Yo esa noche 29 DE NOVIEMBRE
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29 DE NOVIEMBRE

Entrevista a Marianela Irigoytía

MI: —Muy buenos días, Nicolás. Gracias por acercarte a mi humilde oficina.

NC: —Gracias a vos por recibirme, si me permitís tutearte.

MI: —¡ Obviously ! Soy una gran admiradora tuya. ¡No sabés la alegría que me diste cuando apareció Violeta!

Tengo dos hijas, de veintitrés y veinticinco, y seguí el caso de cerca.

Desde que nacieron mis rubiecitas, temí que pudiera pasarnos algo así.

Encima, ver cómo la madre de la nena peleaba incansablemente me partía el alma.

Fue una bendición cuando esa mañana, al despertar, me enteré de que estaba con sus padres de nuevo.

NC: —Fue lindo compartir con el país esa excelente noticia. Claro que costó y mucho, requirió un trabajo de investigación complejo y exhaustivo.

MI: —¡Sin lugar a dudas!

NC: —En parte, estoy aquí por esa noche, aunque antes de comenzar quisiera hacerte unas preguntas.

MI: —Por supuesto, te escucho.

Apuntes de la entrevista. Desarrollo

La oficina de Marianela Irigoytía podría definirse como pretenciosa.

Tanto el cuarto como el mobiliario son estándares, lo clásico que uno suele ver en un edificio público.

Sin embargo, el modo en que decoró el lugar lo hace parecer de un funcionario de mayor rango.

Hay una alfombra roja en dirección a su escritorio, una mesada a un costado, donde se encuentra la cafetera de cápsulas acompañada de platos y tazas de porcelana, y una llamativa cantidad de fotos colgadas, en las que ella aparece como protagonista junto a presidentes, gobernadores, estrellas de la selección de fútbol, personalidades de la farándula y hasta con el Papa.

Su vestimenta es solemne. Me recuerda a la de fiscales y juezas que he entrevistado por otras cuestiones.

Grabación de audio. Transcripción. Parte 2

NC: —¿Sos de visitar las obras o los trabajos que están a tu cargo?

MI: —Sí, es fundamental que concurra…

NC: —Calculo que con ropa cómoda.

MI: —Jajaja. ¡ Obviously !

Como te decía, considero que es básico, primordial, indispensable estar presente, a diferencia de muchos otros funcionarios y políticos.

Si bien la obra la realiza una compañía contratada por el Gobierno, los que prestan el servicio a los vecinos somos nosotros.

Por eso, es importante mostrarme, para que me vean, me conozcan y asocien mi rostro a las soluciones y beneficios que reciben. ¿Me captás?

En tiempo de redes sociales y virtualidad, creo que acompañar desde la calle marca la diferencia.

NC: —¿Querés postularte para un cargo en el ejecutivo o una banca en el legislativo?

MI: —Como querer… Yes, always . Pero esas decisiones las toman varios escalones arriba. Yo elijo concentrarme en dar el cien por cien, para que me noten. Así que intento que los vecinos y los obreros conozcan mi nombre.

NC: —Mencionaste a los obreros. ¿Conversás con el personal de las cuadrillas?

MI: —¡ Of course ! Suelo aparecer en las obras cerca del mediodía, que es justo cuando cortan para almorzar.

Incluso, cuando terminamos un proyecto largo, solemos festejar con unos choris a la parrilla.

Salen de mi bolsillo, eh. Aunque yo no coma, lo hago por ellos.

¡Y es hermoso cómo me agradecen! Soy una heroína sin capa.

NC: —¿No te gusta el choripán?

MI: —¡Ay no! ¡ So gross ! Imaginate que me tomen una foto comiendo eso… No quiero que me confundan de partido político, jajaja.

NC: —¿Suele haber mucha rotación de personal? ¿Compartís lo suficiente como para aprenderte los nombres?

MI: —Sí, a las dos preguntas. La empresa tiene bajas a menudo, y la razón principal es el abandono de trabajo. Lo cual no se contrapone con el stock de incompetentes que merecen ser despedidos. Pasa que todo junto no se puede.

Por otra parte, soy excelente con los nombres y las caras. Es un don de nacimiento, que me ha servido a lo largo de mi carrera. ¡Ah! ¡Y además, retengo las fechas de cumpleaños!

NC: —Excelente. Si yo te pregunto por los miembros de una cuadrilla del mes de marzo, ¿los recordarías?

MI: —Mmm… Deberías acotar el asunto, porque son demasiados equipos para recitar sus nombres sin ningún filtrado previo.

NC: —Sería los albañiles que cambiaron las veredas de la avenida Eva Perón, en el barrio de Flores, en el mes de marzo.

MI: —Con esos datos, podemos arrancar. Dame un segundo que me comunico con mi secretaria.

Sonia, por favor, conseguí el listado de la dotación que estuvo trabajando en el mantenimiento de veredas, en Flores Sur, en marzo. Si hace falta, llamalo a Jorgito, decile que es para mí. Sí. ¿Cómo? Ahora, ya. Al mail , por favor. Dale, gracias.

