Capítulo 13
Las primas se miraron durante varios segundos. —Así que después de que Rob hablara con él ni te llamó ni fue a verte —dijo Julieta decepcionada.
—No, desde la cita no sé nada de él.
—¿Qué estará tramando? —preguntó Melania—.
Porque no se van a dar por vencidos. Tenías que haber visto a Rob cuando bajó de ducharse, volvió a la mesa con una sonrisa en los labios y pidió a Lucy que le llevara la cabeza de cordero porque había recuperado el apetito.
Se comió hasta las raspas, asombradas veíamos los dientes de aquel bicho y él con cara de decisión se comió hasta los sesos.
—Se echó a reír. —Y dijo que estaba delicioso, que se lo volviera a preparar cuando quisiera.
—Casi vomito —dijo Julieta—. Y después al verme algo descompuesta dijo que no me preocupara, que si había niño pues tan contento, que después de la sorpresa inicial empezaba a gustarle la idea.
Y la boda cuando yo quisiera, que pusiera la fecha.
Que a los invitados les dieran por saco, que él hacía la boda que su chica siempre ha soñado y lo que piensen los demás no tenía que importarle.
Si se cabreaban que les dieran por donde nunca sale el sol, que ya teníamos dinero de sobra y no teníamos que pensar en los demás, solo en nosotros y en lo que nos hace felices.
Carrie no se lo podía creer. —Y después te hizo el amor.
—¿Que si me lo hizo? No paró en toda la noche, y sin protección, que si no estaba embarazada, ahora lo estoy seguro. Este quiere atraparme, vaya que sí. —Sonrió. —Y yo encantada.
Carrie bufó. —Pues a mí nada, chica. No parece que tenga mucho interés en entretenerme para que no me interponga.
—Pues a mí me quieren fuera de casa cuanto antes —dijo Melania divertida—. Esta tarde ya tengo que ir a la consulta de Jason para empezar en cuanto me suelte un poco.
—Una tontería porque hoy es jueves y mañana Jason no trabaja porque nos vamos a los Hamptons.
—A ver si Matthew ahora pasa de mí.
—Pero si quería un hijo cuando no había necesidad porque el plan no lo exigía. Solo tenía que haber seguido dándote largas, no hablar del tema y solucionado, pero te echó en cara que querías ayudarnos a conseguir la herencia, dejando su culo al aire porque fue demasiado directo.
—Sí, ahí metió la pata, se nota que no le gusta andarse por las ramas. Es de los que cuando te seduce, te quita las bragas antes de que te des cuenta —dijo Carrie sonrojada y todo.
—Se precipitó porque quería comprobar lo sincera que era ella —dijo Melania haciendo que la miraran—. La está midiendo constantemente, le gusta y quiere saber hasta dónde llega su sinceridad —dijo su hermana divertida—. ¿No es irónico cuando son ellos los que mienten continuamente?
—¿Me estaba midiendo? —preguntó Carrie.
—Claro, ponte en su lugar, estás en un bar y llega una mujer espectacular que ya sabes que te va a abordar.
Cuatro frases y te deja fascinado, porque prima, donde pones el ojo pones la bala.
Él ya sabía que ibas a abordarle de alguna manera, pero lo que no se esperaba era sentir lo que siente por ti.
Era un juego que cuando le provocó sensaciones que nunca había sentido, empezó a preocuparle.
Te sigue y te propone la cita, al fin y al cabo hay que seguirte la corriente para que pienses que le has conquistado.
Pero cuando llega a recogerte a tu casa, a tu vida, se da cuenta de que hay mucho más detrás aparte de una mujer que podría llevarse a la cama.
Hay una madre, una luchadora y una mujer de carácter.
Empieza a ponerse nervioso porque se da cuenta de que quiere mucho más contigo de lo que pensaba.
Molesto porque ambos estáis en un juego peligroso que puede salir muy mal y molesto porque se siente minusvalorado porque en realidad estás con él por pasta, te echa en cara que quieres ayudarnos con la herencia.
Y tú mentiste en tu respuesta y él sabía que mentías porque le había dicho Rob cuales eran tus intenciones, así que se sintió más molesto aún.
Y también sintió que te perdía, al fin y al cabo, te había descubierto y temió que huyeras en dirección contraria, así que intentó atraerte con algo que a ti te interesaría, la boda de tu prima.
Negando que Rob se fuera a casar, captaría tu interés de nuevo, porque a ti te interesaría todo lo que pudiera decir al respecto.
Y fue cuando se dio cuenta de que con una apuesta podía conseguir mucho.
Estaba convencido de que Rob no se casaría, a saber todo lo que han hecho esos dos juntos por la ciudad, le conoce bien y creía que la apuesta estaba ganada.
Tú perderías y tendrías que darle el hijo que es evidente que quiere, en el proceso tendría tiempo de sobra para seducir tu alma, tu cuerpo y sobre todo tu corazón.
—¡Pues no me ha llamado!
Sonrió. —¿Y a que estás nerviosa?
Separó los labios de la impresión. —Qué listo es.
—Se está comportando exactamente como tú cuando te interesabas por alguien del instituto. No mostrando interés. Has dado con la horma de tu zapato.
Carrie y Julieta se miraron. Melania suspiró levantándose. —Bueno, y ahora voy a ponerme mona para conquistar a mi chico, que ya está medio en el bote. —Les guiñó un ojo haciéndolas sonreír.
