Young Blood Capítulo 5
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Capítulo 5

—Bueno… ¡Hagámoslo! —dijo Nicholas frotándose las manos.

Era un viernes a las diez de la noche, dos días después de que Nari hablara con los ancianos.

Ambos habían firmado ya una responsiva, donde deslindaban de cualquier responsabilidad a Nicholas y a los Laboratorios de Biogenética Universal (LBU) sobre los resultados del experimento, sometiéndose a este por voluntad propia y con pleno uso de sus facultades mentales.

Nicholas les había explicado que el proceso podía tardar de sesenta a noventa minutos; tenían el tiempo suficiente para que, después de eso él, y Nari pudiesen sacarlos del asilo al final del turno de la mujer, que terminaba a las doce de la noche.

Nari había hablado con su amiga Sonia, quien cubría el turno nocturno de doce a siete de la mañana, diciéndole que se llevaría a los ancianos con ella a escondidas para darles un paseo, como la última voluntad del Sr. White, sin explicarle los detalles de la situación en realidad; entre menos información tuviese, más se le evitaba ser cómplice en caso de que las cosas se complicaran.

Sonia, quien, como todos los demás, estaba al tanto de la condición del Sr. White y le tenía aprecio, estuvo de acuerdo, ya que había escuchado que al anciano sólo le quedaba, como máximo, un mes de vida.

—Me alegra tanto que puedas hacer esto por ellos.

Lo merecen —dijo Sonia, conmovida, apretando la mano de su amiga entre las suyas—.

Y no te preocupes, yo te cubro y hablaré con Julie cuando llegue al primer turno.

Le pediré que reporte que se sienten mal y que, por eso, les llevará el desayuno al cuarto, para que, cuando tú regreses a tu turno en la tarde con ellos, nadie habrá notado su ausencia.

Lo cierto era que ellos no planeaban regresar con Nari en la tarde. Tenían hasta la medianoche para aprovechar sus veinticuatro horas, pero ya ella vería cómo justificaba sus ausencias en su turno.

—El medicamento los pondrá en un coma inducido para que puedan soportar la transformación acelerada —explicaba Nicholas mientras llenaba la tina del baño—.

El agua funciona como una especie de líquido amniótico durante la regeneración celular, limpiando y nutriendo su piel —dijo al vaciar un líquido transparente de un frasco, que contenía «nutrientes».

Explicó, respondiendo a la mirada interrogante de sus tres acompañantes sobre el frasco—: Ahora, por favor, quítense la ropa y entren aquí.

Nari ayudó a ambos hombres a desnudarse y los acomodó en la tina con agua tibia, uno frente al otro. La tina era lo suficientemente grande para que ambos cupieran acostados en ella.

—Okey, caballeros —dijo Nicholas, acercándose a ellos y dándole a cada uno una cápsula mediana con un color verde en su interior—, buen viaje a su juventud.

Ambos ancianos la tragaron y, cinco minutos después, perdieron la conciencia mientras Nicholas los sumergía dentro del agua.

—Pero, ¿no se van a ahogar así? —preguntó su mujer, visiblemente asustada.

—No —respondió tranquilo, con ambas manos en los bolsillos, mirando atento a los hombres inconscientes y sumergidos en la tina—.

Observa con atención, ratoncita. Es algo asombroso de ver.

Una metamorfosis maravillosa. Sus células comienzan a regenerarse a una velocidad asombrosa; su cabello y piel comenzarán a desprenderse, dando paso a la nueva piel y cabello, mientras que, por dentro, músculos, huesos y órganos están trabajando para regenerarse de forma extraordinaria. Un milagro de la ciencia.

Nari hizo lo que su esposo le pidió, mirando y escuchando con atención lo que el hombre, fascinado por el proceso, le explicaba.

Poco a poco, el cabello blanco les comenzó a desprenderse de las cabezas, flotando hacia la superficie de la tina y quedándose ahí.

Pequeñas escamas de piel se les desprendían del cuerpo y también subían a la superficie hasta que, pronto, ambos hombres parecían estar encerrados en un capullo, impidiendo que la pareja pudiera continuar mirando el cambio.

—¿Cuántos años rejuvenecerán? —preguntó Nari.

—No lo sé con exactitud, amor. Los años en ratas y chimpancés son diferentes a los de los humanos; pero, con base en mis investigaciones, puedo calcular un retroceso de cuarenta a sesenta años, aproximadamente.

Podrían quedar como hombres de mediana edad, de treinta o cuarenta años.

O, si el milagro ocurre, podrían rejuvenecer hasta ser chicos de veinticinco años.

En cada uno puede variar la edad. No sé qué esperar.

—Bueno, la edad no importa; lo importante es que tendrán la energía para disfrutarla —dijo Nari mientras su marido asentía a su lado.