Yo esa noche 3 DE DICIEMBRE #2
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3 DE DICIEMBRE #2

AA: —Estimado, está desvariando. Aparte de proponer una cacería de brujas, la inicia en medio del desierto. Es un disparate, simple y llano.

NC: —En un mundo de ciegos, quien ve es el mentiroso.

AA: —Creo que la frase concluye con “el tuerto es rey”. Da igual, como usted diga.

Son y media. Se le acabó el tiempo.

Nota de voz final. Transcripción

Dios mío. ¿Cómo demoré tanto en atar cabos?

Me da vergüenza llamarme periodista de investigación.

Debería devolver el diploma. ¡Es obvio! ¡Es obvio!

¡Dios! El instinto o el sexto sentido me lo advertían: “Prestá atención, Nicolás, prestá atención que se te escapa la tortuga, prestá atención por fuera de lo evidente”.

Por fin, veo con claridad. La cuestión ahora, será probarlo.

Intercambio de mensajes con Olivia Croche

NC: —Buenas noches, Oli. Estoy escribiendo tarde, lo sé.

OC: —Hola, Nico. A las diez es mejor que a las doce, es un progreso.

Calculo que me escribís para contarme el chisme. ¿Cómo te trató Irigoytía? Dicen que es recontra estirada, ¿es verdad?

NC: —Ella es tan estirada como la piel de sus mejillas.

OC: —Jajaja. ¿Al menos, sirvió la entrevista?

NC: —Sí, aportó información vital para validar mis sospechas. Encima, hoy visité la división antisecuestros, y todo cobró sentido.

OC: —Más despacio cerebrito, dame contexto. ¿Sospechas de…?

NC: —De que las coincidencias, en verdad, son causalidades, de que las muertes se relacionan entre sí y de que a Sklier lo hicieron salir de su madriguera para poder cazarlo.

OC: —¡¿Eh?! ¿Muertes? ¿En plural? ¿Por qué recién me entero de esto?

NC: —Sí. En las semanas posteriores al accidente, hubo otras cuatro muertes confirmadas. En total serían cinco contando al secuestrador; y en cualquier momento, pueden ascender a seis porque otra víctima está en coma.

OC: —¿Hablamos de un asesino serial que liquida pedófilos? Pero Sklier fue atropellado por el colectivero, yo estuve ahí. ¡Vos, también! ¿O el Chofer Justiciero está implicado?

NC: —No, no. Es un escenario complejo. Los otros fallecidos eran personas inocentes que, de uno u otro modo, ayudaron a que ocurra el siniestro esa noche.

OC: —¡Ah! ¡Pará! ¿Alguien está vengando al secuestrador? ¿Era parte de una mafia o se trata de un familiar tan retorcido como él?

Le acabo de preguntar a la IA y dice que los rasgos psicópatas tienen un componente genético que podría heredarse.

NC: —¡No! ¡Nada que ver! Son interpretaciones erróneas. Dejá de arriesgar que la estás pifiando por mucho.

OC: —Ok, ok, tranquilo… ¿Y cómo supiste que lo estaban cazando?

NC: —Por una nota que encontraron en uno de sus bolsillos.

Bah, un mensaje escrito en un sobre de Edesur.

OC: —¿Qué decía?

¿Nico?

¡Dale! ¡Contame!

¡No me dejes con la intriga!

NC: —Bancá.

Listo, tenía que contestar un par de mensajes.

En el sobre dice: “Nosotros sabemos”, escrito a mano.

OC: —¿Solo eso?

NC: —¿Te parece poco?

OC: —Si bien me odiarás, debo preguntar: ¿Y si lo escribió él?

NC: —Es letra de mujer…

OC: —Tal vez, era esquizofrénico. Vi una peli en la que el asesino tenía múltiples personalidades y, por momentos, se transformaba en una señora. Hablaba, caminaba, se vestía y hasta escribía como mujer.

NC: —Ah, genial. Gran aporte.

Soy un periodista serio, Olivia. ¿Pretendés que sustente mis investigaciones con historias de Hollywood?

OC: —Bueno, Nicolás. Tratame bien que quiero ayudarte.

¿Y la nena? Ella pudo escribirlo.

NC: —Hoy mismo revisé la carpeta de la causa y está descartada. Tampoco había otras notas o apuntes extraños. Deduzco que este mensaje fue el primero y el último. Sklier se asustó al leerlo y decidió mudarse.

OC: —Puede que fuera la dueña de la casa.

NC: —La casa pertenece a un señor mayor. Descartado.

OC: —Ah…

¿Y el cartero? ¿Se habrá dado cuenta de que pasaba algo?

NC: —Es una posibilidad remota. Asimismo, tendría que ser mujer.

OC: —¿Y? ¿Solo los hombres reparten correspondencia?

NC: —¿Qué te pasa hoy? ¿Dónde está la Olivia proseñales del universo?

OC: —¡Soy la misma! Aunque es diferente abrazar el fluir de la energía que nos envuelve y atraviesa a capturar un asesino serial. En ese territorio, se necesitan hechos, pruebas, evidencia.

NC: —¡Te dije que no es un asesino serial! ¡Sos una máquina de decir pavadas!

OC: —Bueno, ¿sabés qué? Basta, se acabó. Prefiero continuar mi noche viendo la serie, en paz.

¿Qué bicho te picó? ¿Por qué me tratás así?

NC: —Disculpá. Me dejé llevar.

OC: —¡Tarde te diste cuenta! ¡Ya me pusiste de mal humor!

Y si compartieras el 100% de tus conocimientos, yo no sería una “máquina de decir pavadas”. Siempre misterioso, nunca transparente… ¿Te creés importante por saber más que los demás?

NC: —No es eso. Estoy con la cabeza a mil por hora. Cuando cierre la investigación, te contaré hasta el último detalle, lo prometo.

OC: —Sí, claro, sí, sí.

Hablamos cuando se te pase la locura. Buenas noches.

NC: —Gracias por tu ayuda.

Intercambio de mensajes con Jésica Scarpin

JS: —Buenas noches, Nico, ¿cómo estás?

NC: —Hola, Jesi. Bien, ¿vos?

JS: —Cansada. Estoy tirada en el sillón comiendo unos espaguetis a la boloñesa que preparé.

NC: —¿En el sillón?

JS: —Sí, viendo televisión. A las diez comenzó el programa especial de Master Chef.

Me contó, Andre, que hoy la visitaste. ¿Te sirvió el archivo? ¿Encontraste lo que buscabas?

¡Ah! Sé que te pidió que me cuides. Lo dijo medio en broma, ¿sabés? Ella es así.

¿Estás?

Ojalá no te hayas ofendido.

Yo recién me entero, jamás le hubiese pedido que te haga ese planteo.

¿Hola?

Nico, te veo conectado…

NC: —¡Hola, Jesi! Acá estoy. Todo bien. ¿Vos cómo estás? ¿Cenaste?

Disculpá que colgué, conversaba con una fuente sobre un laburo que se publica mañana.

Quedate tranquila, Andrea me trató de diez. La visita me ayudó un montón.

Hablamos en otro momento, ¿sí? Necesito avanzar con esto.

JS: —Sí, dale. En cuanto tengas un ratito, contame qué encontraste.

NC: —Que descanses.

JS: —Igual, vos.