Young Blood Capítulo 40
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Capítulo 40

—¡Corran, la policía está aquí!

Bobby tardó tres segundos en procesar las palabras de Jin-Mae después de que este había colgado.

—¡Tom, es hora de irnos! —dijo sacudiendo al pelinegro, quien se levantó de inmediato.

Bobby se colgó la mochila en la espalda y Thomas abrió la puerta trasera, congelándose momentáneamente y mirándose el uno al otro cuando el policía afuera de la habitación les habló:

—¡Policía! Abran, por favor.

Thomas montó en la moto y Bobby lo siguió. Y, cuando la puerta de entrada fue abierta de una patada por el oficial, el pelinegro arrancó el vehículo a toda velocidad.

Justo antes de doblar en la esquina del motel para tomar la carretera, Jeremy salió a su encuentro de frente, haciendo a Thomas frenar la motocicleta, evitando arrollar al hombre por poco, quien, paralizado y con los ojos desorbitados, miraba al chico y al rubio de ojos color miel asomado a sus espaldas.

«No podía ser verdad», pensaba anonadado, mirándolos estupefacto.

—¡Alto ahí! —gritó el oficial Gwon saliendo de la habitación detrás de ellos, apuntándoles con el arma y con Jin-Mae pegado a sus espaldas, mirándolos asustado.

—Lo siento, Jerry —dijo el pelinegro en un susurro antes de esquivar al sorprendido hombre y salir hacia la carretera.

El oficial Gwon dio media vuelta, con la intención de atravesar la habitación e interceptarlos por el frente del motel, o disparar a un neumático y detenerlos.

Pero se topó de frente con el chico encargado.

Y, antes de pedirle que se hiciera a un lado, este lo tomó por sorpresa, rodeándole con sus brazos el cuello y estampándole un beso en los labios, que lo dejó perplejo por un momento antes de quitárselo de encima.

—¿Qué estás haciendo? —le gritó el oficial molesto, más consigo mismo que con el chico por haberse permitido la distracción.

—Lo siento. Es que la situación me excitó —dijo el chico dándole una sonrisa cuadrada, sin rastro de arrepentimiento.

El oficial corrió hacia la puerta principal de la habitación. Pero no había rastro de los chicos delincuentes de nuevo.

Jeremy seguía paralizado en la esquina trasera del lugar cuando el celular, sonando en el piso, lo despertó de su ensimismamiento.

Los chicos lo habían tirado en la huida.

En la pantalla, iluminando, el nombre de Nari lo trajo de nuevo a la realidad.

Levantándolo, apretó el botón de contestar, poniéndolo en su oído sin decir una palabra.

—¿Señor Wood, están en camino? Sólo les quedan dos horas, máximo… ¿Hola…? ¿Señor White, es usted?

—Escaparon de nuevo —dijo el oficial Gwon acercándose a él.

Colgando el celular sin haber respondido una palabra, Jeremy se dirigió al oficial:

—Creo saber a dónde se dirigen. Vamos.

El chico de recepción estaba parado al frente de su oficina tranquilamente y no como un hombre que acaba de interferir con la justicia.

—Después vendré a verlo, señor Bong —dijo el oficial dándole una dura mirada y señalándolo con el dedo antes de meterse al auto.

—Lo estaré esperando, oficial —respondió guiñándole el ojo antes de dar la media vuelta y dirigirse a su oficina.

—Parece que tiene un admirador, oficial —dijo Jeremy con diversión.

El oficial Gwon le dio una mirada irritada antes de arrancar el automóvil y preguntar:

—¿Hacia dónde nos dirigimos?

—Al asilo de ancianos de mi tío…