Dile No al Deseo 30. Labios prohibidos y el regreso inevitable
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30. Labios prohibidos y el regreso inevitable

Labios prohibidos y el regreso inevitable

El espacio entre ambos se redujo a nada. El frío metal de los barrotes contrastaba con el fuego que quemaba en la piel de ambos. Katherine cerró los ojos, entregándose por completo al momento, con el pulso acelerado retumbando en sus oídos.

John la miró fijamente, detallando cada facción de su rostro con una intensidad voraz, como si quisiera grabar su imagen en la memoria para siempre.

—John… —logró murmurar ella en un suspiro casi inaudible.

—No digas nada —respondió él con voz profunda, solo quiero observar tu rostro un poco más, Katherine cerró los ojos en ese instante

Para Katherine, el mundo exterior desapareció.

Las paredes de la prisión, el frío de los pasillos, los problemas con la renta e incluso la sombra de Jade se desvanecieron.

Solo existían ellos dos, atrapados en un paréntesis de tiempo donde las reglas del mundo real no aplicaban.

El aroma a tabaco limpio y colonia masculina de John la mareaba tanto o más que el vino de la noche anterior.

John se alejo lentamente sin besarla pensando que alejarse sería lo mejor

Sin embargo, el hechizo se rompió abruptamente al escuchar pasos apresurados y risas amortiguadas que se acercaban por el pasillo.

Katherine abrio los ojos se alejó avergonzada y con sentimientos de culpa que estaba por hacer, Jade! pensó recordando a su novio

—¡Listo! El jugo estaba delicioso, pero ya debemos regresar —se escuchó la voz alegre de Nasly anunciando su vuelta.

Katherine dio un paso atrás de golpe, con el rostro encendido de la vergüenza, tratando de recuperar la compostura en cuestión de segundos.

John, por su parte, se apartó con parsimonia, guardando las manos en los bolsillos de su uniforme de presidiario y manteniendo una sonrisa críptica y triunfante.

Luke y Nasly doblaron la esquina del pasillo justo a tiempo.

—Aquí estamos de vuelta. ¿De qué nos perdimos? —bromeó Luke, notando de inmediato la tensión estática que flotaba en el aire entre los dos.

—De nada… solo conversábamos sobre la situación del juicio —respondió John con total naturalidad, clavando una última mirada cómplice en Katherine.

Katherine desvió la vista hacia el suelo, sintiendo que las mejillas le quemaban.

—Bueno, oficial Luke, muchas gracias por todo… y a ti también, John, por recibirnos un momento —logró decir Katherine, intentando que su voz no temblara.

—Fue un placer verlas. Vuelvan cuando gusten —respondió Luke guiñándoles un ojo.

—Nos tenemos que marchar ya, katheine tu vecina rosa te espera —añadió Nasly, tomando a Katherine del brazo.

Se despidieron con la mano. Mientras caminaban de regreso hacia la salida de la prisión, Katherine sentía el corazón desbocado en el pecho a la vez sentia un vacío al alejarse de john. No cabía duda: su vida acababa de dar un giro definitivo, y ya no había marcha atrás.