41.
Durante los primeros minutos de conducción las dos estuvimos calladas, como si estuviéramos asimilando lo que había pasado. De reojo miré a Yijing. Las manos fuertemente apretadas en el volante, los labios entreabiertos, mascullando palabras.
Quizá enfrentándonos poco a poco a lo sucedido podríamos recuperar la normalidad. Mañana lunes iría a la oficina y volvería a mi rutina. A lo que era antes de conocer a Brad. Decidí romper mi silencio.
—¿Estás bien? —pregunté.
—¿Huh? Oh, sí. Estaba pensando simplemente.
—Yo también. Son muchas cosas.
—¿Qué quieres decir?
Probablemente lo que había pasado no era tan evidente para los demás. Al final todos iban a hablar de esto, pero a mí, plin.
—¿Viste a Pearl corriendo esta mañana por el pasillo? Salía de la habitación de Brad después de haber pasado la noche con él.
Yijing abrió mucho los ojos.
—¿Qué? No puede ser. No lo entiendo.
Hubo una pausa larga.
—Un momento… Tú viniste aquí porque estabas saliendo con Brad, ¿verdad?
—Bueno. Más o menos.
—¿Erais novios?
—No.
—Oh, pero… aún así… —me miró—. Lo siento mucho.
—Está bien. Mejor ahora que más tarde, supongo.
—Pero… disculpa —siguió—. No me esperaba esto de Brad. Esos dos han estado muy cerca estos dos últimos años.
—¿Qué quieres decir?
—Tampoco conozco todos los detalles. Sé que ella va mucho a casa de él, donde vivía antes, al menos. Pero ahora… No sé qué está haciendo Pearl. Escucha, yo he discutido con Jimmy por planes de relación, pero no llega al punto de una infidelidad.
Sabía que llegaría el momento de llamarlo así. Es mejor asimilarlo cuanto antes, pensé.
—…porque vosotros dos erais exclusivos, ¿no? Se sobreentiende.
—Yo también lo sobreentendí, por lo visto —dije con sarcasmo.
—No lo esperaba de Brad. Es un chico muy serio. Lo conozco bastante. De Pearl me espero cualquier cosa.
Nos quedamos un rato en silencio.
—Disculpa, te pregunté antes si estabas bien —continué—. Me refería a lo que dijiste sobre Jimmy.
—Ah, él… Yo soy china, aunque he vivido la mayor parte de mi vida adulta aquí. Él es coreano-americano. Me gustaría presentarlo a mis padres como marca la tradición. Él dice que está bien, pero que es muy pronto para eso.
—¿Quieres decir que él sí te presentaría a tus padres, pero más tarde?
—Exacto, dice que ahora mismo es muy pronto. Y eso está arruinándolo todo. Ya ves, ha generado un polo de opuestos en la relación.
—Quizá queréis la misma cosa, pero de maneras distintas —intenté matizar.
—¡¿Y por qué querría yo estar con alguien que no quiere lo mismo que yo, exactamente de la misma manera?! —exclamó ella, mirándome con asombro. Aunque probablemente esa energía no iba contra mí, sino contra Jimmy.
—Yo… te entiendo —dije mirando mis manos—. La hierba es siempre más verde al otro lado, ¿verdad? Nos atrae la novedad, la diferencia.
—Escucha: a ti te conviene alguien mejor que Brad.
No lo dudes más. Primero piensa en el dinero, la posición social, cosas prácticas…
Y luego está esto que ha hecho. Si te digo la verdad, si nunca hubieras aparecido, habría pensado que la movida con Pearl iba a ocurrir tarde o temprano.
Ahora, contigo en escena, esto alcanza otro nivel. Pero él pierde mucho.
Hicimos una parada para hacer un desayuno fuerte. Con la conversación, el viaje se nos hizo bastante corto. Llegamos a Nueva York antes de lo esperado, ya que evitamos tráfico. Era cerca del mediodía. Le di un abrazo a Yijing antes de despedirnos.
En casa, Wink me recibió con desespero. Se había quedado sin comida. Le abrí una lata. Mientras la devoraba, mi vista se dirigió a la ventana. El día lucía radiante, con un azul oscuro en el cielo. Aún no había mirado mi móvil. Cuando lo abrí tenía cinco llamadas perdidas de Brad. Varios mensajes.
¡Lo siento! No es lo que parece.
Tenemos que hablar. Déjame que te cuente lo que pasó.
Brenda, por favor, llámame.
Parecía como si el hecho de haber una explicación fuese a cambiar algo, pero ese algo era imposible. Pearl había dormido con él.
Por primera vez dejé las lágrimas salir y comencé a llorar. Lamenté todo. El gato vino a mí y me rodeó con su cola. Me quedé inmóvil durante mucho tiempo. Finalmente, cuando estaba ya oscuro, el hambre me obligó a levantarme.
Me calenté algo y preparé un bol de helado de postre. Me senté frente a la televisión y me puse a ver programas frívolos y realities , cosa que nunca hago. Estuve unas horas así.
Antes de irme a la cama, envié un mensaje a Brad de Finance:
¿Cuándo quieres quedar?