El Cuaderno de Valvanera (El Secreto de San Millán: Tomo V) BLOQUE 2
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La primera genealogía de copias les ocupó buena parte de la mañana.

Sebastián eligió una relación con nombres ya conocidos.

La versión más antigua conservada no era un original.

Era una copia.

Almarza sospechaba que dependía de una relación anterior perdida.

Una segunda versión compartía los primeros nombres y añadía otros.

Otra modificaba el orden.

Una cuarta conservaba únicamente apellidos.

A simple vista parecían distintas versiones de una misma lista.

Pero todavía no podían saber cómo se relacionaban.

Mauro comenzó a dibujar flechas.

Sebastián lo detuvo.

—Todavía no.

—¿Por qué?

—Porque una flecha afirma dependencia.

Irene observó los textos.

—Busquemos errores compartidos.

Era un buen criterio.

Si dos copias contenían una deformación rara idéntica, podían depender entre sí o de una fuente común que ya transmitía ese error.

Encontraron un apellido alterado de la misma manera en dos relaciones.

En otra aparecía correctamente.

Almarza había anotado:

Error común en A y C. Posible dependencia.

Mauro señaló.

—Entonces C copia a A.

Sebastián negó.

—O ambas copian otra fuente con el mismo error.

Buscaron más indicios.

A y C compartían también una omisión y una fórmula abreviada poco frecuente.

Eso permitía tratarlas como integrantes de una misma rama documental.

La relación B era diferente.

Podía pertenecer a otra tradición.

Almarza había escrito:

A y C no cuentan como dos testimonios independientes.

Sebastián separó físicamente las reproducciones.

Una rama a un lado.

Otra enfrente.

Ahora la comparación tenía sentido.

Ambas compartían varios nombres.

Pero una conservaba una entrega ausente en la otra.

Mauro preguntó:

—¿Es una adición?

—No sabemos.

—¿Puede haberse perdido en la otra?

—También.

Una diferencia no demostraba innovación.

Podía demostrar omisión.

Irene señaló:

—Necesitamos algo que no dependa claramente de ninguna de las dos.

Encontraron un inventario.

No reproducía la lista.

Mencionaba:

relación de antiguos depositarios con noticia de entrega a…

El nombre coincidía con el que aparecía solo en una de las ramas.

Sebastián sintió que la hipótesis cambiaba.

La entrega podía ser anterior a ambas tradiciones y haberse perdido en una de ellas.

Almarza había concluido:

La omisión parece posterior. Mantener entrega como probable.

Probable.

No segura.

La genealogía revelaba algo más.

No podían reducir todas las copias conservadas a una única línea conocida.

Sebastián escribió:

NO HAY UNA SOLA LÍNEA DE COPIA

Irene negó.

—Eso va más lejos de lo que sabemos.

Sebastián tachó.

Escribió:

NO PODEMOS REDUCIR TODAS LAS COPIAS A UNA SOLA LÍNEA CONOCIDA

Mauro observó.

—Mucho menos elegante.

—Mucho más correcto.

El siguiente conjunto permitió comprender por qué las copias eran tan diferentes.

Una relación había conservado únicamente el receptor final.

Almarza encontró el encabezado:

Para acreditar última recepción.

No necesitaba copiar todo.

Otra hoja conservaba nombres y eliminaba fechas.

Su finalidad era:

Para índice de personas.

Irene señaló.

—Ahí está.

No había necesariamente copias buenas y malas.

Había copias producidas para fines distintos.

El problema aparecía cuando alguien intentaba utilizarlas siglos después para responder preguntas para las que nunca fueron hechas.

Sebastián añadió una nueva variable:

FINALIDAD DE LA COPIA

El repertorio demostraba que Almarza también la estudiaba.

Había etiquetas como:

Extracto administrativo

Índice

Cotejo

Memoria familiar

Relación para archivo

La función condicionaba qué datos sobrevivían.

Una memoria familiar podía retener un apellido y olvidar una fecha.

Un documento administrativo podía hacer lo contrario.

Un índice podía conservar nombres y eliminar todo contexto.

Fray Julián intervino desde San Millán:

—No siempre es deformación.

Sebastián asintió.

Era mejor hablar de selección o reducción.

La copia podía ser completamente fiel a su finalidad.

Simplemente no pretendía conservarlo todo.

Almarza lo había escrito:

La ausencia de un dato en una copia no demuestra que el dato faltara en su fuente.

Otra regla fundamental.

Las selecciones sucesivas podían fragmentar la memoria documental.

Una relación conservaba personas.

Otra fechas.

Otra descripción material.

Solo comparándolas podía recuperarse una imagen más amplia.

En una hoja de 1892 Almarza había construido una tabla.

Una columna enumeraba datos.

Las demás indicaban qué copias los conservaban.

Defecto inicial.

Pergamino.

Nombres de responsables.

Entrega posterior.

Vinculación con San Millán.

Noticias asociadas al volumen.

Ninguna copia contenía todo.

Irene permaneció mirando.

—La identidad no está completa en ningún documento.

Sebastián asintió.

Aparecía distribuida.

Almarza no había encontrado una pieza definitiva.

Había reconstruido un perfil mediante información repartida entre tradiciones.

Mauro dijo:

—Cada copia conservó una parte de la memoria.

Sebastián levantó la mano.

—Sí, pero no porque alguien hubiera decidido repartirla.

Irene formuló mejor:

—Cada copia conservó aquello que necesitaba conservar.

—Exactamente.

Y la suma histórica permitía recuperar algo que ninguna pieza aislada contenía.

En el margen de la tabla:

Separadas, las noticias son insuficientes. Comparadas, describen una misma historia posible.

Debajo:

No confundir comparación con reconstrucción cierta.

Otra vez el límite.

Una imagen más completa seguía sin equivaler a certeza total.

Mauro preguntó:

—¿Qué le faltaba?

—Una fuente suficientemente próxima al núcleo común.

—¿El Códice?

—Tal vez el propio volumen o una relación asociada a él.

No todas las noticias tenían por qué haber sido copiadas del cuerpo material del manuscrito.

Podían proceder de hojas añadidas o de documentos que se guardaron con él.

Ese punto debía permanecer abierto.

Almarza había escrito:

La información estuvo más junta en el pasado de lo que está ahora.

Sebastián observó la frase.

Quizá ésa fuera la afirmación máxima que podía sostener.

No sabía exactamente en qué soporte había estado reunida.

Pero las copias supervivientes mostraban una dispersión posterior.