19.
Tras muchas horas de viaje en el avión de vuelta, finalmente llegué a casa a las nueve de la noche del viernes.
Había sido un viaje tranquilo. Tim, en el desayuno, me dijo que se me notaba cambiada. Ciertamente me encontraba mucho más tranquila. Él parecía que ya había tenido suficiente terapia durante esta semana, por lo que durmió durante la mayor parte del vuelo.
Había comprado un par de libros en el aeropuerto, por lo que estuve entretenida con la lectura. Hacía tiempo desde la última vez que hice esto. Antes había sido un hábito natural.
Wink estaba bien. Daba la impresión de que Brad se había pasado también hoy por casa. Luego le escribiré algo. Espero que su tarea en la universidad haya ido bien.
De repente escuché un ruido atroz. Brad discutía con alguien. La voz de la otra persona no se oía, probablemente estaba al teléfono. Un par de exclamaciones más. Después silencio.
Le envié un mensaje a Brad:
¡Hola! ¡Gracias por cuidar de Wink estos días! ¿A lo mejor podemos vernos luego? Besos.
No oí nada más de él esa noche.
No tenía nada planeado para el fin de semana, por lo que empecé el día siguiente muy lentamente. Quería descansar del estrés del viaje. Después de desayunar salí a comprar algo de comida. Bajé por las escaleras, necesitaba mover las piernas.
Oí una conversación que venía detrás de mí:
—…¡No puede ser que después de este tiempo hayan estado jugando conmigo! ¿Es injusto o no? —dijo la voz de Brad.
—¿Y si te están poniendo a prueba? A lo mejor deberías esperar otro poco —dijo una voz femenina. Era Pearl, seguramente.
Esperé un poco en el rellano de abajo. Efectivamente, eran ellos dos.
Brad venía acalorado y bastante enojado; su tono de voz era mucho más fuerte de lo que yo pensaba.
La expresión de su cara era de enorme irritación pero, bajo todo, de dignidad ofendida.
No sé por qué, sentí un deseo muy fuerte de ver más de eso.
—…¡Para que luego me vuelvan a hacer lo mismo otra vez! ¡Eso es lo que ellos quieren…! —Brad estaba apasionado en su discurso incendiario y no me vio al principio.
—¡Hola! ¿Todo bien? —saludé yo ingenuamente.
Brad se quedó congelado y sin saber qué decir:
—¡Brenda…! ¡Ho-ola! —dijo de una manera un poco torpe.
—¡Hola, Brenda! —saludó Pearl—. ¿De camino al trabajo?
—No, estuve de viaje de trabajo hasta ayer… hoy descanso —dije, pero no pude resistir enterarme de lo que estaba pasando—. ¿Está todo bien?
Los dos guardaron silencio. Noté que Brad estaba particularmente nervioso.
—Es un asunto de la universidad —dijo Pearl—, que se resolverá al final.
—No, no se va a resolver —dijo Brad con resolución.
—Ok, Brad, deberías darte una pausa en relación a esto. Vámonos al café como habíamos pensado —dijo Pearl mientras comenzaba a caminar.
—Brenda, ¿quieres venir? —preguntó Brad de repente.
—¿Eh? —dije yo confundida.
—Al café —el pobre estaba transpirando.
—Sí, claro —dije yo—. ¿Es aquí cerca? Vámonos.
En unos minutos estábamos los tres sentados en una mesa de un café del barrio. Brad miraba a su matcha latte fijamente. Pearl me miraba con cierta suspicacia:
—Brenda, ¿tú no tienes planes para hoy? No quisiera hacerte cancelar alguna cosa si tu agenda está llena.
—Para nada —respondí—. Estoy de relax. Este café me recuerda al de Friends .
—Es que se hizo en homenaje al de Friends —dijo Pearl.
