Capítulo 8 #4
—Que supiera que hay dos herederas más. Y si contamos vuestra historia, la historia de todo lo que le ocurrió a tu madre, puede, solo puede que su padre y él decidan abrir esas cuentas y entregarnos todas las acciones que nos pertenecen. Eso si hay algo.
—¿Qué quieres decir?
—Pueden haber falseado las cuentas y en cincuenta años puede no quedar nada. Pueden alegar que los negocios fueron mal, Julieta. Eso puede pasar.
—No lo creo —dijo su padre molesto—. Matthew siempre ha tenido fama de ser un hacha para los negocios y dicen que su hijo es aún mejor. Se ha hecho rico invirtiendo en bolsa.
Julieta miró a la hermana de Rob que se mantenía callada. —¿Tú qué dices? También te afecta a ti.
—He vivido toda la vida pensando que nunca recuperaríamos las empresas, las consideran suyas, han trabajado por ellas —dijo con ironía—. ¿Por qué iban a devolverlas sin luchar?
En eso tenía razón, llevaban cincuenta años al mando, ¿por qué iban a renunciar a todo ese dinero si es que había algo? Miró a Rob a los ojos. —Necesitas nuestra ayuda.
—Recuerda que de todo lo que haya la mitad es vuestro.
—Me has utilizado —dijo con desprecio.
—¿Utilizado? ¿Para qué? No hemos conseguido nada todavía. Y si hablas de la boda, te aseguro que cuando mandé hacer ese contrato prematrimonial no pensaba en la puta herencia —dijo molesto—. Tengo dinero de sobra para tres vidas, ¿crees que necesito enamorarte para vivir bien?
—¿Entonces por qué me llevaste a ese teatro exponiendo a mi familia? ¡Tenías que haberme contado esto desde el principio!
—¡Porque primero tenía que asegurarme de quienes erais!
Y después… ¡Joder nena, te conozco bien, aunque creas que no y eres transparente!
¡Matthew tercero se hubiera dado cuenta enseguida de que queremos enternecerle con vuestra historia para conseguir lo que es nuestro!
Te hubieras delatado sola, le hubieras mirado o habrías estado nerviosa...
—¡Pero ahora lo sé!
—Y la historia ya está rodando por todos los medios de comunicación.
—La verdadera historia no —dijo con rencor—. Lo que los Babbington deben pensar ahora es que en esta familia hay mala sangre y que no merecemos la herencia. Al fin y al cabo, somos las descendientes de una asesina y de unos sinvergüenzas que querían robar al viejo.
Rob sonrió con malicia. —Eso lo pensarán ahora… Pero mañana, todo será distinto.
—¿Por qué? —preguntó Melania.
—Porque vosotras vais a contar vuestra historia y vais a decir lo que os contó vuestra madre siendo niñas. El maltrato, la tortura que era vivir con vuestro abuelo… Todo. Y será vuestra madre a través de vuestras bocas quien contará lo que pasó aquella noche.
Ambas separaron los labios de la impresión. —¡Queréis que mintamos! —gritó Julieta—. ¡Tendrás cara, no pensamos hacerlo! ¡Qué tu madre cuente la verdad!
—Ahora no sería creíble —dijo su marido—. ¿Por qué iba a decir la verdad ahora?
—Para protegernos —dijo Melania.
—¡Exacto! Dirán que miente para blanquear la imagen de tu madre.
Pero si lo decís vosotras, si la dibujáis como la víctima que fue hasta la muerte…
Nuestros detectives han hablado con personas del barrio donde vivíais antes y todos hablan de ella muy bien.
La imagen de tu madre se limpiará por sí sola, solo tenéis que apoyarla en esto.
—Lo haré yo —dijo Melania sorprendiéndola—. No pongas esa cara, Rob tiene razón, estarás incómoda toda la entrevista y puede que metas la pata.
—Vaya gracias, ahora soy idiota.
Rob sonrió. —Nena, no te mosquees.
Julieta chasqueó la lengua. —¿Y si no sale bien? Puede que los Matthew pasen de nosotras igualmente.
—Veremos lo que dicen a vuestros abogados cuando se pongan en contacto con ellos para reclamar la herencia.
