25 DE NOVIEMBRE
Visita a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (UBA)
Hay olor a pólvora.
Veo a unos estudiantes festejando con amigos y familiares. ¿Habrán encendido una bengala? Están bañados en un grumo blanco, mezcla de harina con vaya a saber uno qué. Calculo que se acaban de recibir.
Profesor Rolando García se llama este pabellón y abarca los departamentos de Computación, Matemática y el que a mí me interesa: Física.
Al ingresar, me recibe un enorme mural con fotos y nombres en la pared de la derecha.
Son los rostros de las decenas de alumnos, docentes y no docentes de esta facultad desaparecidos durante la dictadura militar.
Es duro. Estas miradas de papel supieron estar llenas de vida.
Sin embargo, se extinguieron de un momento a otro, como Bastía decía de Sklier. Siendo más preciso, los extinguieron.
A la izquierda, hay una pequeña sala vidriada. Adentro, un par de hombres y mujeres conversan, ríen y comparten unos mates. Ellos están vestidos como personal de seguridad. Ellas, de jean y remera. Hay una pequeña ventanilla a un costado de la sala.
Conversación con personal de la facultad. Transcripción
NC: —Buenas tardes. ¿Cómo están? ¿Acá es informes?
Mujer 1 (M1): —Buenas tardes. Sí, correcto. ¿Podemos ayudarte?
NC: —Necesitaría hablar con un licenciado en Física. ¿Dónde puedo conseguir uno?
Mujer 2 (M2): —¿Sos alumno?
NC: —Soy periodista. Nicolás Cattaneo, un gusto.
Estoy con un proyecto de investigación y me sería de mucha utilidad conversar con un físico o experto en Física. Supuse que en la Facultad donde se enseña la licenciatura, tendría chances de cruzarme con alguno.
M1: —Deberías pedir una entrevista. No podemos darte información privada ni de los alumnos ni de los docentes.
NC: —Señorita, esta universidad es pública.
M1: —Sí, pero…
M2: —Está por terminar una clase de Física III en minutos. En el aula 3, a cargo de la licenciada Candela Szischik.
NC: —Excelente. ¿Hacia dónde me dirijo?
M2: —Acá nomás, a cinco metros, hay dos escaleras. Subí por la del lado derecho y seguí los pasillos.
NC: —Gracias por el dato y por tu buena voluntad.
3 ra. Nota de voz. Transcripción
Las indicaciones en los pasillos están lejos de ser claras; directamente, no existen. El coeficiente intelectual promedio debe ser elevado o todos se perderían.
Mientras camino, confirmo que las instalaciones están quedadas en el tiempo.
Parecen tener, al menos, medio siglo. Un entramado de madera recubre parte de las paredes, hay caños de gas a la vista (¿o serán de cables?), tubos de luz fluorescentes que hace mucho no veía, los paneles del sistema de ventilación quebrados o ausentes; y juraría que la pintura, saltada por doquier, es más vieja que yo.
Disculpá, ¿el aula 3?
¿Cuál? ¿La de allá?
Okey, gracias.
4 ta. Nota de voz. Transcripción
El aula es del estilo anfiteatro. La profesora se encuentra en la parte baja y los pupitres van en ascenso, como si fueran gradas.
Me sorprende que la mayoría de las sillas estén ocupadas por mujeres…
¿Me sorprende? ¿De dónde nace ese prejuicio?
Admito que imaginé que conversaría con un hombre con gafas grandes, pelo canoso y suéter a cuadros.
Muy diferente a la mujer joven a cargo de la clase, que viste una blusa lisa color violeta y una pollera larga de bambula.
En fin, estereotipos que me vendieron y que yo compré.
Los alumnos comienzan a guardar sus pertenencias en mochilas y carteras. La clase acabará de un minuto a otro.
Entrevista a Candela Szischik (CS)
Grabación de audio. Parte 1. Transcripción
NC: —¡Hola! Disculpe que la moleste. ¿Usted es Candela Chischis, la licenciada en Física a cargo de la materia Física III?
CS: —Buenas tardes. Me apellido Szischik. S, Z, I, S, C, H, I, K.
Y sí, soy licenciada en Física.
¿Usted es?
NC: —Un gusto, licenciada, mi nombre es Nicolás Cattaneo, y soy periodista. ¿Mi cara no le suena?
CS: —Te mentiría si dijera que sí.
NC: —Imagino conoce el caso de la nena que estaba secuestrada y apareció en marzo, Violeta Hernández Blanco.
CS: —Sí, sí.
NC: —Yo fui el periodista que hizo la cobertura de su liberación. Seguro que me habrá visto en noticieros o medios digitales.
CS: —Ah…
¿Por qué me buscabas, Nicolás?
NC: —Sí, eh… ¿Puedo tutearte?
CS: —Por favor.
NC: —Estoy trabajando en una investigación donde intervienen demasiadas variables y sería útil el aporte de una persona con tu formación.
Tanto la IA a la que le consulté como la info que encontré en internet mencionan que estoy frente a un sistema complejo y que los profesionales idóneos en ese campo son los físicos.
CS: —Dale, veamos qué puedo hacer por vos.
NC: —¿Estás familiarizada con los Sistemas Complejos?
CS: —Sí, aunque de forma indirecta. Yo me especializo en Biofísica que puede estudiarse como un sistema complejo, pues la vida es compleja, pero hay colegas que se dedican específicamente a estudiarlos y sus respuestas serían más precisas y acabadas que las mías.
