CAPÍTULO 20 #4
—Sí, en cuanto a eso… —Amadeo dudó un segundo antes de continuar—. No fue fácil, después del reencuentro ninguno terminó demasiado bien. Tuve que ayudarla para que no la descubrieran y, aun así, ahora está descansando en el hospital.
—¿Se encuentra bien?
—Sí, está fuera de peligro. Pero nosotros no. Encontramos este mensaje en el móvil de Vins. —Se lo tendió y Kyle leyó lo que le había escrito Víctor horas atrás—. Saben que hay alguien ayudando dentro del castillo.
—Puede que no se lo haya dicho a nadie más, aún hay tiempo.
Kyle se alejó para pensar a solas, necesitaba saber si habían descubierto a su hermana. El mensaje lo había enviado esa mañana, seguramente cuando él mismo llamó a Víctor y le dijo que lo sabría. Se maldijo por ese desliz; ya estaba hecho, debía averiguar si los demás lo sabían o no.
Mientras paseaba, ordenó que encadenara a Víctor y que se diera prisa cerrando los cubículos.
Ahora que Víctor estaba convencido de que Vincent era la persona que los ayudaba tenía que apresurar sus planes, no podía dejar que hablase con nadie; advirtió a Amadeo de que no debía permitir que ambos hermanos se pusieran en contacto.
Kyle necesitaba conocer cómo se encontraba su hermana, aunque sabía que no podía sencillamente ir y preguntar, necesitaba que Amadeo se enterara de su estado y también tenía que averiguar si alguien más del castillo estaba al tanto de que había gente ayudándolos desde dentro.
Justo en ese momento, se le ocurrió una idea.
Ambos salieron de la galería en la que habían colocado a Víctor y entraron en otra más al fondo, en la que se encontraba una mesa y sillas plegables, así como un pequeño armario y una cama hinchable. No estaba mal.
Se sentó en una de las sillas y escribió rápidamente una nota que podía salvar a su hermana.
—Averigua cómo se encuentra Krista; si alguien la ha descubierto, entérate cómo y quiénes lo saben. —Le tendió la nota—. Si no es así, dale esto a mi hermana, nadie más puede leer lo que pone, solo ella. Sea una opción o la otra, ve con cuidado y vuelve enseguida a contármelo. Estaré aquí.
El guardia salió presuroso de la cueva.
Kyle sabía que no podía ir a ninguna parte ni hacer nada más salvo esperar. Los encargados de atrapar a Verónica eran Amadeo y Krista, y ahora corrían el peligro de que lo descubrieran. Se sentó en la cama.
Ya había anochecido cuando escuchó ruidos provenientes de las galerías exteriores. La cueva estaba prácticamente a oscuras, salvo por la tenue luz de una linterna colocada entre los compartimentos de sus primos.
Salió con cuidado y vio que Vincent por fin volvía a estar consciente. Miró en el cubículo de Víctor y sonrió al darse cuenta de que aún parecía desorientado. Se acercó a Vins.
—Hola, cuñado —saludó con sorna—. ¿Qué tal el reencuentro? —Por toda respuesta, solo obtuvo una mirada colérica y la satisfacción de ver cómo se hacía varios arañazos en las muñecas—. No tan mal, si estás encadenado a una… cama —terminó burlándose—. Sé bueno y no hagas ningún ruido.
Vincent tenía una brecha en la cabeza con sangre seca cubriéndole parte del rostro, el ojo derecho y el labio hinchados, además de muchos golpes y moratones por todo el cuerpo; le costaba tanto respirar que casi no podía hablar.
Se alejó de Vins y se colocó delante de ambos habitáculos, de forma que podía ver a los dos hermanos. Víctor lo miró con somnolencia.
—Tengo una pregunta para ti. —Miró de soslayo a Vins—. ¿Qué le harías al hombre que ha lastimado a tu hermana y la ha enviado al hospital?
El rostro de Víctor palideció al escucharlo, ¿qué le habían hecho a Verónica? Tiró de las cadenas, consiguiendo solo hacerse daño, e intentó hablar a pesar de estar amordazado. Al verlo forcejear, Kyle se acercó a él y le apartó la mordaza.
—¡Como le hayáis hecho daño te juro que eres hombre muerto!
—¿Entonces lo matarías? —Volvió a ponerle la mordaza y se alejó con una sonrisa—. Ya lo has oído —dijo mirando al otro lado de la pared.
Víctor vio cómo Kyle desaparecía tras el tabique de piedra y oyó que empezaba a golpear a alguien.
—Ha sido una proclama del príncipe heredero de Baltrium, es mi obligación obedecerla, ya que puede ser la última que haga —dijo Kyle mientras propinaba una paliza a Vins; sabía que no debía matarlo, al menos no antes de tener a los tres hermanos juntos.
Dejó a Vins y volvió con Víctor—. Gracias por el consejo.
—Se veían manchas de sangre en la ropa y en los puños.
—¿A quién tienes ahí?
—Si te lo dijera, no me creerías —terminó y se alejó con paso tranquilo.
Era casi media tarde cuando Amadeo regresó a la cueva con algo de comer y con noticias.
—¿Y bien? —lo apremió a contarle todo sin mediar saludo.
—Estamos a salvo; como tú dijiste, aún no se lo había dicho a nadie.
Todos piensan que Vins y Krista estaban juntos cuando él desapareció, como a ella no la necesitaban la dejaron malherida; que haya terminado en el hospital ha sido una buena tapadera.
—Kyle lo miró echando chispas por los ojos—.
Lo siento, pero es así; ahora mismo está recibiendo los mejores cuidados.
Se recuperará, en unos días le darán el alta.