BLOQUE 2
El primer extracto que pudieron vincular directamente con una fuente conservada en Valvanera tenía apenas unas líneas.
Almarza había copiado una entrada de inventario y añadido al final una abreviatura archivística.
El sistema al que pertenecía ya no existía.
El hermano Esteban consiguió localizar una tabla parcial de equivalencias.
La referencia conducía a un libro antiguo que todavía se conservaba.
Sebastián sintió la expectación conocida.
Irene lo vio.
—No esperes que aparezca el Códice.
—No espero eso.
—Esperás algo cercano.
—Quiero comprobar la copia.
—Eso sí.
El libro fue colocado sobre un soporte.
La entrada estaba allí.
No palabra por palabra.
Almarza había eliminado datos administrativos que no le resultaban útiles.
Pero la parte transcrita era fiel:
Un volumen grande de pergamino, defectuoso en su comienzo, cuya procedencia se dice en relación aparte.
Sebastián leyó.
La frase no demostraba que aquel volumen hubiera estado físicamente en Valvanera.
El inventario podía contener referencias a bienes o documentos conocidos mediante copias.
Y Almarza lo había entendido.
En su extracto escribió:
No tomar por depósito. Puede ser solo noticia.
Irene señaló.
—Eso nos evita un error enorme.
Sebastián asintió.
La presencia de la descripción dentro de un archivo no convertía automáticamente ese archivo en una estación del recorrido físico.
Mauro preguntó:
—¿Dónde está la relación aparte?
La entrada remitía mediante otra abreviatura.
La signatura ya no existía.
En el extracto de Almarza figuraba:
Pedida copia.
En tinta diferente:
Recibida.
Buscaron entre las hojas recuperadas.
Una coincidía.
Encabezado:
Copia de relación remitida desde Valvanera.
Fecha:
1888.
Sebastián se quedó observando.
Catorce años antes de que el Segundo Cuaderno llegara a Valvanera, el monasterio ya había proporcionado documentación para la investigación de Almarza.
Valvanera había sido fuente antes de convertirse en depósito.
La relación no ofrecía un itinerario continuo.
Mencionaba materiales consultados durante una antigua reorganización.
Entre ellos:
volumen incompleto, referido en papeles de entrega antiguos.
Debajo:
No consta actualmente entre los libros de esta casa.
Sebastián levantó la vista.
Aquella frase era tan importante como la mención anterior.
Valvanera conservaba noticia del volumen.
No afirmaba conservarlo.
Mauro preguntó por la fecha de la relación original.
No podía establecerse todavía.
La copia recibida por Almarza sí estaba fechada:
Irene remarcó:
—Eso podemos sostener.
Más abajo:
Se conservaron notas de algunos nombres y entregas por haber sido utilizadas para reconocer otros papeles.
Sebastián quedó inmóvil.
La información había sobrevivido aunque el volumen no estuviera allí.
Nombres.
Entregas.
Datos utilizados para identificar documentos posteriores.
Pero Almarza había añadido:
No sé si estas notas proceden directamente del volumen o de relación intermedia.
La advertencia impedía establecer una dependencia directa.
Podían estar copiando una copia.
Mauro preguntó:
—Entonces, ¿cómo llegó tan cerca si nunca vio el volumen?
Sebastián miró los papeles.
—Quizá porque dejó de buscar solamente el libro.
—Y siguió lo que había dejado.
—Eso parece.
Irene guardó silencio.
Seguía siendo una interpretación.
Todavía no una conclusión final.
El siguiente extracto era distinto.
Una relación de personas.
Algunas aparecían con funciones.
por guarda
entrega certificada
copia conservada
Sebastián entendió que Almarza había utilizado materiales como aquel para elaborar la tabla funcional del Segundo Cuaderno.
No todos los nombres habían tocado el volumen.
Algunos conservaban únicamente noticias.
Una línea mencionaba:
copia de nombres tomada de libro antiguo.
No decía cuál.
Almarza había subrayado:
Buscar si coincide con relación N.
Sebastián dejó la abreviatura sin desarrollar.
Podía ser Nájera.
El contexto lo sugería.
Pero no necesitaba decidirlo en ese momento.
Mauro lo miró.
—Podés escribir Nájera con signo de interrogación.
