Capítulo 14 #3
Rob asintió. —Mañana Julieta y Melania irán al despacho de tu padre. Al fin tenemos esa cita y no podemos desaprovecharla. Todo debe salir a la perfección y el viejo tiene que pensar con absoluta certeza que sois hijas de Elizabeth.
—Así que hemos ideado algo —dijo Matthew
—Ay, madre —dijo Julieta.
—Eh, hasta ahora todo ha ido bien —dijo Betsy—. No seas pesada.
—Tú siempre tan clara, hermana. —Jason reprimió una risa.
—¿Soy una pesada?
—No, nena. Es lógico que te mosquearas.
—Bueno, al grano —dijo Melania impaciente—. ¿Qué tenemos que hacer?
Matthew alargó la mano cogiendo una carpeta que estaba sobre una de las mesas. —Esta noche me la he pasado escribiendo todo lo que recuerdo de los comentarios de mi padre sobre Elizabeth a lo largo de estos años. No es mucho, pero quiero que lo leáis para que estéis prevenidas.
Julieta abrió la carpeta y sacó dos hojas. —¿Le gustaban los helados? ¿A quién no le gustan los helados?
—A los alérgicos a los lácteos no deberían gustarles.
Separó los labios de la impresión. —¿Elizabeth era alérgica?
—Era alérgica a un montón de cosas, pero no puedo deciros cuáles porque no las sé.
—Mi madre ha hecho otra lista que puede que os ayude, como la conocía mucho mejor la he puesto con ello. —Le entregó otra carpeta mucho más gorda. —Aquí cuenta muchas cosas sobre ella, aficiones, deportes que practicaba, incluso música que escuchaba.
—Recordad que no tenéis por qué saberlo todo, era una adolescente cuando desapareció —dijo Betsy—. Es lógico que sus gustos cambiaran a lo largo de los años.
—Pero las alergias… —Melania la miró preocupada. —Nos pueden pillar por ahí, si era alérgica a las nueces… que nosotras no lo sepamos nos puede meter en un lío.
—Por eso Jason nos ha echado una mano —dijo Rob—. ¿Amigo?
Cogió otra carpeta y la tendió. —Su historial médico, ayer por la noche lo birlé del hospital.
—Genial —dijo Melania encantada. Lo abrió a toda prisa y separó los labios de la impresión—. Ese mamón le rompió el brazo tres veces. —Todos apretaron los labios mientras lo leía. —Joder… Pobre chica.
—No os centréis en los maltratos si él os pregunta, centraos en cómo era vuestra madre mientras estuvo viva. Lo felices que fuisteis a su lado.
—Eso no será difícil.
Matthew se adelantó apoyando los antebrazos sobre sus rodillas. —No creáis que mi padre es un chiflado que con la edad ha perdido la cabeza del todo y se creerá cualquier patraña que le contéis. Es muy astuto e intentará tenderos una trampa, así confirmará que sois quienes decís ser.
—Puede pedir una prueba de ADN —dijo Julieta—. Así se quitaría de dudas.
—Y seguramente lo hará, pero de manera discreta sin que se entere la prensa, no le gustan los escándalos y mucho menos ser el centro de ellos. Cuando la pida, Jason se encargará de manipularla.
Jason asintió haciendo sonreír a Betsy. —En eso no hay problema.
—¿Y si pide otro médico?
—Mi padre no conoce a Jason, pero si aun así pone pegas, sería su secretaria quien buscaría la clínica para hacerlo. No me costará averiguar dónde quiere enviar las muestras y cambiar los sobres por lo que me dé Jason. Los resultados serán de la clínica que elija mi padre.
—¿Seguro que no habrá problema con eso?
—Seguro. Solo tengo que despistar a Claudia para el cambiazo y le pirran los pastelitos de crema, esté quien esté delante se pone a comerlos.
Siempre, absolutamente siempre se mancha su enorme pecho, así que irá al baño.
En ese momento yo actuaré con el sobre que tenga preparado.
Y si eso no funciona, me acuesto con ella y listo.
Carrie volvió la cabeza como un resorte. —¿Qué has dicho?
Rio por lo bajo. —No será necesario. Además, tienes que verlo como un sacrificio, podría ser mi madre.
—A muchos les van mayores —dijo entre dientes.
—Carrie, tú también tienes un papel en todo esto —dijo Rob.
Levantó una ceja. —¿Qué papel?
—Entretener a Baxter, no puede asistir a esa reunión.
—¿Entretener cómo? ¿Me acuesto con él?
—¿Qué has dicho? —preguntó Matthew con una cara que parecía que iba a matar a alguien.
Sonrió descarada. —Me he retirado, querido.
—Eso mismo decía yo.
—No hace falta que lleguemos a esos extremos —dijo Rob divertido—. Solo entretenle, hazte la encontradiza con él y provoca un altercado o algo así.
—¿Hago que le detengan?
—Eso sería perfecto.
—¿Seguro que puedes hacerlo? —preguntó Julieta—. No quiero que te pongas en peligro.
—No me pasará nada. Y para que no piense que estoy ligada a vosotras de alguna manera, me pondré peluca morena y lentillas con gafas. No me reconocería ni mi padre.
—¿Peluca morena? Preciosa, ¿te van los disfraces?
—¿Te van a ti? —preguntó seductora.
Matthew gruñó mirando a los demás. —¿Qué? ¿Todo claro?
—¿Y yo qué hago? —preguntó Betsy haciendo que todos la miraran—. Casi no me habéis dejado hacer nada que no fuera cuidar a estas dos. Quiero participar en el timo.
Rob sonrió. —Para ti tengo un papel estelar, serás la ayudante de Carrie o más bien la testigo que la apoye cuando llegue la policía.
Betsy sonrió mirando a Carrie. —¿Tendremos que ensayar?
—Por supuesto, todo tiene que salir perfecto.