CAPÍTULO 16
N o sé cómo es que llego a la página porno a tiempo.
Digo, el tráfico está horrible, me tardé un mundo en salir de mi edificio, y ahora mismo estoy pensando en cómo aparco entre medio de dos vehículos que están muy cerca.
Esta parte no se la voy a mencionar a Nico, claro.
No sé qué hago, pero presiento que está mal. A la mierda. Lo dejo así, me bajo, y lo primero que veo es a la última persona que esperaba encontrarme hoy específicamente aquí:
Samuel.
A ver, a ver... ojalá solo sean ideas mías, pero qué casualidad que esté en el parqueo a la misma hora que ayer.
Pero, en fin, acaba de bajarse, porque yo no lo había visto, ni había caído en cuenta de que el vehículo al lado del mío es el de él. No me está viendo a mí, está mirando mi auto y me dice:
—¿Te ayudo?
Entonces le doy un vistazo y me doy cuenta de que bien parqueado no está.
—No, está bien.
Digo, solo deben tener más cuidado cuando salgan los que están a la par. Bueno, él quiero decir.
—No te preocupes, yo te ayudo.
No espera mi respuesta. Ah mira, otra cosa que tiene en común con Nico, ya veo qué es lo que le gusta a Valentina de ellos dos: Que hagan lo que se les da la gana.
Toma el llavero de mis manos y lo veo entrar, aparcar bien y después salir devolviéndome la llave.
En realidad, yo se la quito, porque se queda viendo el muñequito de felpa, aunque no dice nada.
—¿Qué haces aquí tan temprano? —No debería preguntar así, pero ya lo hice, así que esbozo una sonrisa para no sonar como si en verdad me molesta verlo, porque sí ¿qué hace aquí a la misma hora que ayer? Qué casualidad ¿No? —¿Buscas a Alfonso?
Otra cosa: Está vestido casual. Samuel no viste casual cuando está trabajando.
—Sí, solo vengo a dejarle unos papeles, por cierto ¿Cómo sigues?
—Bien, gracias. —Tal vez le hubiera dicho que me estoy muriendo, porque se acerca a darme un beso en la comisura de la boca y este todavía más cerca, demasiado, que hasta me tengo que apartar de él disimuladamente, porque incluso me acaba de agarrar la cara con ambas manos.
—Bueno, no significa que estoy completamente bien tampoco ¿Hoy no tienes que trabajar?
—No, tengo una cita médica. Al parecer tengo infección urinaria, pero nada importante.
Okey, entonces Nico sí tenía razón. Yo pensé que estaba bromeando.
—¿De verdad? —Intento parecer sorprendida, solo para que no se me escape el «ya me lo imaginaba». —Bueno, espero que te mejores.
—Oye ¿tienes algo qué hacer este fin de semana? —No, no tengo planes para este fin de semana, pero tampoco quiero salir con Samuel. Bueno, en realidad sí tengo planes si quiero... con el grupo de amigos de Nico. Aunque no sé si Nicolás ya confirmó por mí, porque él no espera mi respuesta.
—Sí, tengo que trabajar. —No voy a trabajar, por supuesto, pero ya que él miente, pues yo también. —No estaré disponible todo el fin de semana ¿Por qué?
—No es nada, es solo que mi hermana tendrá una fiesta de compromiso y no quería estar ahí solo. —Okey, en la supuesta fiesta de compromiso va a estar toda la familia de él, eso es seguro, y no, yo ya no quiero conocer más familias. Por cierto «no quiere estar solo» dice.
Escucho la puerta de un auto cerrarse de golpe y los dos volteamos a ver en esa dirección.
Del otro vehículo al lado de Samuel desciende...
okey, esta sí es la última persona que esperaría ver aquí, de verdad, ¿Qué diablos está haciendo?
Benjamín no nos está viendo, revisa unos papeles que lleva en una carpeta, y cuando levanta la mirada, ve de mí a la persona que tengo en frente, y casi se detiene.
No sonríe, ni nada, tampoco Samuel. Okey, entonces sí creo que amigos no son.
El saludo de manos que se dan es más por compromiso y solo porque pasa a la par, pero entonces mi jefe hace acto de presencia, no sé ni de dónde aparece, pero lo que dice es:
—Samuel, no te esperaba.
Okey, entonces no venía aquí por Alfonso como me dijo.
—Te traje los papeles, aprovechando que pasaba a ver a Nina.
Benjamín se tensa, todavía está aquí y junto a él uno de sus compañeros de trabajo. A ver, Benjamín para otro momento ¿En realidad Samuel acaba de decir que pasaba a verme a mí, pero a mí me dijo que venía por Alfonso?
—Ah bueno, muchas gracias. —Samuel se aleja un momento, saca unos papeles de su auto y se los da.
—Bueno, pasas viendo a Nina después, ahora mismo tenemos una reunión con la agencia de Marketing.
—Dijo «tenemos». Alfonso se acerca a Benjamín, le da un apretón de manos y después a la persona a la par de él que creo es su asistente, vuelve a Benja y le dice: —Sr. Ramírez, ¿conoce a Nina?
Nina también es experta en Marketing, por eso estará hoy en la reunión con nosotros, si Nina no aprueba tu propuesta, yo tampoco.
Ah, mira nada más.
Benjamín mira de mí a él y lo único que le responde es:
—Sí, ya conocía a Nina.
Entonces él, mi jefe, me da un vistazo y yo le tengo que decir:
—Estudiamos juntos un máster.
