Ay Dios, es un Nerd 21.
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21.

Él se quedó en silencio, sin decir nada.

Me inundé de inseguridad en ese momento. ¿Había sido un error? Intenté traducir su mirada, su gesto. Noté que se fue dibujando una sonrisa muy poco a poco en su rostro, como un sol amaneciendo. Después de un instante me quedó claro que estaba muy feliz.

—Brenda, tú no paras de sorprenderme —dijo él esbozando esa sonrisa.

Volvimos a casa para cenar. Estuvimos devorando el poké bowl sin mediar palabra. No fue una cena muy romántica, pero ¿qué se le iba a hacer? Teníamos hambre.

—Está muy bueno —consiguió decir Brad tras cinco minutos de engullir sin parar.

—¿Te gusta? Le puse wasabi.

De nuevo nos sumergimos en el silencio.

—Disculpa —dije yo, apartando la mirada—. No querías que te besara.

—Yo te puse en una situación en la que tú me ibas a besar —dijo Brad.

—¡No! Yo quería hacerlo. Ese beso fue responsabilidad mía.

—Yo no digo que no quisiera.

¡Entonces dilo claramente!, pensé. Mi gato comenzó a frotarse contra la pierna de Brad en ese momento.

—Wink, ¿me echaste de menos? —dijo él.

Después mi mascota maulló audiblemente, como si los dos hubieran ensayado antes y estuvieran representando el guion de un anuncio.

—Brad, ¿tú me estás poniendo a prueba?

—Sí —dijo él con un poco de humor en su sonrisa.

—Esperaba una respuesta más esquiva de nuevo.

—Es que esta vez diste en el blanco completamente —se encontraba feliz.

—Ahora no sé si te estás riendo de mí —dije yo. No es que lo creyera completamente, pero quería oír sinceridad en sus palabras. Lo necesitaba.

—Si tenía que pasar, tenía que pasar —dijo, repitiendo mis palabras en el parque.

—Ah, ¿ahora eres un… estoico?

—O un masoquista.

Ambos nos reímos.

Le saqué un helado de chocolate. Después de unas cucharadas me preguntó:

—¿Qué hay que hacer para que tú aceptes compartir la responsabilidad de ese beso?

—¿Así, retroactivamente? ¿Y de manera activa? —pregunté yo sin ocultar el coqueteo. Lo estaba acorralando.

Él no dijo nada, después se rió. Supongo que se ponía a la defensiva. Es tan raro. Somos muy diferentes.

Finalmente se levantó y me dio las gracias por la cena y mi compañía. Después añadió:

—Necesito pensar un poco. Han pasado muchas cosas últimamente. Lo siento. ¡Estamos cerca! Nos veremos.

—¡Claro! Aquí estoy. Estamos. El gato también.

Nos despedimos amigablemente con una sonrisa y después salió de mi casa.

¿Qué cuernos significa eso de que necesita pensarlo? ¡Así es como nos distanciamos las chicas! ¿No será que hay alguien más? Mi cabeza daba vueltas a todo tipo de conjeturas. Entre ellas estaba Pearl, las compañeras de clase de él y otras que seguramente no conocía.

¿Y qué derecho tenía a irritarme por todo esto? ¿No había estado jugando a dos bandas yo también, saliendo con el otro Brad?