El amor que mereces Capítulo 6 #2
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Capítulo 6 #2

Parpadeó pensando en esa respuesta. —Vale. —Se volvió hacia la morena. —Ahora estoy yo, yo iré a París.

—Pero si me acabas de decir…

—¿Le acabas de decir que irás con ella? ¿Con ella? —preguntó con voz chillona.

Él hizo una mueca. —Es que me parecía grosero dejarla tirada, se ha comprado las maletas y todo.

—Ya me imagino lo que es todo —dijo entre dientes levantando la barbilla. Julieta contrólate que no tienes ningún derecho sobre él, hazte la moderna—. Muy bien, ¿y cuando es ese viajecito a la ciudad del amor?

—Nena, no te mosquees.

La morena dio un paso al frente. —¿Qué pasa, que después del viaje se acabó?

Él carraspeó. —Preciosa, si llegamos a un acuerdo fue para que no tuviera que pasar por este tipo de situaciones —dijo entre dientes antes de mirar a la otra y contestar —Sí.

Julieta sonrió de oreja a oreja. —Ya lo has oído, la respuesta es sí.

La morena apretó los labios mirando a uno y luego al otro, todos vieron en sus ojos su resolución. —Vale, pero en el viaje será todo mío.

—Uy, uy… —dijo Melania—. ¿Es que no tienes orgullo?

—Le tengo muchas ganas, eso es lo que tengo.

—Ah, eso es que todavía no se han acostado —dijo su prima.

—¿De veras, cielo?

—Preciosa, me has tenido muy ocupado.

—Pero si casi no te he visto el pelo. Tú no tendrás otras, ¿no?

—Tengo cuatro hoteles en la ciudad, ¿tú qué crees? —Miró a la morena. —Siento decirte que no puedes venir al viaje, me acabo de dar cuenta de que sería un lío que no puedo ni quiero tener.

—Bien dicho, nene.

—¡Pues yo no me rindo! —Dio un paso hacia ellos decidida. —Me he hecho un tatuaje en la nalga que te volverá loco.

Julieta dejó caer la mandíbula del asombro y se asombró más cuando Rob levantó una ceja. —¿No te lo estarás pensando? ¡Te acabo de ofrecer todo el sexo que quieras! ¡Y sin viaje!

—Nena, no me lo has ofrecido, me lo has exigido.

Pues también tenía razón. —¡Y te exijo que cortes esto ya! ¡Tenemos un contrato!

—Preciosa, ¿te lo has leído?

Se sonrojó. —Pues no.

Rob se echó a reír y al ver su cara de sorpresa rio más fuerte. Jadeó indignada, pero él la cogió por la cintura pegándola a su cuerpo. Fascinada vio cómo se calmaba y se miraron a los ojos. —Así que lo has roto.

—Hay que cambiarlo entero.

—Quieres sexo.

—Y del bueno.

Él asintió. —Veré que puedo hacer.

La morena jadeó antes de largarse mosqueadísima y Julieta le sonrió. —¿Eso es que sí?

—Sí, preciosa. —Se acercó a sus labios y los rozó.

—En cuanto Jason dé el visto bueno, intentaré complacerte.

—Atrapó su boca y entró en ella saboreándola de una manera que supo que lucharía por él hasta la muerte.

Le respondió con el alma inclinando la cabeza y Rob profundizó el beso hasta tal punto que se olvidó de donde estaban.

Pero él se apartó poco a poco y se miraron a los ojos.

—Te pediré un coche para que os lleve a casa.

—Ven conmigo —susurró sin poder evitarlo. Se moría por dormir con él, tocarle, aunque no pudieran hacer nada más.

Rob apretó los labios. —Necesitas descansar, nena.

Sabía que le estaba presionando demasiado y su hermana también se dio cuenta porque se acercó. —Tiene razón, Julieta, es la primera noche que has salido y te has excedido muchísimo más de lo que deberías.

Él la besó en la frente y dijo —Voy a llamar a uno de los chóferes del hotel, esperar aquí.

Se alejó y Julieta apretó los labios antes de mirar a su prima a los ojos. —Lo siento, pero…

—No te disculpes, tenía que haber cortado esta relación hace mucho tiempo y al ver el bofetón he sentido repulsión, no me puedo creer que le haya comparado con Jimmy en algún momento.

—Te sientes sola y fuiste débil. Pero me alegro de que hayas abierto los ojos.

Apretó los labios mostrando su dolor. —Sí, a veces es muy duro.

—Nos tienes a nosotras.

Su prima forzó una sonrisa. —Lo sé. —Acarició la mejilla de Melania. —¿Estás bien?

—Sí, no ha sido nada.

Tenía la mejilla algo sonrojada, pero nunca se quejaría. Julieta la abrazó. —Siempre has sido la más valiente de las tres.

—Menuda mentira. —Se apartó ilusionada. —Te ha elegido a ti.

Sonrió. —¿Cómo crees que va?

—Fenomenal, hay boda antes de final de año.

—Voy a preguntar a alguien con más experiencia, ¿prima?

Carrie asintió. —Vas muy bien, es evidente que le gusta como eres, así que sigue así y que sea lo que Dios quiera. Pero…

—¿Qué? —preguntó ansiosa.

—No tires demasiado de la cuerda para atraparle, tengo la sensación de que si te pasas puede romper contigo para sentirse libre de nuevo. Lo que acabas de hacer es perfecto, la presión justa.

—Entendido.

Carrie las besó en la mejilla. —Me voy a casa, mañana por la mañana tengo la primera reunión con la tutora de Ben y quiero tener buena cara para que no piense que me paso todo el día de fiesta.

El niño ya ha dicho un par de veces que por las noches trabajo en un club.

A saber lo que está pensando la mujer. Hasta mañana.

—Hasta mañana —dijeron las dos a la vez.

Se alejó y ambas la observaron. Melania dijo —¿Sabes? Igual Jason…

Miró sorprendida a su hermana. —Creía que Jason te gustaba.

Apretó los labios. —Es demasiado mayor para mí, somos de planetas distintos, pero con Carrie… ¿Por qué no le dices a Rob que organice una cita? Estaría bien tener un médico en la familia.

Pensó en ello, Jason y Carrie… Harían buena pareja. —Hablaré con Rob del asunto, pero dentro de unos días, cuando haya más confianza.

—Temes que no se lo tome bien por su profesión, ¿no es cierto?

—Es evidente que no le gusta, no veas como se puso cuando le dije que cobraba.

Me echó del hotel. No creo que quiera una mujer así para su amigo, sus familias son pijas, si se enteran de algo así se morirán del susto y Rob querrá protegerles, ¿entiendes?

No puedo pedirle algo así ahora. Tiene que conocerla un poco más para que se dé cuenta de que es buena gente.

Melania apretó los labios. —Tienes razón, espera que tampoco hay prisa. Además, Carrie aún debe estar colada por ese idiota, aunque le haya dado puerta.

—Sí, mejor dejar que las aguas se calmen antes de presentarlos.