16. John Nishpor y un mensaje inesperado
John Nishpor y un mensaje inesperado
—Nasly, ¿qué tal si…? —comenzó a decir Katherine, acercándose a la celda quince y mirando hacia el interior—. ¡¿Qué?! No está —dijo, dando un paso más y sujetándose de los barrotes para revisar cada rincón.
—Katherine, no me digas eso —pidió Nasly, aproximándose rápidamente para verificar—. No puede ser… efectivamente, no está aquí.
—¿A dónde pudo haber ido tan rápido? Estaba ahí hace apenas unos minutos. Bueno, supongo que el destino nos está diciendo: «¡Aléjense, es peligroso!» —bromeó Katherine, soltando una risita nerviosa.
—¡Ay, no! Yo ya tenía planes de boda con el chico misterioso —se lamentó Nasly dramáticamente.
—Vámonos, tenemos que trabajar —dijo Katherine, tomándola del brazo.
—Cierto… aunque espero volver a verlo —admitió Nasly con un suspiro nostálgico.
Ambas se despegaron de los barrotes y comenzaron a caminar por el pasillo hacia la salida.
—Oigan, chicas —dijo una voz masculina a sus espaldas.
Se dieron la vuelta y vieron al oficial Luke acercándose con una postura relajada.
—Estaba observando que estaban muy pegadas a la celda quince. ¿Se les perdió algo o conocen a la persona arrestada allí? —preguntó con curiosidad.
—No, solo estábamos saliendo y nos detuvimos a saludar al chico. Ya lo había visto antes y quería decirle hola —respondió Katherine, tratando de sonar natural, aunque sintiéndose un poco cohibida.
—Entiendo. Lamentablemente, él no se encuentra aquí en este momento —explicó Luke.
—¿Podrías decirnos su nombre, por favor? —intervino Nasly sin rodeos.
—Deberían saberlo si ya lo conocían —bromeó el oficial.
—Ah… sí, lo que pasa es que me preocupa que me haya dado una identidad falsa —improvisó Katherine rápidamente—. Quería corroborar su nombre contigo para saber si me dijo la verdad.
—Entiendo —sonrió Luke, divertido por la astucia de la chica—. Se llama John Nishpor.
—Gracias por la información —respondió Katherine, sintiendo un extraño cosquilleo en el pecho al escuchar el nombre completo por primera vez.
—Y por cierto, ya me deben una —agregó el oficial Luke con soltura—. Podríamos salir a tomar algo y, si la respuesta es no, lo menos que pueden hacer es darme sus números de teléfono.
Katherine y Nasly se miraron, asintieron complacidas y anotaron sus nombres y números en la libreta del oficial.
—Gracias, chicas. Fue un placer conocerlas. Cuando John esté de regreso, le mandaré sus saludos.
—Gracias a ti, Luke. Nos vemos.
Ambas se despidieron y caminaron hasta la salida. Al estar en la calle, abordaron un taxi directamente a la floristería. Al llegar, se encontraron con varios clientes en la entrada esperando a que abrieran.
Abrieron el negocio, organizaron la caja registradora en el mostrador y se pusieron a trabajar de inmediato preparando arreglos florales y atendiendo los pedidos.
Horas después, cuando la afluencia de clientes disminuyó, fueron a la trastienda y ordenaron comida a domicilio. Mientras esperaban, tomaron una revista vieja para usar sus hojas para envolver los tallos de las flores.
Media hora más tarde llegó el pedido. Nasly recibió la comida, pagó y la llevó atrás. Ambas se sentaron a comer alegremente. De repente, el teléfono de Katherine vibró sobre la mesa.
Katherine lo tomó y revisó el mensaje entrante. Al leer el texto en la pantalla, casi se ahoga con el bocado que tenía en la boca. Nasly le sirvió agua a toda prisa hasta que Katherine logró estabilizarse, con el rostro pálido y la mirada fija en el teléfono.