—Matthew tercero sabe que estamos juntos, tuvo que ver cómo me tratabas en el teatro, pensará que todo esto es cosa tuya.
Rob sonrió. —¿Sabes, nena? Eres muy lista, pero en esto no ves más allá.
Matthew tiene una imagen que mantener, no le gustaría ser ahora el malo de la película.
Además, según tengo entendido por un amigo en común, ya está harto de saltar de cama en cama, ¿a que es la situación ideal para que empiece a buscar esposa?
—¿Estás insinuando que busca esposa? —preguntó Melania.
Jason frunció el ceño. —¿Te interesa?
Se puso como un tomate. —No, si yo no…
—O sí —dijo su suegra ilusionada—. Para él sería perfecto, ¿no estabas pensando en eso, hijo?
Todos miraron a Melania que se puso como un tomate. —¿De qué narices estáis hablando? —preguntó con desconfianza.
—Hermosa y heredera de parte de la fortuna —dijo Rob divertido—.
Para él sería la situación ideal. Se quedaría legalmente con algo por lo que su familia lleva muchos años trabajando.
Y si se casara con Melania, tendría que entregarte a ti tu parte, Julieta, por el bien familiar y por lo tanto a nosotros legalmente también tendría que dárnosla.
—Es coña, ¿no? —preguntó Julieta—. Melania no sabe ligar. Además, ¿por qué Matthew iba a ceder tres partes cuando se puede quedar con todo?
—Ahora no es suyo, solo lo administra, pero si se casa con Melania una parte al menos si lo será.
—¡Eh, que estoy aquí y no tengo ningún interés en casarme!
Jason sonrió cruzándose de brazos. —A ver cómo la convencéis.
Julieta negó con la cabeza. —No funcionará, si Matthew es como tú…
Rob asintió. —Más o menos.
—Entonces a Melania no la enamorará y no pienso arruinarle la vida a mi hermana para que consigáis la pasta.
Melania suspiró del alivio. —Así se habla, hermana. Yo no me caso con ese, que me parece un aprovechado.
—Bien dicho —dijo Jason haciendo que sonriera tímidamente.
Julieta levantó una ceja mirando a Rob que dijo —No fastidies.
—Búscate a otra.
—¡Con otra no funcionará, tiene que ser heredera! —Su padre iba a decir algo y Rob le fulminó con la mirada. —¡Está comprometida conmigo, ni se te ocurra decirlo!
Julieta sonrió de gusto. —Le tengo loquito.
Su cuñada sonrió. —Me parece que nos vamos a llevar muy bien.
Le guiñó un ojo y entonces se le ocurrió algo. —No necesitamos una heredera.
—Ah, ¿no? —dijo su ahora prometido en plan irónico.
—Necesitamos una experta. Necesitamos a mi prima.
Rob carraspeó. —Nena, mejor no hablemos de ese tema.
Sus ojos brillaron. —Es mi familia. Si consigue enamorarle y os aseguro que Carrie es muy buena en eso de volver locos a los hombres, él tendrá que dejar libre la herencia si quiere conseguirla.
—Ya puede ser buena enamorando para que Matthew claudique —dijo Greg sin creerse una palabra.
—¿Mi prima? —Ambas rieron por lo bajo. —En el instituto la llamaban Cleopatra porque decían que sus ojos enamoraban a todos los hombres.
Una vez sacó un diez sin presentarse al examen, con eso os lo digo todo.
—Hizo una mueca. —Luego se enamoró de un obrero y todo se fue a la mierda, pero tenía un futuro muy prometedor.
—Me da que tu prima no sabe elegir a los hombres. —Rob frunció el entrecejo. —A ver si termina traicionándonos y nos deja con el culo al aire.
—Cielo, déjame esto a mí. Nosotras no nos traicionamos. Hará lo que sea porque consigamos esa herencia y si hay un porcentaje detrás aún más.
Sonó el timbre y todos miraron hacia la puerta. —Ese debe ser el abogado. ¿Listas para dos horas de testamento?
—¿Es coña? —preguntó viéndole ir hacia la puerta.
—Ojalá lo fuera.