Dile No al Deseo 21. Secretos, confidencias y un benefactor anónimo
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21. Secretos, confidencias y un benefactor anónimo

Secretos, confidencias y un benefactor anónimo

El fiscal Nilow salió a toda prisa de la cafetería, dejando tras de sí un ambiente tenso. El oficial Luke se quedó sentado en la mesa, bastante confundido. Se rascó la cabeza, dio un último sorbo a su café y se puso de pie para dirigirse hacia la celda de John.

John estaba sentado al borde de la cama, pensativo. Al ver aproximarse al oficial, se frotó las manos y preguntó:

—¿Qué noticias me traes, Luke?

—No te imaginas lo que acaba de pasar —dijo Luke, apoyándose de espaldas contra los barrotes de hierro—. Hace unos minutos estuve en medio de un drama amoroso… o tal vez de un chantaje por una deuda no pagada. No entendí bien del todo, pero aquí te va el chisme.

—Sabes que no soy hombre de polémicas, pero habla —respondió John, poniéndose de pie y acercándose a la reja para escuchar con atención.

—Estaba en la cafetería con el fiscal Nilow cuando recibió una llamada.

Hablaba con una chica que le exigía respuestas sobre tu caso.

Él se limitó a decir que dejó todo en manos del juez y que se va a desligar del asunto.

Parece que la mujer se enojó bastante, porque él terminó pidiéndole que se pusiera lencería negra y que se vieran para tomar un vino y «entregarle lo que le debe»…

O sea, intimidad. Deduzco que aún no han tenido nada y que era parte de algún intercambio de favores.

En fin, la mujer se negó rotundamente, le colgó en la cara y el fiscal golpeó la mesa de la rabia antes de salir corriendo.

—No me extraña en absoluto —comentó John con una sonrisa sarcástica.

—Deberías investigar quién es esa mujer, porque claramente estaban hablando de ti —le sugirió Luke.

—No me interesa. Eso no me preocupa en lo más mínimo —respondió John, dejando escapar un leve suspiro—. ¿Qué más noticias tienes?

—Está bien… Conseguí los nombres de las chicas que pasaron por aquí esta mañana. La del cabello largo y castaño se llama Katherine, y la rubia a su lado es Nasly.

—Interesante —murmuró John, grabando el nombre de Katherine en su mente.

—¿No querías sus números de teléfono? —preguntó el oficial, extrañado por su aparente indiferencia.

—No.

—Bueno, respecto a ellas… me enteré de que Katherine está pasando por un momento muy difícil. Debe tres meses de renta de su apartamento, no tiene el dinero para ponerse al día y necesita un préstamo urgente para no quedarse en la calle —explicó Luke en tono serio.

John cambió la postura de inmediato y sus ojos se fijaron en el oficial.

—Tienes que hacer dos cosas, Luke. Ve a mi casa y habla con la seguridad de la entrada.

Ellos tienen parte de mi dinero guardado.

Pregúntales la cantidad que necesita, búscala y entrégasela a Katherine.

Pero escúchame bien: dile que tú se lo estás prestando.

No me involucres a mí en esto bajo ninguna circunstancia.

—Entiendo —asintió Luke, sorprendido por la determinación de John—. Te traeré papel y lápiz para que me anotes tu dirección exacta. Ah, ten, aquí tienes una galleta de avena —añadió, pasándosela con cuidado entre los barrotes—. Regreso en un momento.

—Está bien. Gracias por la galleta, Luke.

Mientras se alejaba por el pasillo, Luke sacó su teléfono del bolsillo y notó que la pantalla parpadeaba: tenía un mensaje nuevo que Katherine que acababa de enviar.