El amor que mereces Capítulo 12 #3
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Capítulo 12 #3

Cogió la servilleta y sacó lo que tenía en la boca. —Sabe a lejía.

—¿Cómo a lejía?

—Eso no puede ser. —Melania cogió el plato y lo olió. —¿Sería que había lejía en el plato?

La doncella la miró escandalizada. —Por supuesto que no, la tarta huele así. Se huele a kilómetros —dijo con ironía—. Lo que no entiendo es como usted no se dio cuenta antes.

Melania se sonrojó. —Uy, pues no, no sé cómo no me di cuenta.

—Eso es porque estás un poco resfriada. Lucy retírala —dijo Julieta como si fuera la dueña—. Menos mal que te has dado cuenta, cariño, porque menuda desgracia podía haber pasado.

—Sí, menuda desgracia… —dijo con desconfianza. Se levantó.

—¿Te vas?

—Voy a ducharme y a lavarme los dientes, no vaya a ser que me salga una úlcera en la boca.

—Oh, cariño, sí vete. Melania, debes tener más cuidado.

—Lo siento —dijo como una niña buena.

Rob la miró mosqueadísimo antes de alejarse y las hermanas se miraron antes de volverse hacia Lucy que siseó —No les voy a quitar ojo.

—¿No creerás que mi hermana lo ha hecho a propósito? —preguntó indignada—. ¡Ha sido sin querer! —Como la doncella no decía ni pío mirándola fijamente dijo —Voy al baño.

—La acompaño.

—Oye, bonita, aprendí a ir al baño hace muchos años, así que no te necesito para nada.

Se notaba que Lucy no sabía qué hacer y la vio subir las escaleras. —Tiene un baño aquí.

—Voy a ducharme con mi novio, ¿qué pasa? ¿Quieres venir?

La chica se sonrojó. —No, claro que no.

—Pues recoge la cocina.

Llegó arriba y fue hasta la habitación de Rob.

—Te digo que hay algo raro, joder, están distintas desde que dijiste lo de Laura.

Parece que me miran con rabia, Julieta no sabe disimular, está furiosa.

—Ella se acercó más a la habitación y vio a través de la rendija de la puerta que estaba en el vestidor.

—¿Por qué coño tuviste que decir lo de Laura? Todo iba muy bien.

Pillado, esos mamones estaban compinchados. En ese momento Rob se acercó más a la puerta del vestidor y se detuvo en seco de lo más sorprendido. —No me jodas, es una puta, solo tenías que marearla un poco, hostia. Vas a mandarlo todo a la mierda.

Julieta separó los labios de la impresión.

—Lo de Julieta es distinto, joder. Sería de la familia, la vería a menudo.

¡No, me contuve y no funcionó! ¡Qué querías que hiciera conviviendo con la tentación!

¿Cómo que para ti también Carrie es una tentación si ni la ves?

—Se pasó la mano por la nariz como si estuviera muy agobiado.

—¿Que le dijiste qué? Tú estás mal de la cabeza, ¿cómo se te ocurre decirle que no me voy a casar con ella?

¿Para distraerlas? ¡Ya la distraería yo!

Te juro que… ¡Arréglalo! —Parpadeó asombrado escuchando lo que le decía su amigo.

—Tío, ¿pero qué coño te está pasando? Estás perdiendo la cabeza.

¿Un hijo? ¿Una apuesta? —Su amigo se explicó tensándole aún más.

—¿Cómo que algo tenías que llevarte si no me caso con Julieta?

¡Me voy a casar con ella! —Julieta sonrió de oreja a oreja.

—Claro que me voy a casar. — Gruñó. —Lo que pasa es que necesito algo de tiempo, que todo esto ha sido una puta locura.

Joder, y ahora me dice que no le ha bajado la regla, tiene un cabreo de primera y parece que quieren matarme, en menuda situación me has dejado.

Como hayas jodido mi relación con ella te mato, cabrón.

Ya puedes arreglarlo con Carrie y decir que me voy a casar con ella, porque es evidente que a mí no me van a creer.

¡Su hermana me mira como si quisiera clavarme el cuchillo en el ojo, ha intentado envenenarme con lejía!

Haz algo o lo vas a enviar todo a la mierda, porque es evidente que ya no se fían de mí y te recuerdo que si no se fían de mí todo el plan puede irse al garete porque empiecen a cuestionarse cada cosa que les he dicho.

—Escuchó lo que Matthew tenía que decir.

—¿Jason? No, no he hablado hoy con él. —Julieta se tensó.

—No, ya sabes que no quiere meterse en esto y solo mira por el bien de las chicas, no va a seducir a Melania ni por ti ni por nadie.

Sí, ya sé que es la más desconfiada porque lo ve todo desde fuera, además es lista hace preguntas muy inteligentes que me hacen dudar que se lo crea todo.

Traga por la felicidad de su hermana y ya casi la tenía colocada en la consulta de Jason como su recepcionista, pero después de tu metedura de pata no sé si seguirá queriendo el puesto.

Sí, Jason estaría encantado con ella, como yo cree que es inteligente y aunque el mamón no me lo diga sé que le gusta, el otro día le sorprendí observándola y siempre la apoya en todo.

Mira, deja a Melania en paz, encárgate de Carrie que ahora sí que estará mosqueada y como siga malmetiendo en mi relación, vamos a tener serios problemas, joder.

¿Cómo que cómo la entretienes y la contentas?

¡Métela en tu cama, inútil! ¡Ofrécele un hijo o mil, pero a mí déjame en paz, que ya me arreglo yo con mi novia!

Julieta sonrió porque la había llamado novia.

Qué mono. —No, tu padre aún no ha llamado a mi madre —dijo entre dientes—.

Tampoco ha llamado a las chicas y… —Se quedó de piedra.

—¿Y si las ha llamado y no me han dicho nada?

—Se pasó la mano por la nuca desapareciendo dentro del vestidor.

—Joder, ¿y si Julieta está tan cabreada que ya ha empezado a desconfiar?

—Se quedó en silencio. —¿Abogados? No, no han contratado abogados ni lo van a hacer, de eso me encargo yo. ¡Encárgate de Carrie, ya!

Julieta se volvió entrecerrando los ojos. —Leche con la hermana que tengo, es como Hercules Poirot, no se le escapa una.