—Qué bien. —Para lo siguiente solo se dirige a mí: —Es que el Marketing no es mi fuerte, pero puedo contar contigo ¿Verdad?
—Claro.
Entonces les dice que pueden pasar, bueno...
nos dice a todos, pero yo me quedo atrás, porque Samuel me toma del brazo para girarme a él, le digo a Alfonso que ya lo alcanzo y en el momento que ellos están atravesando la puerta, Benjamín nos mira a Samuel y a mí, pero de inmediato vuelve su vista al frente.
—Oye ¿Tienes algo que hacer hoy?
Definitivamente no, pero le voy a decir a alguna de las chicas de la revista que me invite a algún lugar, solo para decirle a Samuel que tengo planes. A este punto, si no agarra la indirecta de que no quiero salir con él, es porque en realidad tan listo no es.
—Sí, saldré con las chicas.
—¿Otra vez?
Ahora sí le doy todita mi atención.
—Sí ¿Hay algo malo con eso?
—No, es solo que no me gusta mucho que salgas tanto a discotecas y esas cosas, o que subas videos sugerentes, moviendo las caderas o practicando pole dance .
Hay cosas que deben de ser exclusivas para tu pareja y no andarlas mostrando a todo el mundo por internet, al menos que estés buscando la atención de alguien más, claro.
A ver, a ver... alto ahí.
—Para iniciar, tú y yo no somos pareja. —Lo siguiente lo digo antes de que replique, porque ya se está poniendo a la defensiva y yo me voy a enojar bastante. —¿Y sabes qué? Tampoco quiero serlo, creo que te estás pasando, y a mí el drama me aburre.
—El drama te aburre ¿pero llegas aquí en la camioneta de un tipo que tiene novia?
Bueno, mi día se está poniendo interesante.
—Pues creo que ya no tiene novia. —Y mejor cambio de tema rápido, porque parece que quiere decir cosas. —Asumo que tú no hablas con mujeres que tienen novio ¿Verdad?
—¡Por supuesto que no, Nina! —Aunque medio tartamudea su respuesta, me está viendo a los ojos cuando dice eso, es más cínico y más mentiroso de lo que creí. —Jamás me atrevería a hablar con otra mujer tenga novio o no, la única que me interesa eres tú.
—¿De verdad? Dame tu teléfono.
—¿Qué? ¿Qué tiene que ver mi teléfono?
—Dame tu teléfono sin borrar nada. Quiero ver si es verdad que no hablas con nadie.
—No, no voy a... —Hace una pausa. —¿Tú me darías el tuyo?
—Claro.
Y yo saco el teléfono de mi bolso. Yo sueno segura, pero no he borrado ninguna de mis conversaciones con Nicolás y ahora mismo me acaba de llegar un mensaje suyo al que le doy un vistazo y dice «¿Ya llegaste MI pulguita?
» —así, con el «mi» en mayúscula—. Estamos jodidos si Samuel acepta darme su celular.
—Déjame verlo primero entonces.
—No, dame el tuyo y te doy el mío. —Sigo sonando segura, aunque por dentro estoy temblando, sinceramente a mí no me interesa ver el celular de Samuel, pensaba que me iba a decir que no y ya está.
Ah caray, se está sacando el celular ¡Se está sacando el celular! Sí va a aceptar.
Entonces me acuerdo de que tengo mensajes todavía peores con Nico, hasta intercambio de fotos.
A ver, yo debería borrar mis conversaciones todos los días, y eso es algo que voy a poner en un stícker pegado en mi cama.
Incluso he hablado con él sobre la aplicación que tienen el mismo Samuel y Valentina instalada en su celular y, además...
¿qué tal si entra a la bendita aplicación y se ve él mismo ahí?
—Eso es lo más ridículo que he hecho —dice.
Va a hacerlo. Mierda. No puedo permitir que se quede en el papel de la víctima, tengo que inventarme algo rápido.
—Sí, así de ridículo suenas cuando dices que no te gusta que publique cosas en MIS redes sociales.
—¿Borrarías a Nico de tus redes sociales?
—¿Qué?
Por Dios, me siento en una relación tóxica de la secundaria.
Y ni siquiera tengo una relación con Samuel.
Ahora entiendo por qué es solo el amante de Valentina y no el oficial ¿Es que a quién se le ocurriría tener una relación con él?
Y la ironía además cuando es él quien se está acostando con la novia del otro.
Entonces bajo la guardia cuando me doy cuenta de que no va a entregarme su teléfono, está fingiendo atender una llamada, y qué bien, porque yo no pienso entregarle el mío.
—Tengo que contestar.
—Okey.
Se aleja de mí y sí, noto que manipula su teléfono de espaldas a mí, pero qué bueno que no nací ayer. Me meto al edificio sin siquiera despedirme y le contesto el último mensaje a Nicolás:
«Sí, ya llegué, y me acaban de pedir que te borre de mis redes sociales»
Él contesta de inmediato:
«¿Quién?»
Le doy un último vistazo a Samuel y sí está hablando por teléfono, más bien parece estar gritando por teléfono, se ve molesto. Contesto el mensaje de texto del doctor de muertos:
«¿Quién crees tú?»
¿Y qué hace Nico? Bueno, comienza a etiquetarme en todas sus fotos. Todas. No tiene muchas tampoco, porque no es muy activo en redes sociales, pero aun así... no me joda ¿ahora cómo me desetiqueto ? Si voy con él y sus amigos este fin de semana, primero voy a bloquearlo de todas partes.