El amor que mereces Capítulo 14 #2
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Capítulo 14 #2

—Serás una McDugal, ya irás aprendiendo.

Ahora a dormir. —Sacó un bote del bolsillo de la chaqueta.

—Me las ha dado Jason. —Ella iba a decir algo.

—Dice que no afectarán al bebé, no te preocupes por eso.

También dice que si te resistes, te diga que has pasado por demasiadas emociones y eso sí que no es bueno para el bebé, así que tómate una.

Suspiró y cogió el bote. Rob se levantó para ir al baño y regresó con un vaso de agua. Se metió una en la boca y bebió. Él sonrió sentándose a su lado. —Eso es, preciosa.

—¿Por qué sonríes?

—Porque te has tomado la pastilla y eso significa que aún te fías de mí, aunque sea un cabrón manipulador.

Sonrió. —Será porque te quiero y el amor es ciego. —Rob se quedó en silencio. —No me amas, ¿verdad?

—Siento por ti muchas cosas y me importas muchísimo, ¿pero amor? No sé si siento amor.

—Vaya, casi prefería que me mintieras —dijo con pena.

—Preciosa… —dijo desesperado—. Lo que sí sé es que no quiero perderte y no es por la puta herencia, te necesito como el aire que respiro, nena, y antes cuando te quisiste ir...

Julieta sollozó abrazándole de nuevo. —Cielo, eso que sientes es amor.

—Pero no sé si es el amor que mereces —dijo angustiado—. No sé si puedo dártelo, después de todo lo que he hecho...

—Shusss, has cuidado de nosotras y puede que nos hayas mentido, pero ahora sé que no querías hacernos daño.

—Te juro por mi vida que nunca he pretendido dañaros.

Le besó en el cuello intentando consolarle porque él también lo estaba pasando mal con todo aquello. —Todo saldrá bien, nos tenemos los unos a los otros y haremos un frente unido. Nadie nos descubrirá.

La abrazó a él con fuerza como si no quisiera perderla nunca y apretó los labios. —Claro que sí, preciosa. Todo irá bien.

Sentadas en las hamacas observaban como los chicos jugaban con Ben a la pelota y el niño se lo estaba pasando estupendamente.

Y Rob estaba poniendo todo de su parte como si quisiera aprender a tratar a los niños, y eso a pesar de la mirada inquisitiva de Ben cuando le vio por primera vez.

Su novio se puso tan nervioso que a punto estuvo de no meterse en la piscina por no hacer llorar al niño, pero ahora jugaban a la pelota todos juntos y Ben se lo pasaba fenomenal, lo que había relajado a Rob con evidencia.

—Nunca ha recibido tanta atención de los hombres —dijo Carrie fascinada por lo feliz que era.

—Pues se lleva especialmente bien con Matthew —dijo Betsy maliciosa.

—Se lo ganó totalmente cuando le regaló esa monstruosidad de dinosaurio que ahora no sé dónde voy a poner. —Bebió de su limonada.

—¿Cómo os va? —preguntó Melania hojeando una revista.

—Cuando me llamó ayer por la noche y simplemente dijo mañana te voy a recoger a las diez, me quedé de piedra, aún no me habíais llamado para decirme que Julieta lo había descubierto todo.

—Es que nos liamos un poco discutiendo y…

—Da igual, no pasa nada.

—¿Qué ocurrió esta mañana?

—Pues le dio el dinosaurio, Ben se puso como loco y cuando terminé de calmarle nos subimos al coche como si no pasara nada, cuando los dos sabemos que mentimos como bellacos.

De camino hacia aquí, hemos hablado poco porque estaba el niño.

Alucinar, su coche hasta tenía el asiento para Ben.

—Se sonrojó de gusto. —Había pensado en todo.

—Se nota que le gustas —dijo Betsy encantada.

—¿De veras?

—Sí, te mira cada poco.

Ellas miraron hacia la piscina y en ese momento Matthew cogió al niño en brazos y se acercó al borde. —Preciosa, se le están arrugando las manos.

—Oh… —Se levantó mostrando su bikini negro de firma y caminó hacia él mientras Matthew se la comía con los ojos. —Ven aquí, campeón, nos vamos a la ducha.

—Jo, un poco más, mamá.

—Después de la siesta podrás bañarte. Ahora hay que cambiarse para la comida.

Se volvió y Matthew apoyó las manos en el borde para salir. —No hace falta que le vistas, Rob ya ha pedido algo. Con que le pongas un bañador basta.

—¿Así que no cocinamos? —preguntó Julieta encantada—. Día sabático.

—Totalmente, señoritas.

—Vengo enseguida. —Carrie se alejó hasta la ducha de la piscina mientras Matthew la observaba.

—Es una buena persona, ¿sabes? —dijo Julieta—. A veces puede ser muy dura, pero por dentro sufre como cualquiera.

Matthew la miró a los ojos. —Supe cómo era Carrie en cuanto la conocí y sé que mucho es fachada para no mostrar sus sentimientos. No jugaría con ella jamás y teniendo un hijo mucho menos.

—¿Quieres tener hijos? —preguntó Melania mientras los chicos se acercaban.

—Joder, me muero por tenerlos. —Miró a Rob que se acercaba en ese momento. —Tío, ha debido ser toda una sorpresa.

—No creas, mi mujer me lo advirtió desde el principio. —Se agachó y le dio un beso a Julieta que sonrió encantada. —No es de andarse por las ramas. ¿Cuántos querías?

—Contigo diez por lo menos.

Todos se echaron a reír. —Amigo, vas a estar muy entretenido —dijo Jason mientras se secaba con la toalla.

—Como salgan como ella, voy a tener que dejar de trabajar.

Julieta se puso como un tomate mientras todos se reían.

—Qué gracioso. —Le pellizcó en el costado haciéndole reír.

Fascinada se dio cuenta de que parecía realmente feliz y simplemente por eso no pensaba dejar que nada enturbiara su relación.

—Muy bien… —Miró a su alrededor para ver que estaban solos y que su prima ya había duchado al niño y se acercaba con él.

—Como tenemos la intimidad necesaria, creo que es hora de que hablemos de lo del lunes para olvidarlo el resto del fin de semana.

Carrie dejó al niño en el suelo y le dijo —Vete a jugar con tus juguetes bajo esa sombrilla, cielo, ahora te llevo una limonada.

—¡Sí!

El niño se alejó y Matthew sirvió la limonada. —Ya se la llevo yo, preciosa.

—Gracias. —Se sentó en la hamaca. —Soy toda vuestra, aunque creo que mi colaboración ya no será necesaria.

—Más de lo que crees —dijo Rob divertido. Julieta le miró sin entender—. Ahora os lo explico a todos, nena.

Matthew volvió y se sentó al lado de Carrie. —Dispara, chaval.