Mientras esperamos, te preparo el café prometido. ¿Querés?

NC: — Obviously .

Apuntes de la entrevista. Desarrollo

Marianela Irigoytía no da puntada sin hilo. El trato amable y cercano que mantiene conmigo es, sin dudas, una inversión a futuro. Llegará el día que me cobre el favor para difundir cuestiones de campaña o para que investigue trapitos sucios de un contrincante.

Luego de servirme el café, exquisito, tomó una notebook de uno de los cajones del escritorio, la encendió, y se puso unas gafas Oakley de marco redondo y color beige. Su expresión es seria, fría, profesional.

Grabación de audio. Transcripción. Parte 3

MI: —¿Me contás del héroe misterioso? ¿Por qué lo estamos rastreando? Igual, una idea me hago, sé atar cabos.

Dijiste que se vinculaba con la liberación de Violeta y preguntaste por la dotación de personal de marzo. ¿A fines de ese mes apareció? ¿O fue en los primeros días de abril?

NC: —El veintinueve de marzo. Y sí, este “héroe” está relacionado con el hecho que liberó a la nena.

MI: —Veo que nuestro héroe viene con comillas. ¿Se puede saber qué hizo?

NC: —Trabajar mal.

MI: —¿Eh? ¿ Are you kidding me ?

NC: —Nada de bromas, es serio.

MI: —Dudo que hubiese una cuadrilla activa a esa hora. Sí recuerdo que, en las fotos y videos difundidos, la vereda lucía impecable, con baldosas relucientes y el cordón con cemento nuevo.

NC: —Exacto. Habían reparado esa vereda poco antes del accidente.

MI: —¿Y?

NC: —Que una baldosa floja, quizá, provocó el siniestro.

MI: —¿El secuestrador… se tropezó?

NC: —Sí, es sabido. Lo declaró la mujer con la que habló antes de morir, aunque es lógico que la gente olvide ese detalle porque los medios no le dieron pelota.

Nemesio Sklier perdió el equilibrio por culpa de una baldosa cuando intentó perseguir a Violeta.

MI: —¿Por eso es un héroe? ¿Por un error involuntario?

NC: —Sin su error, tal vez Sklier se detenía a tiempo, evitaba el accidente y recapturaba a la nena. Quien reparó ese sector de la vereda participó de la liberación sin estar presente.

MI: —Entiendo la vuelta comercial para vender la nota. Es una anécdota atractiva para el lector.

NC: —Exacto.

MI: —Ahora, como funcionaria, me ponés en una situación incómoda. ¿Pretendés que el Gobierno de la Ciudad reconozca su responsabilidad en la muerte de un peatón? ¿Qué pasa si un familiar del tipo se entera?

NC: —Según la investigación judicial, el secuestrador perdió a su padre a los cuatro años; y a los catorce, su madre lo abandonó.

Se fue un día de la casa sin avisar. Desde ese momento hasta los dieciocho, vivió en instituciones del gobierno para huérfanos.

No tenía hermanos ni tíos. Nadie reclamó su cuerpo.

En ese aspecto, quedate tranquila.

MI: —¿Y si un fiscal aburrido justo lee tu nota?

NC: —Marianela, soy periodista hace años. Jamás publicaría un artículo que perjudique a una fuente. Es cuestión de comunicar sin aseverar, de insinuar sin mostrar. Confiá en mí, te aseguro que soy hábil en el manejo de las palabras.

MI: —Incluso si confiara, ¿cómo saber quién colocó esa baldosa? Es un tanto ambicioso tu objetivo.

NC: —Vos ayudame con lo que esté a tu alcance, y yo me encargo del resto. Sobra mencionar que un favor se paga con otro.

MI: —Mmm… Will see, will see…

Llegó el mail .

NC: —¡Buenísimo!

MI: —Hay seis nombres. Jorgito dice que trabajaron en febrero y marzo, en Flores, al sur de la avenida Directorio.

NC: —¿Podrías pedirle los datos de contacto de cada uno?

MI: —Puede que no haga falta. Creo saber quién es tu héroe.

Grabación de audio. Transcripción. Parte 4

MI: —De los seis, a cuatro los recuerdo bien. Los otros dos me generan dudas. Viste que los albañiles tienen rasgos parecidos… So , hay uno del cuarteto que no podría olvidar ni aunque quisiera.

Yael Telechea.

NC: —¿Cómo?

MI: —Es tal cual lo dije. No me hagas repetirlo, por favor.

¡El bullying que sufría, pobre muchacho! ¿Qué clase de padres eligen un nombre así?

NC: —Unos ingenuos, quiero suponer. ¿Por qué decís que Yael es el indicado?

MI: —Porque es torpe y distraído, además que se mueve de un modo peculiar. Es un tipo delicado. Odia hacer fuerza, usa unos guantes supergruesos para no dañarse las manos y se coloca protector solar cada dos por tres para cuidarse la piel. Hasta evita usar el casco, para no despeinarse.

