CAPÍTULO 10 Sin haberlo tenido entre sus manos
BLOQUE 1
Lo primero que hizo Sebastián aquella mañana fue eliminar una palabra.
En la parte superior de una hoja había escrito:
RECONSTRUCCIÓN DEL CÓDICE
La observó durante unos segundos.
Después la tachó.
Debajo escribió:
RECONSTRUCCIÓN DE LAS NOTICIAS SObrE EL VOLUMEN
Mauro acababa de sentarse.
—Es bastante más largo.
—También más exacto.
Irene dejó sobre la mesa una carpeta con reproducciones seleccionadas la tarde anterior.
—Y evita que terminemos hablando como si Almarza hubiera examinado el manuscrito.
Sebastián asintió.
Ése era el riesgo.
Después de varios días habían reunido una descripción material sorprendentemente precisa.
Sabían que las fuentes hablaban de un volumen de pergamino, relativamente grande dentro de los conjuntos donde había sido registrado y ya incompleto al comienzo en las noticias más seguras.
También conocían su vinculación documental con San Millán y la existencia de relaciones sobre personas y entregas asociadas a su historia.
Aquella precisión podía producir una ilusión de presencia.
Pero Julián de Almarza nunca había tenido el volumen entre sus manos.
La única manera de respetar su investigación era reconstruir cómo había conseguido saber tanto sin verlo.
Sebastián abrió el repertorio menor.
Había señalado una entrada de 1887.
Pergamino.
Una sola palabra.
Debajo figuraba la fuente:
una carta.
Buscaron la copia.
El remitente hablaba de un libro antiguo escrito sobre pergamino, pero la noticia procedía de una relación que había consultado años antes.
Almarza añadió:
Información indirecta. No visto por el remitente en fecha de carta.
Mauro levantó la mirada.
—Ni siquiera quien se lo cuenta lo estaba viendo cuando escribió.
—Exactamente.
La noticia había atravesado varias etapas.
Alguien había observado el volumen.
Otra persona había descrito o copiado aquella observación.
Después el corresponsal resumió la información en una carta.
Finalmente Almarza la recibió.
Cada paso aumentaba la distancia respecto del objeto.
Irene señaló:
—Por eso no alcanza con contar cuántas veces aparece un rasgo. Hay que saber de dónde viene cada mención.
Una característica conservada únicamente en una carta tardía tenía un peso limitado.
La misma característica presente en una relación anterior o en una fuente nacida de otro contexto podía adquirir mayor consistencia.
No porque la repetición la volviera verdadera.
Porque disminuía la posibilidad de estar contando varias veces una sola deformación.
El siguiente rasgo era el tamaño.
Las fuentes utilizaban expresiones imprecisas:
libro grande
volumen mayor
de tamaño considerable
Otra lo comparaba con los demás libros incluidos en una misma relación.
Sebastián negó.
—No tenemos medidas.
—Y no necesitamos inventarlas —respondió Irene.
Grande era un término relativo.
Dependía del observador.
También del grupo de volúmenes con el que se lo comparaba.
Sin embargo, distintas noticias destacaban el tamaño.
Eso permitía formular una afirmación limitada:
el volumen había sido considerado relativamente grande por quienes lo describieron.
Almarza había llegado a la misma corrección.
En una nota temprana escribió:
gran formato
Años después añadió:
No sé dimensiones. Entiéndase grande según descripción de las fuentes.
Sebastián sonrió.
—Se corregía incluso en sus propias notas.
—Por eso podemos saber qué quería decir realmente —dijo Irene.
Pasaron a la pérdida inicial.
Ese rasgo tenía mejor apoyo.
Una fuente decía:
falto en su comienzo.
Otra:
sin sus primeras hojas.
Una tercera:
imperfecto al principio.
Las fórmulas eran diferentes.
Y precisamente eso las volvía interesantes.
Si todos los testimonios hubieran repetido las mismas palabras, la dependencia entre ellos sería más probable.
Las variaciones sugerían que algunas noticias podían proceder de observaciones o tradiciones diferentes.
Mauro preguntó:
—¿Entonces podemos decir que le faltaban hojas?
Irene negó.
—Podemos decir que distintas fuentes describen una pérdida al comienzo.
Sebastián explicó:
—No sabemos la estructura de esa pérdida. Puede haber faltado un cuadernillo completo o varias hojas. No tenemos el objeto para examinarlo.
Almarza había escrito:
No afirmar número de hojas perdidas.
Y en otra anotación:
Falta antigua respecto de la noticia; imposible saber cuándo ocurrió.
Aquello impedía construir una mutilación espectacular.
No sabían cuándo se produjo la pérdida.
Tampoco quién la causó.
Ni siquiera podían asegurar que hubiera existido una intervención intencional.
El volumen podía haber llegado ya incompleto a las etapas documentadas.
La cubierta ofrecía todavía más problemas.
Una relación mencionaba cuero oscuro.
Otra hablaba de una señal reconocible.
Pero Almarza había anotado:
La cubierta puede no ser contemporánea del libro.
Irene señaló la frase.
—Ésta es fundamental.
—Porque pudo ser sustituida.
—Una vez o varias.
Sebastián asintió.
La señal podía servir para reconocer el volumen dentro de una etapa determinada.
No durante toda su existencia.
Mauro miró las reproducciones.
—Entonces vamos reconstruyendo el libro por capas.
Sebastián negó.
—Reconstruimos por capas cómo fue descrito.
La diferencia parecía pequeña.
No lo era.
Llegaron después a las noticias sobre papeles asociados.
Una relación decía:
papeles añadidos.
Otra:
noticias al final.
Una tercera vinculaba nombres de personas con el volumen, sin explicar si estaban escritos sobre sus hojas o en materiales conservados junto a él.
Almarza no había podido resolverlo.
Anotó:
Pueden ser hojas añadidas, anotaciones posteriores o relación guardada con el volumen. No afirmar unidad física.
Irene se detuvo.
Sebastián también.
Aquello protegía uno de los puntos esenciales de la investigación.
Las noticias relacionadas con el Códice no tenían por qué formar parte material del cuerpo original del manuscrito.
Podían haber sido insertadas.
O acompañarlo como papeles independientes.
Incluso podían haberse asociado a él mucho después de su confección.
Fray Julián respondió desde San Millán cuando recibieron la fotografía:
—En un archivo antiguo, conservar dos piezas juntas durante años no significa que hayan nacido juntas.
Sebastián asintió.
Un volumen podía guardar documentos sueltos.
Una relación podía permanecer dentro de una cubierta sin haber sido cosida jamás.
Un inventario podía describir como conjunto materiales que tenían historias diferentes.
Sebastián escribió:
ASOCIACIÓN DOCUMENTAL ≠ UNIDAD MATERIAL
Y poco después encontraron una nota todavía más clara:
No hay razón para suponer división del volumen. Las noticias pueden haber sido copiadas sin alterar el original.
Los tres permanecieron en silencio.
La frase no explicaba todavía todo el mecanismo.
Pero eliminaba una interpretación.
Almarza ya había considerado que la dispersión de información podía producirse mediante copias sin que el libro fuera físicamente dividido.
Sebastián habló primero:
—No hacemos de esto una conclusión general todavía.
Irene asintió.
—Pero sí podemos decir que Almarza no necesitó imaginar una fragmentación material.
Era suficiente.
Sebastián volvió al encabezado de la hoja.
RECONSTRUCCIÓN DE LAS NOTICIAS SObrE EL VOLUMEN
Debajo añadió:
Nunca examinado directamente por Almarza.
No era una aclaración menor.
Era la condición desde la que debía leerse todo lo demás.