El Cuaderno de Valvanera (El Secreto de San Millán: Tomo V) CAPÍTULO 18 El rastro que continuaba fuera de Valvanera
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CAPÍTULO 18 El rastro que continuaba fuera de Valvanera

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Sebastián comenzó la mañana con una certeza incómoda.

Julián de Almarza había seguido documentos más allá del conjunto riojano que ellos habían reconstruido hasta entonces.

Lo que todavía no podían saber era si ese desplazamiento de papeles reflejaba también un movimiento del volumen o únicamente la circulación de la memoria documental que había dejado detrás.

La diferencia era decisiva.

Sobre la mesa había tres referencias que Almarza había mantenido separadas durante años.

Una procedía de un inventario riojano.

Otra correspondía a una transcripción recibida por correspondencia.

La tercera era una nota del repertorio menor.

Las tres compartían una combinación parcial de nombres pertenecientes a la historia que ya conocían.

Mauro se inclinó.

—¿Por cuál empezamos?

Sebastián señaló la transcripción.

—Por ésta.

Irene miró la referencia.

—Porque salió fuera.

—Porque podemos demostrar que la copia salió fuera.

No era lo mismo.

El documento había llegado a Almarza como una transcripción parcial.

No recibió el original.

Tampoco una reproducción íntegra.

El corresponsal copió únicamente aquello que consideró pertinente.

El encabezado decía:

Extracto de relación antigua conservada fuera de la provincia.

Mauro señaló las últimas palabras.

—Eso ya lo vimos.

—Ahora tenemos que precisar qué significa.

Almarza había subrayado conservada.

Al margen escribió:

¿Original o copia?

Debajo:

Preguntar.

No daba por supuesto que aquella relación antigua se encontrara físicamente allí en su forma original.

Podía tratarse de una copia posterior.

También de una transcripción tomada de otra fuente.

La respuesta del corresponsal sobrevivía resumida:

No puedo asegurar que sea original. La hoja que he visto parece copia de mano posterior.

Sebastián sonrió apenas.

Mauro lo miró.

—¿Eso te parece una buena noticia?

—Me parece una noticia clara.

La fuente se debilitaba como testimonio directo.

Pero mejoraba la comprensión de lo que realmente tenían.

No podían afirmar que una relación antigua hubiera viajado íntegra fuera de La Rioja.

Sí podían sostener que información procedente de aquella tradición había circulado y había sido copiada allí.

Irene señaló una nota de Almarza:

Seguir la noticia, no desplazar el volumen.

Sebastián asintió.

Otra vez el mismo freno.

Reconstruyeron la cronología documental.

La transcripción recibida por Almarza era del siglo XIX.

El papel que había visto el corresponsal parecía anterior.

Ese documento, a su vez, afirmaba proceder de una relación antigua.

Como mínimo existían varios niveles entre el acontecimiento histórico y la copia que Almarza tuvo delante.

Mauro dijo:

—Estamos muy lejos del original.

—Sí.

—¿Y todavía puede servir?

—Para demostrar supervivencia de información, sí. Para demostrar directamente el hecho original, no necesariamente.

El fragmento contenía cinco nombres.

Tres pertenecían a la secuencia ya demostrada.

Otro aparecía en inventarios tardíos.

El quinto era nuevo para ellos.

Sebastián lo dejó aparte.

No podían transformarlo en receptor posterior a Diego Sánchez.

Almarza tampoco lo había hecho.

Junto a ese nombre escribió:

No incorporar. Puede pertenecer a otra relación reunida después.

Mauro suspiró.

—Siempre termina afuera.

—Porque todavía no sabemos qué función cumple.

Podía ser un escribano.

Un testigo.

Una persona mencionada en otra operación documental.

Incluso alguien relacionado únicamente con los papeles que conservaron la noticia.

Un nombre nuevo no equivalía a un nuevo tramo de la ruta.

Irene preguntó:

—Entonces ¿qué podemos obtener de esta copia?

Sebastián señaló los tres nombres seguros.

—Por qué aparecen juntos fuera del conjunto que conocemos.

Ésa era la verdadera cuestión.

Si la transcripción externa descendía directamente de una relación riojana ya utilizada, no aportaba una línea distinta.

Si procedía de una tradición más antigua o intermedia diferente, la dispersión documental era mayor de lo que habían demostrado.

Almarza comparó el orden de los nombres, abreviaturas, funciones y errores.

La copia externa no repetía exactamente ninguna de las ramas conocidas.

Tampoco compartía las mismas omisiones.

Uno de los nombres aparecía, además, en una forma más antigua que la utilizada por una copia riojana tardía.

Mauro levantó la mirada.

—¿Entonces es independiente?

Sebastián negó.

Irene sonrió antes de que respondiera.

—No podemos ir tan lejos.

Almarza había escrito:

No parece copia directa de S.M., V. ni N. que conozco. Puede proceder de tradición relacionada anterior.

Esa era la formulación correcta.

No demostraba independencia absoluta.

Pero permitía descartar, por el momento, una simple reproducción directa de las versiones conocidas.

Sebastián colocó la hoja junto a las ramas de San Millán, Valvanera y Nájera.

El panorama cambiaba.

La memoria documental asociada al volumen había alcanzado circuitos diferentes de los archivos más próximos a los tramos que ya podían reconstruir.

Mauro preguntó:

—¿Por estudiosos?

—En este caso, sí.

—¿Y cuándo salió esa información?

Sebastián negó.

—Eso no lo sabemos.

La copia podía haber salido de La Rioja mucho antes de que aquel corresponsal la viera.

O haber sido enviada en época relativamente reciente.

Sin una genealogía documental, la fecha de la copia no permitía fechar el movimiento de la noticia.

Almarza lo había dejado escrito:

La fecha de la copia no es fecha del movimiento de la noticia.

Sebastián pasó a la segunda referencia.

No era una transcripción.

Era un inventario:

Papeles remitidos para comprobación de antiguas entregas, con nombres procedentes de relaciones riojanas.

Mauro señaló.

—Acá sí dice que vienen de relaciones riojanas.

—Eso dice el inventario.

No conservaban los papeles descritos bajo aquella referencia.

Pero al menos sabían que quien realizó la clasificación reconocía una procedencia documental riojana.

Irene preguntó:

—¿Dónde estaban cuando Almarza los localizó?

Sebastián revisó la nota.

Fuera de Valvanera y fuera de los fondos riojanos que había podido consultar directamente.

Lo suficientemente lejos como para necesitar correspondencia.

Eso era todo lo que podían sostener.

Almarza escribió:

Confirmado movimiento de papeles. No confirmado movimiento del volumen.

Mauro asintió.

Por primera vez podían afirmar con seguridad que parte de la documentación había salido.

No el Códice.

La información.

El rastro continuaba fuera de Valvanera.

Y precisamente por eso debían resistir la tentación de convertir cada nuevo archivo en una estación física del manuscrito.

Almarza había resumido el problema en una frase:

El mapa de copias no es el mapa del libro.

Sebastián la copió.

Mauro observó las dos líneas que habían ido construyendo durante días.

—Entonces necesitamos encontrar un punto donde vuelvan a tocarse.

—Sí.

Una nueva localidad solo sería relevante para la ruta material si podían demostrar allí una procedencia vinculada al volumen.

Hasta entonces, cualquier expansión geográfica demostraba únicamente circulación documental.

Nada más.