vamos Carrie, tengo el coche en un garaje aquí al lado.
—Gracias.
—No, gracias a ti.
Julieta sonrió viéndoles salir de la casa. Sí, puede que si tenían suerte llegaran a ser una familia normal.