Young Blood Capítulo 20
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Capítulo 20

Inhalando profundo, Bobby asintió, levantándose frente al pelinegro mientras este, sentado y de manera diestra, desabrochaba su pantalón, levantaba el culo y lo arrastraba fuera, junto con la ropa interior, pateándolo con los pies lejos de él, mientras Bobby, levantado, reía divertido, empezando a deslizar sus pantalones hacia abajo y revelando la sexi prenda de encaje.

—Ven aquí. —Tom lo acercó jalando sus piernas frente a él y le ayudó a sacarse el pantalón de los pies, mientras que, con la punta de su nariz, le acariciaba las piernas—. Eres tan hermoso —repetía con los ojos cerrados, dando pequeños besos.

Su piel, su aroma, su sabor.

Todo era perfecto en el chico para el pelinegro. Era todo lo que alguna vez soñó y mucho más.

Levantando la cara, Tom vio a Bobby con los ojos pesados de excitación, mientras él, sosteniéndole la mirada, subía lamiendo su pierna, dejando un rastro húmedo.

Encontrado la pretina de la prenda, la tomó entre los dientes, raspando el hueso de su cadera en el proceso, creando escalofríos en todo el cuerpo del rubio, erizando cada poro de su piel.

Thomas sostenía a Bobby de las piernas mientras comenzaba a bajar las bragas con su boca. Y, con un poco de resistencia por la polla elevada dentro de ellas, jalando un poco más fuerte, esta salió liberada, rebotando hacia arriba, hermosa, firme y gruesa.

Tom no pudo evitar darle una breve lamida, tomando por sorpresa al chico, que había echado la cabeza hacia atrás y mantenía los ojos cerrados, sujetándose de la cabeza del pelinegro, deleitándose en la sensual estimulación.

—Aa… ah —gimió volviendo a poner su atención en el tipo con sonrisa engreída, que había terminado su trabajo, satisfecho.

Sentándose en posición de indio, Thomas se cruzó los tobillos.

—Ven acá —dijo atrayendo al rubio a su regazo y acomodándolo en el hueco de sus piernas, con su firme erección bajo sus redondeadas nalgas y sus cuerpos tan pegados uno al otro, presionando la polla erecta del rubio entre ellos.

Bobby envolvió sus piernas alrededor de la cintura de Tom, cruzándolas detrás de su espalda y afianzándose de él como un pequeño koala.

Era una posición muy tierna; pero, en un estado de total desnudez, era una situación totalmente íntima y sensual.

Tom tomó el lubricante y, vaciando un poco en su mano, lo llevó hacia atrás, esparciéndolo en la raja del culo del chico, sintiendo cómo pequeñas gotas de este caían sobre el miembro, lubricándolo en el proceso.

—Si hubiera continuado besándote, ¿crees que podríamos haber llegado a esto? —preguntó Thomas sensualmente sobre los rojos y magullados labios contrarios mientras, con la yema de su dedo, trazaba círculos suaves en la fruncida entrada del chico.

—Yo… Ummg… no… sé… tal vez —respondió Bobby, balanceándose con sutileza, intentando empujar sobre el dedo que se burlaba de su entrada—.

Me siento… muy caliente, Tom. Yo creo que lo habrías logrado…

¡Ummmgggg! —gimió alto y claro cuando el dedo anular del pelinegro se introdujo con decisión en su interior, haciéndolo jadear y abrazarlo con fuerza—. ¡Oh, Dios! Esto es…

—Si no te sientes cómodo, sólo tienes que decirme y pararé —dijo Tom chupándole el lóbulo de la oreja, comenzando a mover el dígito de adentro hacia afuera de manera deliciosa.

—Oh, no… No pares. Se siente… Ah… Se siente raro, pero bien.

Bobby había comenzado a clavarse por acto reflejo sobre el dedo de Tom, quien, al sentirlo relajado, introdujo un segundo dedo, haciendo gemir al chico ante la nueva presión en su interior.

—Eso es, bebé. Lo estás haciendo muy bien —aclaró Tom besando sus hombros y sus brazos—. Vas a tomar tan bien mi polla que no voy a querer salir de ti nunca —expresó comenzado a bombear con más rapidez en su esfínter.

—S… Sí, Tomy… Sí.

—¿La quieres, bebé…? ¿Quieres mi polla dentro de ti? —preguntó Tom, con un toque de ansiedad en su voz.

—Sí… Sí… Te quiero dentro de mí, por favor…