El amor que mereces Capítulo 12
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Capítulo 12

Sus primas sentadas ante ella estaban con la boca abierta. —¿Queréis espabilar?

—Leche, ¿de veras te dijo eso? —preguntó Melania aún sorprendida.

Miró hacia la puerta abierta. —¿Seguro que Rob se ha ido a trabajar?

—Al parecer los botones de no sé qué hotel se están poniendo rebeldes —dijo Julieta preocupada—. ¿Dices que dejó a una chica plantada en el altar?

—No creí a Matthew cuando me lo contó, pero miré en internet a ver si había alguna noticia y no solo había una, había mil.

Es cierto que terminó con una crisis de ansiedad y no solo eso, de urgencias se fue a un sanatorio donde se quedó ingresada, no sé cuánto tiempo.

Eso no lo encontré, seguramente los periodistas ya estaban centrados en otra noticia cuando ella salió.

Melania preocupada miró a su hermana. —Lo que hizo es muy feo, no me quiero imaginar el ridículo que sintió rodeada de toda aquella gente y sin novio.

—Es humillante.

—Dice que Rob no es como aparenta, que solo está contigo por la herencia. Siento ser tan cruda, pero no quiero ocultarte nada.

Julieta se levantó y empezó a dar vueltas por el salón sintiendo una angustia terrible. —Dios mío… —Se apretó las manos. —Dios mío…

—No te angusties. —Melania se levantó. —Él te quiere.

—¿Sí? No recuerdo habérselo oído. Y quiere casarse la primavera que viene, ¿te crees que llegaremos?

—Ese Matthew solo quiere hacerles daño, se tienen rencor y harían lo que fuera para joderse los unos a los otros, no dejes que te manipulen. Quiere que le dejes, divide y vencerás, sobre todo si llega la hora de un juicio.

Entrecerró los ojos y miró a su prima que estaba tan preocupada como ella. —¿Te tentó su apuesta?

—Nunca nada en la vida me ha tentado tanto.

—Acepta la apuesta.

—No puedo, ya os lo he contado.

—Pero él no lo sabe, Carrie.

—No se lo creerá, no es tonto. Además, ¿quién garantiza que luego la pague? Nada en absoluto.

—No te fías de él.

—En este momento no me fío de ninguno de los dos. Estamos entre tiburones, chicas, tenemos que salir del agua cuanto antes para salir indemnes.

—Yo ya no saldría indemne —dijo Julieta sintiendo un miedo atroz por si ese hombre tenía razón respecto a Rob. Si estaba jugando con ella, se moriría de la pena. Reprimiendo las lágrimas se sentó de nuevo. —Muy bien, ¿qué hacemos? Hay que tomar una decisión.

—Vámonos de aquí —dijo Melania—. Si te quiere puede esperar a que se solucione lo de la herencia en los tribunales.

—¿Y Carrie? ¿Qué sacará Carrie de esto? Ya está enamorada de ese mamón con mala leche. ¿Crees que se acercará a ella si no tiene el gancho de la herencia?

Carrie chasqueó la lengua. —No te replico porque tienes razón. Sin la herencia casi estoy convencida de que ya no le interesaría, al menos no durante mucho tiempo.

—Exacto solo necesitas tiempo —dijo Melania—. ¡Os habéis visto apenas unos minutos en dos días y ya te ha pedido un hijo!

—Mi hermana tiene razón, solo necesitas tiempo. —Julieta entrecerró los ojos. —Tiempo con él… Y yo necesito. Joder, no sé lo que necesito.

En ese momento sonó su teléfono y miró la pantalla. —Es Rob. —Intentando contener las lágrimas contestó —Hola, cielo.

—Nena, ¿estás bien?

—Sí, es que acabo de estornudar. Dime, ¿por qué llamas?

—¿Necesito un motivo para hablar con mi prometida?

—¿Si estás trabajando? Sí.

Él rio por lo bajo. —¿Qué te parece un fin de semana en la playa? Empieza a hacer muy buen tiempo y podríamos ir con Jason, Betsy y la familia.

Sus ojos brillaron. —¿A la playa?

—Veo que te hace ilusión.

—Sí, sí —dijo impaciente.

—Perfecto, llamaré al matrimonio que atiende la casa de los Hamptons para que hagan la compra.

—Genial, ¿vas a tardar mucho?

—Estaré ahí para cenar. Sé que es una putada, nena, pero hay mucho trabajo pendiente.

—No te preocupes, voy a jugar al póker con mi hermana, para practicar.

—Qué peligro. Nena, no apuestes la casa, la necesitamos.

—Hecho. Te quiero… —Esperó a que contestara, pero ya había colgado. Apretó los labios dejando el teléfono sobre la mesa. —No me ha contestado.

—Igual es muy pronto para él —dijo Melania sin saber que hacer para consolarla.

—Igual es que no me quiere y Matthew tiene razón.

—¿Has hablado de la playa? —preguntó Carrie.

—Sí, quiere que vayamos todos este fin de semana. Al parecer tiene una casa en los Hamptons. Vendrás, ¿no? Estoy deseando ver a Ben.

—Eso está hecho. —Se levantó y dijo —Voy al baño.

—Tienes uno debajo de la escalera —dijo distraída mirando el móvil.

Carrie vio como Melania le acariciaba la espalda diciéndole algo en voz baja que ella no llegó a oír.

Suspiró yendo hacia la escalera y cuando encontró el baño lo usó.