—¿En serio? Ahora que lo dices, es verdad. ¡Vaya! Esta parece una situación de la serie —dije yo riéndome mientras me estiraba en el sofá—. Pero ya no estamos en los noventa. Ahora tenemos internet, teléfonos móviles…
— Matcha lattes —dijo Brad.
—¡Exacto! —dije yo—. Matcha lattes , tostadas con aguacate…
Pearl estaba inquieta. Brad no decía nada. Terminé por romper el silencio.
—Entonces, Brad, ¿qué pasa?
—Es un sueño que no se va a realizar. Un espejismo. Un pozo sin fondo.
—Brad recibió una noticia de la universidad —se adelantó Pearl.
Ardillita , pensé, ¿por qué no le dejas a él que me lo cuente?
—Entiendo que no es buena. ¿De qué se trata? —pregunté.
—Estuve cuatro años preparando mi candidatura para una plaza. Hice los trabajos necesarios. Asistí con ayuda a los catedráticos, colaboré con el departamento…
—Suena a mucho trabajo. ¿Estaba pagado?
—En parte, pero eso es lo de menos. Escribir y revisar artículos. Hacer administración. Es lo de menos.
—Es lo de menos —repitió Pearl, para recordarme que ella ya lo sabía todo.
—Estuve esperando a que hubiera un movimiento de personal en el departamento. Eso quería decir que se iba a abrir el proceso para la elección de un nuevo candidato y… ya estaba… —dijo él sin terminar la frase.
—¿Ya estaba qué?
—Ya estaba elegido desde hacía tiempo —respondió agotado.
—Oh… entonces esta semana…
—Preparé mi candidatura de manera oficial y la entregué. Un profesor vino a hablar conmigo y me dijo: Brad, te pido disculpas, tu ayuda ha sido indispensable todos estos años, pero esta posición pagada para doctorado no es para ti. Y a continuación me dio todo tipo de razones absurdas…
—Pero él ya lo sabía desde hacía tiempo… —completé yo. Sí, ya había visto este mismo tipo de movimientos en empresas. Es curioso cómo el ámbito académico se parece tanto al corporate .
—Sí. Aún no es oficial. Pero no va a ocurrir.
—Bueno. ¿Quizás significa algo, no? —dije yo.
Brad y Pearl me miraron abriendo los ojos. Ahí estaba yo, haciendo interpretaciones de movidas laborales, igual que ellos hacían de sus películas y libros.
—Me refiero —continué— a que si la cultura de esa organización es tan sectaria, quizás no te merecía la pena quedarte allí.
—¡Esa es la palabra! Sectaria. Donde cada iniciado requiere rito y ceremonia para pasar al siguiente nivel —dijo Brad con amargo placer. Estaba empezando a disfrutar.
—¡Brad! No te rindas —exhortó Pearl—. Quizá el año que viene haya otra oportunidad.
—¡Imposible! Voy a tener que esperar a que el acólito que elijan pase la prueba de los brujos.
Me reí y Brad también se rió. Pearl, no tanto.
—Bueno, igual tienes que explorar otras oportunidades —dije yo.
Brad me miró con ojos tranquilos.
—Sí. Gracias, Brenda.
Ellos dos se quedaron mientras yo salía a hacer mis compras. Pensé que la situación de Brad era más segura que inestable. Aún conservaba su beca de ayuda al departamento.
Mi situación propia era holgada, pero los trabajos siguen la fortuna de las empresas. Fusiones, adquisiciones, ventas. Cada cierto tiempo somos vendidos.
No sé qué me pasa. Pienso que Brad es muy puro para este mundo de tejemanejes detrás del telón, personas que no se dicen la verdad y palabras que no significan lo que suenan.
A mí esas cosas me resbalan. Es decir, no me afectan en lo personal.
Se puede decir que esa es una de mis fortalezas.
Otra de ellas es que, bueno, no soy muy mala cocinera.
Fui al supermercado. Compré ingredientes para cocinar esta noche.
Voy a hacer un poké bowl para dos.