Capítulo 13 #4
—¡Imbécil, mira en el lío en que has metido a toda mi familia! —De repente se echó a llorar. —Pariré en la cárcel como esas de las películas que no vuelven a ver a sus hijos.
—Nena, no llores. —Se sentó a su lado. —No nos pueden pillar.
Sus ojos demostraron su rencor. —Te juro que te estrangularía. ¡Me has hecho mentir ante todos los Estados Unidos!
—Era una televisión local, pero…
—¡Cállate! ¡He participado en tu timo y me pueden caer un montón de años! Nuestro hijo será un paria y entrará en las bandas…
—Tengo demasiado dinero para que entre en ninguna banda, te lo aseguro.
—¿Entonces para qué me metes en esto?
—Por el honor de nuestra familia. ¡Es nuestro dinero y a nosotros no nos roba nadie! —le gritó a la cara. Julieta le agarró por la nariz con fuerza—. ¿Nena? ¡Ay, nena, suelta!
—¡Vuelve a gritarme y te la corto!
La puerta se abrió de golpe y Julieta miró hacia allí para ver que su hermana y Jason tenían la respiración agitada. —¿Se lo has contado? —preguntó su hermana alucinada.
—Me ha dado un repente, ¿qué pasa? Es lo que sucede cuando te enteras de que vas a tener un hijo con un mentiroso compulsivo, que pierdes los nervios.
—La leche —dijo Jason por lo bajo—. ¿Ves cómo era mejor esperar tres meses para tener relaciones?
—¡Cállate!
—Nena, ¿me sueltas?
Se acercó a su oído. —Te la arrancaría de cuajo.
—Vaya, nos has fastidiado el fin de semana —dijo Melania divertida mientras le soltaba—. Se me habían ocurrido mil cosas para torturarles.
—Ahora entiendo lo de la cabeza de cordero. —Rob se frotó la nariz apartándose mientras la miraba como si fuera una bomba de relojería. —Nena, ¿necesitas una pastillita para relajarte?
—¡Sí, ahora drógame para que me calle!
—No, tú desahógate todo lo que quieras, pero un poco más bajo que Lucy se va a enterar de todo y es un cabo suelto. Imagínate qué pasaría si se le va la lengua.
—Pues la liquidamos.
Se escuchó como caía una bandeja en el piso de abajo y todos se miraron con los ojos como platos. Rob fue el primero en reaccionar y salió corriendo. —¡Lucy era broma, es que mi prometida no te traga!
—La que has liado —dijo Melania—. Ahora sí que tenemos un problema, porque como vaya a la policía…
—Con decir que la echó y se lo tomó a mal… —Se encogió de hombros. —Aunque da igual, porque tarde o temprano nos van a pillar.
Jason suspiró. —No tienen por qué. La familia acepta vuestra identidad, nadie se molestará en pedir una prueba de ADN.
—A lo mejor el padre de Matthew sí que la pide.
—Eso también lo tenemos previsto.
—¿De veras?
—Falsificaremos vuestras pruebas con una muestra de Melissa, simple.
—Joder, con el que no colaboraba y estaba de espectador.
Jason se sonrojó. —Mi clínica me ha costado un ojo de la cara, estoy harto de ir con el agua al cuello. No todos somos millonarios, ¿sabes?
—¡A lo mejor si te pasaras más tiempo trabajando y menos con tus amiguitos, tendrías más pacientes!
—Tranquila, hermana, que ahora yo controlaré el cotarro y va a haber pacientes a puñados.
Apretó los labios. —Si la muestra la pide un juez se hará por trámites oficiales y nos descubrirán.
—¿Te refieres a que la solicite un juez?
—¿Y si el padre de Matthew la pide para asegurarse de que somos de verdad las hijas de Elizabeth? Lo mejor que podemos hacer es desaparecer.
—¿Estás loca? —preguntó Jason—. No puedes abandonar ahora.
—Podéis decir que nos ha podido la presión mediática, yo qué sé.
Rob apareció en la puerta y estaba furioso. —Nena, estás tan nerviosa que ni piensas. Hasta que has visto la prueba de embarazo no pensabas decir ni pío, te enteraste cuando tu prima te contó lo de la absurda apuesta de Matthew, ¿no es cierto? ¡Y te callaste!
—¡Quería saber lo que ibais a hacer a continuación!
—Irás el lunes a la reunión y no dirás nada. Te comportarás como si fueras realmente quien todos piensan que eres y a ver lo que dice él.
Entrecerró los ojos. —Y una mierda.
Dio un paso hacia ella. —¡Si no lo haces, sí que acabaremos todos en prisión, porque con el rencor que nos tiene, no lo dejará pasar! ¡Piensa en tu hermana, joder! ¡En ningún momento te ha desmentido y tiene a la prensa ante la puerta para hacerlo cuando quiera!
Jason apretó los labios. —Tiene razón, ya no hay marcha atrás. Solo queda la opción de continuar y esperar que todo salga bien.
Se mordió el labio inferior y miró a Melania. —¿Tú qué dices?
—Tengo miedo, no voy a negarlo, creo que ahora todos estamos asustados porque estamos en la cuerda floja, pero creo que tienen razón.
Decir la verdad ahora no serviría de nada, a no ser que aparezca Elizabeth.
—Miró a los hombres que negaron con la cabeza.
—¿No? Pues adelante, ese era nuestro mayor problema.
—El viejo es un gran problema. Como se entere de la verdad…
—Miró a Rob. —Muy bien, lo haré, lo haremos porque quiere que vayamos las dos, ¡pero en cuanto ese hombre decida lo que va a hacer, no pienso mover un dedo más por vosotros!
—Se levantó y pasó al lado de Rob. —¡Y mucho menos por ti!
—Salió de la habitación dando un portazo.
Él juró por lo bajo e iba a seguirla cuando Melania negó con la cabeza. —Mejor voy yo.
—Dile… —Ella levantó una ceja y Rob juró por lo bajo antes de continuar —Déjalo. —Abrió la puerta. —Ya se le pasará.
Melania negó con la cabeza antes de volverse hacia Jason. —De esto tiene culpa el anillo.
—¿El anillo? —preguntó sin entender.
—Ya te lo explicaré, ahora voy a intentar arreglar todo este lío que habéis montado.
Él la cogió de la mano deteniéndola. —Nunca hemos querido haceros daño. Ni ellos ni yo. Creían realmente que saldríais beneficiadas de todo esto.
—Deberían haber pedido nuestra opinión, ¿no crees? Lo que han hecho, como acabas de ver, es no darnos opciones. Todo se ha hecho como ellos han querido, pero eso se acabó.