Él contrató a una esposa para salvar su propia empresa. No esperaba que el contrato más importante de su vida fuera precisamente el que nadie firmó.

Arthur Vance tiene treinta días para casarse o perderá el control de la empresa que construyó su familia. La solución parece sencilla: un contrato, una desconocida y ningún sentimiento de por medio.

Chloe no es una mujer fácil de comprar, y es precisamente por eso que él la elige.

Cuando Victoria, la candidata a la que Arthur descartó, regresa a sus vidas, todo parece indicar que estallará una guerra entre las dos mujeres. Pero no sucede así. Lo que comienza como una rivalidad termina convirtiéndose en la primera familia de verdad que ninguna de las dos había tenido jamás.

Mientras tanto, el hombre que creía controlar cada pieza de su propio tablero descubre que el abogado en quien confió durante veinte años guarda un secreto capaz de derrumbar todo lo que ha construido.

Un vaso de whisky, una cláusula que nadie debería haber examinado con tanta atención y dos mujeres que deciden, contra todas las reglas de su propio mundo, elegirse la una a la otra antes de elegir a cualquier hombre.

¿Qué queda de un matrimonio cuando ya no es el contrato lo que lo mantiene en pie?

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