Young Blood Capítulo 33
74%

Capítulo 33

Sacando los dedos del interior del pelinegro, Bobby acomodó la punta de su erección y comenzó a hundirse poco a poco en la estrecha cavidad.

Tenía la vista clavada en esa zona donde sus cuerpos se unían y su miembro comenzaba a perderse.

Despacio entre las nalgas firmes del contrario, las cuales, sin poder resistirse, tomó una en cada mano y las abrió hacia los lados.

Esto facilitó su introducción. Fascinado ante la carne firme al tacto, amasando y apretando ambos músculos, gimió sonoramente al pelinegro ante la acción.

—¡Oh, cielo santo! Te… Te sientes tan bien —expresó Boby antes de chupar la nuca del contrario—. Tan apretado —describió bajando a hacer lo mismo con su cuello.

—Y tú te sientes de maravilla, cariño —añadió el pelinegro llevando ambas manos hacia atrás, tomando los glúteos del rubio entre sus manos y empujándolo más hacia su interior—.

Necesito más… Te necesito más profundo, cariño —dijo justo antes de inclinarse hacia delante, dejando el culo elevado y abriéndose en su totalidad para el rubio.

—¡Diablos, Tom! —dijo Bobby sosteniéndose con firmeza de las caderas del pelinegro, a la vez que también se inclinaba hacia delante, introduciéndose hasta la empuñadura en la apretada cavidad, siseando ante la sensación.

—Sí… así, cariño —dijo Thomas empujándose sobre sus codos hacia atrás—. Fóllame, mi vida, por favor. Serás el primero y único en hacerlo.

La forma en la que esas palabras calentaron la sangre de Bobby fue indescriptible.

Él sabía que Thomas, a lo largo de su vida y después de su divorcio, había tenido encuentros casuales con otros hombres, satisfaciendo sus verdaderas necesidades; pero nunca pensó que el detalle de ser follado lo hubiese guardado, inconscientemente, sólo para él.

Y, gracias al milagro que estaban viviendo, eso estaba sucediendo al fin.

—Oh, Tom —dijo Bobby inclinándose hacia delante, envolviendo su cintura con ambas manos, mientras le besaba el perfil de su rostro, hasta llegar a sus labios y consumirlo en un beso—. ¿Estás hablando en serio, mi vida? —preguntó en medio del lento vaivén de sus caderas, comenzando a follarlo.

—Sí… Sí, Bobby. Siempre… Siempre quise que fueras tú…

Sólo tú, ummg —gimió complacido en medio de las penetraciones del rubio—.

Me alegra al fin poder sentirte, amor mío.

¡Oh, sí! —dijo cuando Bobby frotó su dureza sobre su punto dulce—.

Ahí, mi amor, ahí… Lo estás haciendo de maravilla.

¡Dios! —exclamó levantándose y sosteniéndose sobre sus manos, mientras su cabeza colgaba hacia abajo, sacudiéndose de adelante hacia atrás, al mismo ritmo que el rubio empezaba a incrementar sus estocadas.

—Te amo tanto —dijo Bobby besando sus omóplatos—. Esto… Oh, Dios, esto es demasiado intenso. Te sientes tan bien. Yo no creo aguantar mucho —dijo recostando la frente en la espalda contraria, negando de un lado a otro.

—No lo hagas, cariño. No te resistas… Dame todo —dijo el pelinegro girando el rostro para chupar los dedos de la mano con la que Bobby se sostenía de su hombro, excitándolo al mil.

Extendiendo una de sus piernas, Bobby apoyó la planta del pie a un costado del cuerpo de Thomas y comenzó a clavarse en su culo a un ritmo violento, con rapidez y fuerza, sosteniendo al pelinegro con una mano en su hombro y otra en su cadera, sacudiéndolo al encuentro de sus estocadas una y otra vez.

El sonido de la pelvis del rubio estampándose en el culo del pelinegro y los gemidos de ambos sólo eran opacados por el sonido del mar golpeando sobre las rocas a la distancia.

—Tom…yo… —dijo Bobby, al límite, con la frente perlada de sudor y el cabello pegándose en ella.

—Córrete dentro de mí, mi amor —dijo Thomas inclinándose de nuevo sobre la ropa que tenían en la hierba, a la vez que envolvía el tobillo de Bobby en su mano, apretando con fuerza y conectándose con él cuando el rubio, con fuertes espasmos, comenzó a correrse en su apretado culo.

Recostándose sobre la espalda de Thomas, guio la mano hacia el miembro del contrario, que permanecía firme y duro como roca.

—¿No te corriste? —preguntó Bobby agitado, mientras el contrario negaba con la cabeza—. Me parece excelente —dijo chupando el cuello del contrario—. ¿Tienes fuerzas para follarme ahora a mí?

Con la polla de Bobby aún enterrada en su culo y visiblemente agitado, Thomas giró el rostro y, con una amplia sonrisa, respondió:

—Como siempre y como nunca, mi amor…