El Cuaderno de Valvanera (El Secreto de San Millán: Tomo V) BLOQUE 2
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La demostración más fuerte surgió al comparar documentos que Almarza nunca había tenido simultáneamente delante.

Sebastián colocó a la izquierda la copia Velasco donde se conservaba la fórmula:

recibe para hacer seguir

A la derecha dejó el extracto exterior:

se hizo seguir con los papeles correspondientes

Entre ambos situó la transcripción de 1893 y la referencia institucional tardía.

Durante el siglo XIX Almarza había conocido algunas de aquellas piezas solo mediante noticias parciales.

Nunca las había podido comparar como ellos estaban haciéndolo.

Irene pidió empezar por la estructura.

No por frases aisladas.

La copia familiar ofrecía el contexto anterior.

Diego Sánchez aparecía dentro del tránsito conocido.

Después figuraba una recepción para remisión.

Además conservaba la descripción del volumen falto al comienzo.

El extracto exterior aportaba un momento aparentemente posterior.

Allí aparecía una remisión, acompañada por papeles correspondientes y vinculada a una continuidad fuera del ámbito riojano.

La carta de 1893 describía una relación que podía conectar ambos extremos.

La referencia institucional, en cambio, decía que aquella relación había llegado al fondo donde fue vista desde una procedencia anterior que ya no podía identificarse.

Mauro observó la disposición.

—Todo encaja demasiado bien.

—Encaja —dijo Sebastián—. Eso no significa que sea una sola cadena.

El mismo resultado podía producirse si varias copias descendían de una relación común perdida.

En ese caso, las diferencias entre ellas no representarían necesariamente actos sucesivos.

Podrían ser versiones distintas de una misma noticia.

Eso serviría para aproximarse al contenido de la tradición.

No para multiplicar etapas materiales.

Irene señaló:

—Entonces necesitamos saber si una depende de otra.

—O si ambas dependen de algo anterior.

Sebastián comparó errores y abreviaturas.

Había una forma abreviada compartida.

Eso sugería parentesco textual.

Pero una corrección marginal de la copia Velasco no aparecía en el extracto exterior.

También existían omisiones que no podían explicarse simplemente como copia directa de la variante familiar.

Las ramas parecían divergentes.

Mauro preguntó:

—¿Fuente común?

—Es posible.

Eso era importante.

Si ambas dependían de una relación anterior, el movimiento que describían podía remontarse a una tradición más antigua que cualquiera de los ejemplares conservados.

Pero seguían sin disponer de esa fuente.

Otra vez, el mismo vacío.

Sebastián buscó las notas de Almarza.

Encontró:

Las dos formas no parecen copiadas una de otra. Pueden proceder de relación anterior. Si es así, hallar su procedencia es más importante que desarrollar el nombre.

Mauro dejó escapar una exhalación.

—Había llegado hasta esto.

—Sí.

Almarza había reconocido el problema textual.

No podía resolverlo porque nunca tuvo delante todas las variantes.

Aun así, comprendió que el origen común era más importante que identificar a la fuerza la abreviatura.

Irene revisó la cronología material.

Tanto la copia Velasco como el extracto exterior eran posteriores al acontecimiento descrito.

La hipotética fuente común debía ser anterior a ambas.

No podían fecharla con suficiente precisión.

Sebastián dijo:

—Por eso necesitaba la procedencia institucional.

Una relación antigua incorporada a una institución podía dejar rastros que una copia privada ya no conservaba.

Inventarios de ingreso.

Índices previos.

Correspondencia administrativa.

Algún registro que permitiera establecer de dónde habían llegado los papeles.

Sin eso, la genealogía documental quedaba suspendida.

Mauro encontró una respuesta tardía dirigida a Almarza:

No ha sido posible averiguar de qué casa procedían originalmente los papeles de la serie antigua, pues fueron incorporados juntos cuando se reorganizó el fondo.

Sebastián permaneció sobre la frase.

No había ocultamiento.

La dificultad podía explicarse mediante una práctica archivística ordinaria.

Al reorganizar papeles de orígenes diferentes dentro de una serie temática, alguien había facilitado futuras consultas y, al mismo tiempo, había debilitado parte de la información sobre sus procedencias anteriores.

Almarza escribió:

La reunión moderna de los papeles ha destruido parte de su historia anterior.

Irene asintió.

—Eso pasó también en otros fondos.

Sí.

Valvanera había sufrido cambios de clasificación.

El archivo Velasco también había sido reorganizado.

En Nájera habían encontrado fenómenos comparables.

La supervivencia del soporte nunca garantizaba la supervivencia de su contexto.

Un documento podía conservarse perfectamente y perder, sin embargo, la información necesaria para saber de dónde había llegado.

Mauro preguntó:

—¿Podemos identificar la institución?

Sebastián revisó nuevamente las referencias.

No todavía.

Aparecía una abreviatura.

También una descripción general del tipo de fondo.

Nada que permitiera desarrollar un nombre sin riesgo.

No incorporarían una institución por intuición.

Mucho menos una ciudad.

La anotación más tardía de Almarza sobre esa serie decía:

No he logrado reconstruir la procedencia anterior al ingreso. Sin ella no puedo saber si la remisión continúa la cadena o si la relación fue reunida después.

Y debajo:

Detener aquí.

Mauro levantó la vista.

—Eso sí parece definitivo.

—Definitivo para la cadena principal.

No para la investigación.

Las fechas posteriores mostraban que Almarza continuó trabajando.

Pidió correspondencia e índices.

Buscó referencias laterales capaces de identificar el fondo anterior.

Lo que dejó de hacer fue incorporar nuevos tramos como si fueran seguros.

Sebastián escribió:

ALMARZA PIERDE LA CONTINUIDAD PROBATORIA, NO LA PISTA INTELECTUAL.

Irene leyó.

—Eso es exactamente.

Después de aquel punto Almarza continuaba teniendo indicios.

Incluso algunos podían parecer más prometedores.

Pero ninguno alcanzaba el nivel requerido para transformar una posibilidad en procedencia.

Mauro encontró otra anotación:

Tengo razones para seguir hacia el norte. No tengo todavía documento para mover allí el volumen.

El silencio fue inmediato.

Sebastián permaneció mirando la frase.

Toda la etapa final de Almarza podía reducirse a esa tensión.

Sabía hacia dónde mirar.

No podía afirmar que el Códice hubiera viajado en esa dirección.

Y no quiso borrar la diferencia.

Leandro preguntó:

—¿Ustedes pueden demostrarlo ahora?

Sebastián negó.

—Todavía no.

—Pero tienen más piezas.

—Sí.

Irene intervino:

—Tener más documentos no resuelve automáticamente las dependencias entre ellos.

Leandro aceptó.

No insistió.

Sebastián volvió a la hoja de control.

Ya podían fijar el límite de Almarza.

Eso no significaba haberlo superado.

Significaba saber exactamente qué procedencia necesitaban reconstruir para intentarlo.