Ay Dios, es un Nerd 34.
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34.

Me dejé a Brad farfullando algo incomprensible y a Santi totalmente dormido en el sofá.

Cogí mi maleta, que estaba en la entrada junto a la puerta, y me fui a la habitación de Tanya.

Encendí la linterna del móvil. Había dos camas.

Tanya estaba durmiendo plácidamente en la cama de la derecha.

Me fui a la cama de la izquierda sigilosamente.

O eso creo. Había bebido bastante y hacía más ruido del que hubiera querido.

Aún así mi compañera de cuarto parecía tener el sueño profundo. Me metí en la cama con ropa.

Había visto algo en el móvil. Una notificación. Brad de Finance me había escrito un mensaje a las cinco de la tarde.

Hey, Brenda, ¿cómo va todo? No hemos tenido tiempo de hablar y ponernos al día , había escrito. Eran más de las doce de la madrugada, pero aparecía como conectado hacía apenas unos minutos.

Le respondí ahí tumbada en la cama, sin más luz que la pantalla del teléfono.

¡Hola! ¡Felicidades por conseguir el puesto! , envié con una carita feliz.

Oh, ¿ya te lo han contado? , respondió él casi al momento.

Pues claro, ¡eres ya una celebrity en la empresa!

Jajaja, bueno. Eso quiere decir que nos veremos más a menudo.

¡Tengo ganas! ¿Empiezas el lunes? Te haremos una bienvenida , escribí yo con unos emoticonos de confeti.

Genial. La verdad es que también tengo ganas de pasar tiempo contigo.

Paré un momento antes de responder. Él envió otro mensaje:

Después de nuestra última cita me quedé con ganas de verte de nuevo… Quizás en un ambiente más cómodo, más sugerente.

Ya sabía lo que él estaba pensando. Esos mensajes tipo player dejaban muy claro lo que quería. Pero para mi sorpresa, una parte de mí estaba disfrutando. Quería más de este tipo de atención. Debe ser por eso que no lo corté en ese instante.

Ya me lo estoy imaginando , respondí. ¿Con una cena antes, quizás?

Estoy abierto a todo , respondió él con el emoticono que guiñaba un ojo.

¿A todo, todo?

Mira, si quieres hablar sobre ello, no es tan tarde y estoy disponible.

Pero si es por teléfono voy a despertar a los vecinos, mejor que no.

¿Entonces voy directamente a tu casa?

Alto ahí. Esto está mal. Me sentí mal conmigo misma. Brad está ahí fuera, en alguna parte de esta casa. No quiero hacerlo.

Empecé a sentirme deshidratada y a frotar mis ojos secos.

La pantalla con luz azul del móvil tampoco ayudaba.

Salí al salón a buscar un vaso de agua. Las luces estaban ya apagadas, pero pude ver la luz de la luna iluminar la estancia de manera tenue.

Se escuchaba resoplar a Santi. Brad había marchado a una de las habitaciones y ya no estaba ahí.

Cogí un vaso de la encimera y lo llené de agua del grifo. Estaba muy fría.

Pensé en ponerme el pijama enseguida y meterme a dormir. Cuando estaba a punto de entrar en mi habitación, otro pensamiento se me vino a la cabeza: ¿a qué habitación fue a dormir Brad?

Todo el mundo se levantó tarde el sábado. Me desperté casi a las once de la mañana. Entraba ya toda la luz del día por la ventana. Se oían unos gritos que venían de la habitación de al lado: Yijing y Jimmy estaban discutiendo.

Tanya estaba leyendo en su cama.

—¡Oh, Brenda! ¡Buenos días! ¿Te desperté? —dijo con su acento alemán—. ¿Cómo te sientes?

—¡Hola…! Mmm... Un poco reseca. Necesito agua.

—Debe ser que no estabas acostumbrada. Yo por eso apenas bebo. Ten, aquí hay agua.

—Gracias —dije casi al tiempo que daba un trago a la cantimplora—. Mejor ahora.

Ella se volvió a meter en su libro. Miré hacia la ventana. Algo como un río o un lago parecía que estaba a lo lejos, rodeado de grandes bosques.

Es verdad. Yo iba a salir con Brad de excursión. Me acordé de repente de todo lo que había pasado anoche. ¿A las once de la mañana sería ya demasiado tarde?

Parece como si Tanya se adelantase a mis pensamientos:

—¿Vas a salir, verdad? El día parece bonito. ¡Hace frío y sol! Yo me quedo aquí leyendo. Es el plan: relajarme un fin de semana en el campo, fuera del bullicio de la ciudad. ¿Y tú, qué plan tienes?

—Yo… —empecé a decir—, creo que voy a salir. Sola o con alguien. Me da igual.

—Oí la puerta hace no demasiado. Creo que Crystal y Darrell han salido a dar un paseo.

Salí en pijama al salón. Santi seguía durmiendo. Fui corriendo al baño con una toalla para ducharme.