—Puedo dejar N.
—También.
La aceptación de una sola letra sin resolver habría sido impensable para Sebastián meses atrás.
Ahora no le molestaba.
El tercer extracto era una nota redactada por un religioso de Valvanera a pedido de Almarza.
Decía:
No puedo asegurar que las relaciones que conserva esta casa procedan todas del mismo libro. Algunas parecen haberse reunido por utilidad archivística.
Sebastián volvió a leer.
Era una advertencia directa contra otra inferencia fácil.
La proximidad archivística no demostraba origen común.
Un fondo podía agrupar papeles porque servían para una misma función administrativa.
La nota continuaba:
Una de ellas contiene nombres semejantes a los de la copia remitida desde San Millán, aunque el orden no coincide.
Irene dijo:
—Eso puede indicar independencia.
Sebastián respondió:
—O reorganización.
—O error de copia.
Ninguna interpretación podía cerrarse todavía.
Pero las diferencias serían útiles.
Si dos relaciones compartían nombres y discrepaban en otros detalles, tendrían que determinar si descendían de un antecedente común o si habían sido producidas independientemente a partir de hechos similares.
Más abajo:
Otra relación parece proceder de papeles de tránsito y no del volumen mismo.
Sebastián se detuvo.
Papeles de tránsito.
Documentos creados por una entrega.
No necesariamente información copiada del Códice.
Dos fuentes distintas podían contener nombres semejantes porque registraban el mismo acontecimiento desde puntos diferentes.
Si conseguían demostrar esa independencia, la coincidencia tendría mucho más valor que una repetición textual.
Almarza había escrito:
Comparar antes de unir.
Una frase que empezaba a parecer una regla permanente.
Mauro recibió entonces una comunicación de su equipo.
Uno de los propietarios que había adquirido una pieza con supuesta procedencia emilianense había solicitado una nueva tasación.
El nuevo especialista pidió documentación de origen.
Santolaya había remitido parte del material que conservaba.
Y dentro de ese material aparecía una referencia a Julián de Almarza.
Sebastián se quedó quieto.
—¿Qué referencia?
—Todavía no tengo el documento completo.
—Entonces no sabemos qué significa.
—No.
La noticia introducía otra preocupación.
Almarza dejaba de ser únicamente un investigador histórico reconstruido por ellos.
Su nombre circulaba dentro de revisiones contemporáneas de procedencia.
Eso podía ser legítimo.
Sus notas habían pasado por manos de Salcedo y Luján.
Pero cualquier nuevo documento que ellos localizaran podía aumentar el valor atribuido a objetos privados.
Irene miró a Sebastián.
No necesitó repetir su advertencia.
—No difundimos ubicaciones sensibles fuera del equipo y de las instituciones responsables —dijo Sebastián.
Mauro asintió.
Irene añadió:
—Por ahora.
Sebastián la miró.
—No podemos ocultar una investigación indefinidamente.
—No dije eso. Más adelante tendremos que decidir cómo comunicarla sin transformarla en un catálogo para compradores.
El problema seguía creciendo.
No era únicamente histórico.
También patrimonial.
Regresaron a los documentos.
En el último extracto de Valvanera había una nota posterior:
Copiado al cuaderno menor.
Los tres quedaron quietos.
Mauro habló primero.
—Ahí está.
Sebastián volvió a leer.
Copiado al cuaderno menor.
Fecha del extracto:
1889.
El pequeño cuaderno había existido durante la vida de Almarza.
No había sido preparado por la familia después de su muerte.
Almarza lo utilizaba.
La cuestión era para qué.
El extracto no contenía una cadena desarrollada.
Registraba la referencia de una fuente y una breve descripción.
Nada más.
Sebastián dijo:
—Puede ser un repertorio.
Irene asintió.
—O un índice personal de lo que iba consultando.
Eso encajaba con la instrucción archivística de 1911:
Mantener con índice antiguo.
Quizá el cuaderno menor y aquel índice formaban parte de un mismo sistema de localización documental.
No guardaban respuestas.
Guardaban referencias para encontrarlas.
La búsqueda acababa de cambiar otra vez.
El objeto pequeño ya no era una anomalía del paquete.
Era una herramienta de trabajo de Almarza.