Cuando Melania salió, Julieta dijo —¿Qué vas a hacer? ¿Le vas a llamar?
—Ni de coña, sería perder la batalla, que llame él.
—¿Cuándo crees que lo hará?
—Si se comporta como yo… En los Hamptons, sabe que le rechazaré porque estoy fuera, él simulará que no le importa y quedaremos para el lunes.
Melania entró corriendo en el salón con el móvil en la mano. —¡Están comiendo los tres juntos!
—¿Qué dices?
—Sí, acabo de llamar a la consulta de Jason para preguntarle cuándo le viene bien que vaya hoy y me ha dicho la enfermera que no sabe cuándo llegará de comer, que cuando queda con sus amigos y no tiene consulta por la tarde, a veces no va.
Entonces yo le he preguntado, ¿así que ha quedado con Matthew?
Y ella me ha dicho, ¡sí, como todos los jueves!
Carrie sacó su móvil a toda prisa. —¿Qué haces? —preguntó Julieta.
—Averiguar dónde están. —Se puso el teléfono al oído.
—Piero, querido, soy Carrie. —Sonrió. —Sí, últimamente salgo poco.
Oye, ¿me puedes hacer un favor? ¿Matthew Babbington está comiendo ahí?
—Entrecerró los ojos. —¿No? Tenía entendido que iba todos los jueves.
—Sonrió. —Al New Rivoli… ¿Y cómo lo sabes, pillín?
Ese restaurante está muy lejos del centro.
Sí, tú te enteras de todo y los conoces a todos, te debo una, cielo.
Me verás pronto. Un besito. —Colgó y vio que ambas estaban con la boca abierta.
—Es aparcacoches y ha trabajado en casi todos los locales más importantes de la ciudad.
De hecho, creo que hace tres turnos en distintos locales.
¿Quieres saber algo de un restaurante? Habla con los aparcacoches.
—Eres increíble.
—Gracias. —Se levantó y cogió el bolso.
—¿A dónde vas? —preguntó Julieta.
—Pues al New Rivoli, a ver qué me dicen cuando me vean.
—¿Vas a descubrirles?
—No, solo voy a provocar que Matthew tenga que dar el paso.
—¿No irás sola?
—Claro que no. —Se puso el teléfono al oído. —Dani, cielo, ¿quieres quedar a comer? —dijo yendo hacia la puerta—. Es una emergencia y necesito carabina.
Sorprendidas se miraron. —¿Quién es Dani? —preguntó Julieta.
—Será un amigo.
—Pues espero que no sea como el otro al que se tiraba.
—Ese era un cliente y ya ni eso. Si ha llamado a ese Dani es porque es un tío legal.
—Se van a dar cuenta de que les hemos pillado —dijo Julieta—. Y se va a acabar la diversión.
Melania sonrió maliciosa. —Confía en tu prima que se las sabe todas.
Carrie entró en el restaurante riendo y Dani la cogió por la cintura para ir hasta el maître que sonrió nada más verla. —Un placer volver a verla, señorita Falkner.
—Dime que tenemos mesa, estamos muertos de hambre.
—Para usted siempre habrá mesa en este restaurante.
—Siempre tan amable, amigo. —Cogió del brazo a Dani. —Aquí hacen los mejores tallarines con marisco de la ciudad.
—Un honor que me hace, señorita —dijo el maître entrando con ellos. Pasaron entre las mesas y vio a los chicos hablando muy serios en una esquina.
—Creo que ya has visto a tu presa —susurró Dani.
—Por supuesto. —Sonrió al maître y discretamente le dio la mano con cien dólares. —Gracias, majo.
—Un placer como siempre. —Le apartó la silla para que se sentara y dejó su bolso de firma en la silla de al lado. Entonces levantó la vista y vio a Matthew mirándola como si no se lo creyera. Carrie se hizo la sorprendida y entonces miró a los demás mostrando aún más sorpresa.
Matthew dijo algo y todos la miraron. Vio como Rob juraba por lo bajo, pero fue Matthew el que se levantó y se cerró la chaqueta del traje acercándose a ellos. —Menuda sorpresa, preciosa.
—¿Qué haces tú aquí? Y con Rob nada menos —dijo entre dientes—. Él dijo que no os hablabais.
—Debido a tu intervención, creí oportuno llamarle.
—¿Mi intervención?
Miró a Dani y levantó una ceja. —¿Quién es este?
—Es un amigo, aunque no te importa.
Dani se levantó con una sonrisa en los labios tendiéndole la mano. —Daniel Fraiser, un placer.
—Matthew Babbington.
—Hostia, tú eres el inversor —dijo sorprendido—. Hace un año fui cliente vuestro, me doblasteis el capital.
—Si hubieras seguido invirtiendo, lo hubiéramos doblado de nuevo.
—Es que me compré un barco y…
Matthew la miró como si su amigo fuera idiota. —Pues ahora se hubiera comprado dos.
Daniel carraspeó sentándose de nuevo. —Con uno me basta.
—El dinero hay que moverlo, ¿verdad preciosa?
Ella ni le escuchó porque estaba pendiente de Rob que estaba a punto de levantarse, pero Jason se lo impidió cogiéndole del brazo. —¿Qué está pasando aquí, Matthew?
Suspiró apoyando las manos sobre la mesa. —Son negocios. Estamos hablando del fideicomiso y de lo que se hará con él en el futuro. No le digas nada a tus primas, aún no hemos llegado a un acuerdo.
Le miró sorprendida. —¿Me has hecho caso?