Sentada en la taza del wáter miró a su alrededor y le hizo gracia el revistero que había al lado.

Cogió un periódico y lo elevó para ver que estaba doblado por una noticia.

La foto le llamó la atención de inmediato porque era Matthew apoyado en un escritorio sonriendo a la cámara.

Leyó el pie de foto, Matthew Babbington abre su propio despacho de inversión con mucho éxito.

A toda prisa leyó el artículo donde decía que había conseguido que un gran grupo de fondos denominados buitre confiaran en él para hacer crecer su dinero.

—Qué narices… —dijo incrédula mientras leía a toda prisa que dos grupos más de los que aún no podía dar el nombre estaban muy interesados en que él los administrara.

—Serás cabrito. —Se levantó a toda prisa y tiró de la cadena.

Salió del baño corriendo y llegó al salón con el periódico que tiró ante sus primas. —¡Él no lleva la herencia!

—¿Qué?

—¡Matthew ha abierto su propio despacho de inversión! ¡Ahí dice que se ha desligado de los negocios de la familia! ¡No lleva la herencia del viejo, así que él no tiene el poder para ceder nada!

Incrédula cogió el periódico. —¿Entonces por qué hizo la apuesta?

—¡Me estaba tomando el pelo!  ¡De hecho, nos han tomado el pelo a todas porque esto Rob tenía que saberlo!

Julieta no entendía nada. —¿Por qué…? —Miró la noticia del periódico. —No tiene sentido lo de insinuar que Melania podría casarse con él y después que tú... —Entonces se le ocurrió una idea. —¿Estos dos no estarán de acuerdo para volvernos locas?

Melania entrecerró los ojos. —Un momento… —Se levantó y empezó a dar vueltas de un lado a otro. —¿Y si todo fue un engaño desde el principio?

—No te entiendo —dijo Julieta.

—Y si todo es un timo. ¡El timo del siglo! Solo tenían que encontrar a alguien que se pareciera a las mujeres de la familia y llegó Julieta que aunque no tiene el mismo color de ojos, porque lo heredamos de mi padre, en todo lo demás es parecidísima a mamá y por tanto…

—Parecida a Melissa, su hermana.

—¡Exacto! Te conoce en el hotel, evidentemente le llamas la atención y se acerca, tú le dices que eres puta y de inmediato recula, pero cuando te vas se da cuenta de que no puede desaprovechar la oportunidad.

—Y va detrás de mí.

—Por eso cuando tienes el accidente no nos deja desamparadas, puede que seas perfecta para su plan. Te ofrece algo que no puedes rechazar.

—El contrato de acompañante. Me ofrece el dinero que sabe que necesito.

—Le da tiempo a investigarnos, nuestra madre le encaja en su plan a la perfección, una huérfana de Illinois que se viene a trabajar aquí con dieciséis años.

—La historia de nuestra madre, lo que nos contó siempre fue verdad.

—Claro que era verdad, ¿pero quién de Illinois se va a enterar de una noticia de Nueva York? Nadie y más después de que lleve años muerta.

—Por lo tanto, éramos las herederas perfectas.

—Lo que él necesitaba.

—¿Por qué? Su madre hubiera heredado veinte millones de dólares y todas las acciones que haya en la empresa serían para ella —dijo Carrie.

—Porque a la verdadera Elizabeth no se la ha dado por muerta. —Melania sonrió. —Está en busca y captura, es un caso abierto y por lo tanto hasta que la justicia la declare muerta… —Abrió los ojos como platos. —Claro, por eso no podían heredar…

—¿Qué quieres decir?

—¡Qué el timo era mayúsculo, hermana! —Se sentó ante ella en la mesa de centro. —El viejo hace un testamento que como nos dijo el abogado en cincuenta años no podríamos heredar.

—Cierto.

—Y la parte de las empresas está retenida por el padre de Matthew.

Pero, ¿y si el padre de Matthew no quiere repartir la herencia hasta que no estén todos los herederos?

¿Y si está convencido de su inocencia y por las razones que le dio su padre, que era amigo del viejo, no quiere dar ni un dólar hasta que todos los herederos estén presentes?

Su labor es proteger la herencia y a los McDugal los tiene cruzados.

¿Y si está esperando a la que él considera la verdadera heredera?

¿Y si cuando sucedió todo aquel día, Matthew segundo considero que todo había sido una trampa?

No se fiaba de ellos, ¿y de repente muere la prima de Stephanie?

¿Y acusan a la otra heredera que de pronto desaparece sin dejar rastro?

Julieta asintió. —Cuando Elizabeth desapareció el padre de Matthew ya debía administrar la herencia.

—La conocía. ¿Que no hay informes? ¿Que no saben de lo que consta la herencia?

Una mierda, lo saben de sobra, no creo que haya juez en este país que no les permita tener esa información, aunque no puedan tocar el dinero.

Sobre todo porque un mal administrador puede ser sustituido, que lo he visto en un culebrón de la tele.

Lo que pasaba es que para cobrar necesitaban a Elizabeth, porque el padre de Matthew no suelta la pasta.

No podían tener a Elizabeth, pero sí a sus herederas.

—Melania sonrió. —Son unos putos genios, de eso no hay duda, hasta utilizaron la foto que sacaste para convencernos de que éramos de la familia.

Y tu suegra es una actriz de primera, menuda película nos contó y nos lo tragamos todo.

¡Por Dios, si has salido en la televisión diciendo que su historia es cierta, Julieta!

—Dios mío… Como esto se descubra vamos a acabar en prisión.