NC: —Es un coqueto.

MI: —Más que coqueto.

NC: —¿Metrosexual?

MI: —¡No! ¡Dale, Nico! Sabés a qué me refiero. Como funcionaria es incorrecto que lo señale por su orientación sexual en los tiempos que corren.

NC: —¿Es gay?

MI: —¡Lo dijiste vos, ¿eh?!

NC: —¿Eso lo distrae?

MI: —Eso, sumado al bullying que le hacen a diario. Es innecesario que repasemos las rimas y gastadas que sufre con ese nombre y apellido, y ni hablar de los comentarios respecto a su condición.

NC: —¿Condición?

MI: —Bueeeeno. Sus gustos, ¿ better ?

Sinceramente, me cuesta comprender por qué lo contrataron en un primer momento.

No tiene madera de albañil y no existe una cuota “gay” con la cual cumplir.

Trabaja lento y se equivoca, tampoco se integra al grupo, es callado y solitario; y entre nos, los chismosos dicen que tuvo amoríos con más de uno.

Lo rotan entre las distintas cuadrillas porque siempre arma lío.

Ahora que lo pienso, hace mucho que no lo veo…

NC: —¿Lo habrán desvinculado?

MI: —O quizá, renunció.

NC: —¿Estás llamando a tu secretaria?

MI: —A Jorgito, para hacer más rápido.

¡Hola! ¿Cómo estás, querido? Me alegro, me alegro.

Sí, de diez. Cuando nos crucemos te cuento.

¡Sí! ¡Unos lugares increíbles! Cero ganas de volver.

Exacto, hay que trabajar para viajar de nuevo, jajaja.

Wanderlust a full . Escuchame… me llegó, me llegó.

Por eso, te llamo. El tal Yael, ¿sigue…?

Jajaja. JAJAJA. Sos terrible, Jorgito. Me hacés tentar y estoy con gente en la oficina.

Sí, ese Yael. Jajaja. ¡Pará, te dije! Claro, a mí me dio la misma sensación.

¿Podrás averiguar con la empresa si renunció o lo echaron?

Es verdad, tal vez, está en obras de otros municipios.

¡Ah! Y un dato de contacto. ¿Qué? Jajaja.

No, después te enterarás para qué. ¿Lo necesito prontito, sí? Dale, gracias. Besos.

Listo, Nico, en unos minutos, me llama. Aprovecho para ir al baño, si no te molesta.

NC: —Para nada.

MI: —Servite otro café, si querés.

Apuntes de la entrevista. Desarrollo

Marianela Irigoytía me desagrada y bastante. A medida que entra en confianza, se deshace de la máscara apta para todo público y muestra su verdadero rostro. Me inclino a pensar que su lengua es bífida y que sus colmillos muerden cargados de veneno. Si apago la luz, ¿sus ojos brillarán?

Es probable que me arrepienta de esta visita el día que me llame para cobrarse el favor. Corrijo: me arrepentiré de esta visita, sin dudas.

Grabación de audio. Transcripción. Final

MI: —Acá estoy, acá estoy.

NC: —Es la segunda vez que llaman.

MI: —¿Y por qué no atendiste?

NC: —Sí, lo pensé y…

MI: —¡Hola! ¡Hola! Sorry , Jor. Estaba en el baño. ¡Qué te importa! ¡Atrevido! Jajaja. Sí, decime. Ajá. Nuestra intuición era correcta. Y… ¿Qué? ¡No! ¡Qué macana! ¡Pobre tipo!

NC: —Marianela.

MI: —¿Sabés cómo? ¿No aclara?

NC: —Marianela, ¿qué está diciendo?

MI: —¿Ningún otro dato? ¿Por qué tan escueto? ¡Qué falta de empatía con la gente curiosa!

NC: —Marianela, ¿Qué pasó? ¡Contestame!

MI: —Esperame un segundo y te vas a enterar. ¿Eh? ¡No! ¡A vos no! Le decía a mi invitado. Este… vemos, cualquier cosita te aviso. Gracias, Jorgito. Sos un ángel. Que almuerces rico.

NC: —¿Qué pasó con Telechea?

MI: —Nada, una desgracia. Se mató al parecer.

NC: —¡Dios mío! ¡No puede ser, no puede ser, no puede ser!

MI: —Sí puede ser y de hecho fue. Me asombra esta sensibilidad en un periodista que lidia con cuestiones peores.

En fin… ¿qué te parece si elegimos a new hero ? Digo, para que puedas vender la historia. Al fin de cuentas, asumimos que fue el muerto quien colocó esa baldosa cuando pudo tratarse de cualquier otro. Imposible determinarlo a ciencia cierta.

NC: —Fue él. Fue él. Estoy segurísimo.

MI: —¿Sí? ¿Por qué?

¡Esperá, Nicolás! ¿A dónde vas?

Nota de voz. Transcripción

Simunovic, Hermaniuk, el ladrón de la bici, ahora Telechea, y es posible que se sume Fenelli… ¡¿Qué mierda está pasando?!