Young Blood Capítulo 39
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Capítulo 39

—Hola, cariño. Ya voy para la casa —respondió Jeremy al teléfono después de ver en el identificador de llamadas el nombre de su esposo.

—El oficial Gwon te está esperando aquí.

—Acabo de hablar hace un rato con él. ¿Qué pasó?

—Dice tener una pista de los sospechosos y quería saber qué información habías obtenido con tu tío. ¿Qué le digo?

—Que me espere ahí. Quiero hablar con él. Voy para allá.

Otra hora después, había llegado a su casa.

—¿Alguna información importante, doctor Brown? —preguntó el oficial en cuanto lo vio.

—No. No pude ver a mi tío. ¿Y usted?

—Tengo la sospecha de dónde pueden estarse hospedando.

Las cámaras de seguridad los captaron hace un par de horas hacia el norte, el mismo rumbo de la gasolinería donde fueron a cargar combustible la última vez.

Hay un motel de paso de camino que visité en la mañana y presiento que podrían estar alojados allí.

—Vayamos. Yo necesito verlos con mis propios ojos —dijo Jeremy.

—¿Quieres que te acompañe, cariño? —preguntó Jayden.

—No. No te preocupes y quédate aquí por cualquier cosa —respondió Jeremy despidiéndose de su esposo con un beso.

La pareja se había vestido y empacado todas sus cosas en una mochila. Con las luces apagadas, se recostaron en la cama un momento para continuar hablando un poco más sobre las aventuras vividas en el día.

Sin darse cuenta, se quedaron dormidos debido al cansancio y a las pocas horas de sueño la noche anterior. Y no escucharon cuando, a las diez de la noche, el automóvil negro del oficial Gwon se estacionó al frente de la recepción.

Jin-Mae se había quedado dormido en la silla, con los brazos sobre el mostrador, y su cabeza descansando entre ellos. Sobresaltándose ante el sonido de la campana de la puerta de entrada al abrirse, despertó abruptamente, desorientado.

—Bueeeeenas noches —habló el chico en medio de un bostezo, frotándose los ojos—. ¿Desean una habita…?

—Hola, señor Bong —lo saludó el oficial con una sonrisa, haciéndolo abrir los ojos por la sorpresa, despertándolo de inmediato.

—Oficial sexi —dijo Jin-Mae en un susurro audible para ambos hombres.

Mientras el oficial Gwon reprimía una sonrisa, el cirujano soltaba una carcajada divertida.

Aclarando su garganta, el apenado chico prosiguió:

—Umm, ¿en qué puedo ayudarle?

—Quería saber si, de casualidad, ha visto por el rumbo a la pareja de chicos que continúo buscando. Los de la motocicleta. ¿Lo recuerda?

—No —respondió rápidamente—. Digo… Sí los recuerdo, pero nada, no los he visto. Todo tranquilo por aquí.

—¿Me permitiría revisar las habitaciones del lugar?… Sólo como una medida preventiva.

—No puede… A menos que traiga una orden legal —respondió el chico—. Veo muchos programas policiacos, oficial —dijo levantando una ceja—. Es contra la ley.

—Tiene usted razón, señor Bong. No molestaré a sus huéspedes, pero… No puede impedirme echar un vistazo alrededor de la propiedad.

El chico abrió los ojos de pánico cuando el oficial salió con el otro hombre detrás de él, aprovechando para marcar a la habitación de la pareja rápidamente, donde un adormilado Bobby respondió.

—¡Corran, la policía está aquí! —dijo el encargado con rapidez y, colgando, salió detrás de los hombres.

El oficial había escuchado el timbre del teléfono. Caminando rápidamente hacia la habitación, escuchó agitación dentro. Haciéndole a Jerremy la señal de silencio, sacó su arma, pegándose a la puerta.

—¡Policía! Abran, por favor —dijo el oficial elevando la voz.

Se hizo un silencio instantáneo del otro lado de la puerta.

—Vaya hacia la parte de atrás por si intentan huir —le susurró a Jeremy.

Asintiendo, Jeremy partió con rapidez. Y, antes de que este doblara en la esquina, hacia la parte trasera y sin escuchar las negativas de Jin-Mae, que se acercaba a él, diciéndole que no podía molestar a sus clientes, el oficial Gwon abrió la puerta de una patada…