CAPÍTULO 14 #3
—¡Joder, en todo el ojo! —exclamó aún más asustada.
Tras limpiárselos, abrió la mampara sin saber aún qué esperaba encontrar; cuando por fin descubrió lo que había en el suelo, respiró aliviada porque solo se trataba de su ropa, que se había caído del lavabo. Suspiró y enseguida salió de la ducha.
Kyle aprovechó aquel momento mientras se lavaba los ojos para volver a transformarse, poner un montón de ropa en el suelo y salir del cuarto de baño.
Necesitaba abandonar esa casa, sin embargo, no podía alejarse demasiado, pues tenía que saber cuándo vendría Víctor; de modo que regresó al coche para tranquilizarse.
Tras lo ocurrido, Kyle veía a Rebeca como mujer y eso estaba consiguiendo que no pensase con claridad, por lo menos esa noche. No sabía por qué, pero se había sentido muy atraído por esa chica taeriana; aunque después de verla ya no le parecía insulsa, sino exquisita.
Volvió al cabo de dos horas, fue directamente a su habitación y, mientras se acercaba, escuchó que se reía y hablaba en voz baja.
—…Félix había cogido todo lo que quedaba y, cuando los demás fueron, eso estaba limpio, fue muy divertido ver la cara de la gente porque nadie se lo esperaba y por eso ganamos la carrera. —Hubo una pausa en la que escuchó la respuesta—. Somos muy competitivos.
Kyle entró en la habitación, que estaba a oscuras, y se acomodó en un puf mullido a los pies de la cama, se transformó en gato para su mayor comodidad y se dispuso a oír lo que hablaban. Gracias al buen oído del animal, escuchaba bastante bien la conversación.
—Las carreras que hacemos aquí son distintas, pero tienes que entrenar mucho si quieres participar.
—¿Tú lo haces?
—En la última no, aunque ha pasado mucho tiempo desde que se celebró.
—No se puede decir que no estés en forma. —Rebeca se mordió el labio, sabía sin lugar a dudas lo bien formado que estaba. Recordarlo hizo que la recorriera un escalofrío.
—No es suficiente —contestó, aunque al recordar aquella noche de lluvia en su apartamento hizo que su cuerpo reaccionara como si estuviera con ella, tenía muchas ganas de volver a verla y estar solos, besar sus labios y tocar esa cálida piel, sentir sus estremecimientos mientras respondía a sus caricias…
—. Te echo de menos —dijo con voz ronca por el deseo que había despertado—. Ya queda poco para vernos.
—Será una semana muy larga —añadió ella y tomó aire profundamente, ya que se había visto asaltada por los recuerdos de sus besos mientras le recorría la espalda con las manos, sintiendo cómo sus músculos se contraían con el movimiento y lo delicioso de sentir su peso sobre ella.
Tragó de forma audible—. Cambiemos de tema, no sabes el calor que tengo ahora.
—Lo mismo digo; por suerte corre viento bastante frío donde me encuentro. —Rio.
—¡No vayas a enfermar! —lo reprendió—. Quiero verte en todo tu esplendor. —En el momento que lo dijo se dio cuenta del doble sentido que tenían sus palabras—. S… s… sano, me refiero.
Al otro lado de la línea se escuchó esa risa grave que a Rebeca le encantaba, recordó sus hoyuelos y también sonrió, le fascinaban, así como la forma en la que su mirada se suavizaba al terminar de reír.
—Entiendo —respondió aún riendo—. Me cuidaré si tú también lo haces.
—Lo haré. —Ella se observó el brazo vendado y puso los ojos en blanco; no, no se lo diría, no quería que se preocupara—. Tranquilo, yo estoy bien. —Su voz se fue apagando al recordar lo ocurrido con Toni.
—¿Pasa algo? —preguntó Víctor cuando notó tristeza en su voz.
—No te preocupes, si quieres te lo cuento cuando estés aquí. —No pensaba decirle lo ocurrido con Toni; en cambio, le hablaría del ataque del perro.
—Te tomo la palabra. —Rebeca esperaba que no se acordara, así que cambió de tema.
—Esto… —estaba nerviosa— emm… tus padres y tus hermanos van a estar en tu casa, ¿no? —Estaba muerta de vergüenza y su voz apenas fue un susurro al terminar la frase.
Kyle levantó la cabeza, atento a la respuesta, por fin después de toda esa empalagosa conversación había algo que le interesaba.
—El piso es de mis padres, de modo que sí, todos estaremos aquí.
—Ajá. —Fue lo único que respondió; le habría gustado tener un lugar donde poder estar a solas con él.
—Tendremos tiempo para nosotros, te lo prometo —añadió al escucharla.
—Mis hermanos no saben lo nuestro y… bueno, como tú se lo has dicho a tu familia… yo…
Víctor se puso nervioso. Por una parte, quería que la familia de Rebeca conociera la relación que había entre ellos, significaba mucho para él que quisiera compartirlo; pero por otro lado no estaba seguro de si era el momento apropiado.
Aunque todas sus parejas debían ser «evaluadas», por así decirlo, las chicas sabían el motivo.
Por eso había tenido tan pocos noviazgos, pues no querían someterse a aquel escrutinio.
Rebeca, en cambio, era diferente, al no saber nada de su mundo era ella misma, con sus ideas, sus extravagancias, su vida.
Eso era lo que más le gustaba, sin embargo, tenía que demostrarlo a todo su reino.
Tenía miedo de que algo ocurriese y tuviera que separarse de ella.
—Aunque creo que esperaré un poco y se lo diré después de conocer a tu familia —dijo para aliviar la tensión—. A lo mejor no hacemos buenas migas.
—Puede que Verónica sea un poco arisca —dijo alejando el tema—. Como te conté, es peor que mamá.
—Lo tendré en cuenta. —Bostezó—. Solo espero que Vins me apoye.
—Es otro hueso duro de roer. —Hubo un silencio—. Pero a mi madre seguro que le encantas, ya verás.
—Tu padre tendrá que desempatar entonces —dijo riendo; en cambio, él guardó silencio. Volvió a bostezar—. ¿Te importa que sigamos mañana? Estoy un poco cansada.
—Claro, que duermas bien, Becky, y que sueñes conmigo.
—Igualmente. —Sonrió mordiéndose el labio.
Kyle había escuchado suficiente y debía volver al hotel con la información que había obtenido, ahora tenía que planear todo con mucho cuidado.