Cerillas Garibaldi La clase media
24%

La clase media

Cuando quebró la empresa textil –una de las últimas que quedaban en la ciudad–, siguió a su hermano al mundo de las reformas. ¡Tantos años ingeniero textil y ahora albañil! Quién lo iba a decir. Le ha quedado el gusto por la organización, que aplica a la primera fase de los proyectos.

–A ver, ¿cómo vamos a hacer esto? –dice en un tono jovial, para animar la venta.

En estos momentos está en una mesa de despacho con un montón de catálogos abiertos por distintas páginas, frente a una pareja que quiere cambiar el baño y reformar la cocina. Quieren que sea todo negro.

–¿Negro? Resalta la suciedad. Verán continuamente las manchas de cal.

La chica no quiere oír hablar de ningún otro color.

En las revistas ha visto unos baños preciosos de un negro rutilante y unas cocinas con muebles, mármoles y electrodomésticos negros.

El negro simboliza el lujo y la riqueza.

Y ahora que finalmente pueden reformar el piso que heredaron de los padres de él, quieren vivir con el confort que corresponde a personas que se ganan bien la vida.

Ella trabaja de dependienta y él es conductor de una empresa de mensajería.

Durante la semana va por los polígonos en una furgoneta blanca con grandes letras naranjas y azules.

Cuando se cambió el coche, hace unos años, sustituyó el que tenía –blanco: el color más barato– por uno negro mate. Parece el coche de un ministro.

Hojean el catálogo de grifos: dudan entre el Jaspe negro, la Aventurina y el Cuarzo ahumado.

–Aventurina no, que parecerá que somos unos nuevos ricos.

Para la cocina seleccionan un grifo de caño alto, monomando, Jaspe negro.

Para los azulejos del baño no saben si decidirse por Turmalina o Wolframita.

Aunque se trata de azulejos de arcilla cocida, los fabricantes aseguran que la pasta contiene partículas de estos minerales.

En lugar de indicar que se trata de una imitación, los nombres comerciales abundan en la idea de excepcionalidad.

Luxury Wolframita, Turmalina Gold. En el momento de escoger los sanitarios se desata una crisis porque, a la chica, el nombre de las piedras negras de algunos fabricantes –Biotita, Hematita– le recuerdan la palabra tita , que asocia con el sexo masculino: no le parece adecuado para un inodoro.

Especialmente Antracita le hace pensar en la próstata.

–¿Y esta? Obsidiana.

La palabra Obsidiana se le olvida rápidamente.

–Hecho: coloquemos esta, Odalisca.

Odalisca no le parece un nombre inadecuado.

Para el suelo seleccionan unas baldosas que miden 1,20 metros de largo.

A medida que aumenta el gusto por el lujo, las baldosas son cada vez más grandes, hasta el punto de que se sirven en cajas de dos.

Hay que ir con mucho cuidado para que no se rompan.

El exingeniero textil está a punto de intervenir: «No me parece una buena idea.

Estas baldosas no encajan con las medidas del baño de ustedes.

Podremos colocar dos, rodeadas de recortes para llegar a todos los ángulos y rincones.

» Pero cierra el catálogo y exclama con una sonrisa satisfecha: –Quedará perfecto.