Ay Dios, es un Nerd 27.
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27.

Tim y yo estábamos en la cocina de la oficina. Eran las diez de la mañana. Teníamos un meeting en un rato y era agradable tomar algo antes de meternos en una llamada de dos horas.

—Brenda, tienes una sonrisa en la cara que no tenías antes.

—¿Ah, sí? Yo me siento como siempre.

—Escucha, algo que he aprendido es que la gente cambia —dijo solemnemente—. Tú también cambias, pero no puedes hacer cambiar a los demás. Solo evolucionar al mismo tiempo.

—Qué filosófico —dije yo con ligera ironía.

—Es que al final me he vuelto un experto en observar relaciones.

—Más sabe el diablo por viejo que por diablo.

—Estoy pensando en escribir algo, ¿sabes? —me explicó bajando el tono, como si fuera confidencial—. Algo donde pueda poner todo lo que he aprendido de mi ruptura. Yo hice cosas mal. Y ella también. Pero se veía venir por los dos lados y no hicimos nada.

—Te cargas de mucha responsabilidad, Tim.

—Yo mismo no estoy ya seguro. ¿Y si en vez de haber existido una oportunidad de arreglarlo, nunca la hubo? Me refiero a que quizás éramos incompatibles desde el principio.

Guardé silencio. De alguna manera me hizo reflexionar. Es difícil no verse reflejado en otras personas. Tim adivinó mis pensamientos:

—Pero yo estoy aquí amargándote la mañana como un viejo loco, cuando tú estás radiante. ¿Cómo estáis vosotros dos?

En ese preciso instante oigo la voz de Jones por el pasillo:

—…las habitaciones para las reuniones. También hay cubículos individuales si necesitas encerrarte para una llamada. Y pasando por aquí está la cocina…

En ese momento Brad de Finance apareció por la puerta de la cocina mientras hacía un tour por la oficina.

—¡Oh, hola! —dijo él sonriente.

—B-Brad, ¿qué estás haciendo aquí? —dije yo sin ocultar mi sorpresa.

—¡Ah, y aquí está la cocina con los compañeros de Sales! Pero no hacen falta las presentaciones, ¿verdad? —dijo Jones muy divertido—. Estamos haciendo una visita por el edificio para Brad después de las entrevistas.

—Entonces, ¿eso quiere decir que ya estás…? —aventuré yo con un mal presentimiento.

—Aún no. Estoy esperando el feedback de las de hoy. Brenda, no me habías dicho que trabajabas en un sitio tan chulo —dijo Brad mirando a los cristales de la cocina. Se había arreglado mucho para la entrevista, con su pelo rubio todo repeinado.

—Ya sabes, yo estoy aquí todos los días —me excusé—. Por cierto, este es Tim.

Los dos se estrecharon la mano. Qué momento incómodo. Pero hay que manejar la situación.

—Bueno, tampoco queremos interrumpiros la visita… —comencé a decir.

—¡Para nada! —exclamó Jones—. De lo que se trata es de que Brad absorba nuestra cultura, para que pueda ver qué gran lugar es este para trabajar. Si tienes alguna pregunta, no dudes en hablar.

—¿Tenéis microondas? —preguntó Brad.

—¡Tenemos microondas y hasta airfryer ! Hay fruta gratis también, y puedes hacer alguna sugerencia si quieres algo específico. Claro está, si al final consigues el trabajo.

—Parece el lugar perfecto para mí. Tengo la seguridad de poder encajar aquí —dijo Brad de forma calculadoramente optimista.

—Eso también es importante. Bueno, con estos dos de aquí estoy seguro de que no tendrás problema, sobre todo con ella —bromeó Jones guiñando el ojo.

—Yo no le pongo problemas a nadie —dijo Tim en el mismo tono—. ¡Simplemente ponle auriculares a tu portátil y somos amigos!

—Ya me veo trabajando con todos en la sala open space —respondió Brad moviendo la boca muy despacio.

—Fantástico. Chicos, ya veis: tenemos un candidato —aseguró Jones—. Brenda, buen trabajo con este chico.

—De verdad, yo… ¡Es todo mérito tuyo, Brad! Claro está, si te dan el trabajo. Cruzo los dedos.

—Gracias, Brenda.

—¡Qué tiernos…! —dejó escapar Tim.

—Brad, vamos a ver el resto de la planta y después volvemos al hall —dijo Jones mientras iniciaba la salida.

—Jones, no te olvides de enseñarle la sala de los sofás, por favor. Brad, ya me cuentas —pedí yo con una sonrisa.

Salieron los dos. ¿Qué demonios había sido eso? ¡No quiero trabajar en la misma empresa que él, mucho menos en el mismo edificio! Tener que verlo por los pasillos, trabando conocimiento con la gente que me es familiar. Y lo peor es que ahora todos piensan que tenemos una relación.

—Brenda —me dice Tim con ojos húmedos—, lo veo muy claro. Este es para ti. Me siento tan feliz por ti. Os deseo toda la felicidad.