NC: —Mirá, soy un simple periodista. Me sirve comenzar con lo básico.
CS: —Okey. En mi opinión…
NC: —¡Ah! Disculpá la interrupción. ¿Te molesta que grabe con el celu? Porque tomar notas lentificaría la charla.
CS: —Cero inconveniente.
Decía, los Sistemas Complejos deben estar compuestos, como mínimo, por varias partículas o ingredientes que interactúan entre sí de forma no lineal y que, asimismo, cuentan con propiedades emergentes.
O sea, el efecto de la interacción no puede explicarse del análisis de cada componente.
El todo es más que la suma de las partes.
NC: —A estas partículas que vos mencionás, ¿podría llamarlas “variables” o “factores”?
CS: —Sí, podrías.
NC: —¿Y tienen un límite de variables? ¿Hasta cuántos factores conforman un sistema complejo?
CS: —Infinitos, no hay límite. Eso dependerá de la capacidad del analista y de qué quiera modelar.
Hay interacciones dentro de los sistemas que son inocuas para el trabajo que se lleva a cabo.
Por ejemplo: en una sala de pruebas, la temperatura ambiente elevada puede influir en el movimiento de la partícula estudiada.
Al mismo tiempo, es irrelevante la bermuda que viste el científico a causa del calor.
Lo recomendable es definir los parámetros que tendrá el modelo para focalizar el análisis.
NC: —Es decir, las variables son infinitas, y nuestras capacidades son finitas.
CS: —Exacto. Claro que el avance de la tecnología, la computación y la inteligencia artificial va ampliando esas capacidades, lo cual no significa que podamos alcanzar el horizonte.
Por otra parte, en Física, cuantos menos ingredientes, mejor; porque la solución será de primeros principios. La pregunta es: ¿Con cuántos componentes puedo explicar el fenómeno sin perder la complejidad?
NC: —¿Qué sucede si las variables conocidas o seleccionadas son insuficientes para explicar el resultado emergente?
CS: —Eso significa que hubo un exceso en la simplificación o que se está dejando de lado una variable importante.
NC: —¿Y qué se hace?
CS: —Se propone un nuevo modelo o se cambia el enfoque. Hay mucho de prueba y error, sumado a que son diferentes, obviamente, los modelos teóricos de los experimentales o empíricos.
Conviene saber con precisión dónde uno está parado al comenzar.
Grabación de audio. Parte 2. Transcripción
NC: —Permitime proponer un caso de laboratorio: contamos con un grupo de variables que al juntarlas provocan un resultado tangible, pero no conseguimos comprender cómo interactúan entre sí.
¿Se entiende qué digo?
CS: —Se entiende.
NC: —¿Qué significaría? ¿Qué podríamos hacer? ¿La falta de información se relaciona con estar rodeados de caos?
Me disculpo si dije una estupidez. Estuve leyendo en internet, y el caos confieso que me mareó. Yo pensaba que significaba desorden o anarquía, y resultó ser lo opuesto.
CS: —La Teoría del Caos se estudia en un área superespecífica de la Física y también de la Matemática. Nada tiene que ver con la anarquía. Al contrario, el caos contiene las reglas que intentamos conocer o manejar para lograr mejores modelajes y predicciones.
El problema que arrastran los Sistemas Complejos Caóticos, a diferencia de los Sistemas Complejos Clásicos, es que son muy sensibles a los cambios dentro del modelo. Por ejemplo: una variación ínfima en las condiciones iniciales seleccionadas puede derivar en resultados múltiples.
Dicho esto, insisto: hay especialistas que te lo explicarán mejor.
NC: —¿Considerás que estos sistemas podrían utilizarse para estudiar la sociedad?
CS: —Sí, de hecho se hace. Hay colegas que utilizan este tipo de herramientas para estudiar modelos sociales.
NC: —Si gracias a las redes sociales, internet, los GPS, los satélites, hábitos de consumo y otras cuestiones medibles conociéramos a la perfección las variables, es decir a las personas, y las volcáramos en una computadora, ¿podríamos armar el camino que llevó a un resultado determinado? ¿Podríamos resolver crímenes?
CS: —Sí, desde una perspectiva teórica. Si conocieras todas las variables y todas las interacciones y lo formularas matemáticamente, podrías llegar a una buena conclusión de por qué sucedió ese hecho, además de comprender el pasado y predecir el futuro con cierto margen de error.
NC: —Lo sabía. ¡Se puede!
CS: —Eh… Nicolás, hoy por hoy, estamos a años luz de semejante logro. En ese tipo de modelos, se evalúa la realidad desde la experiencia, pero nunca es prueba de que sean ciento por ciento correctos.
NC: —¿Y con la inteligencia artificial? ¿Si las máquinas formularan la matemática que nosotros desconocemos? Se dice que el potencial que tienen es inimaginable.
CS: —A nivel cómputos, son un gran aporte, el tema es quién define el modelo, las variables, las interacciones…
NC: —Hoy existen inteligencias artificiales que piensan por sí mismas. Podrían ser programadas para definir esas cuestiones.
CS: —Al enfocarnos en el ser humano, la complejidad asciende. Nosotros, en contraste con otras variables o partículas, tenemos voluntad y tomamos decisiones segundo a segundo; del mismo modo que somos capaces de cambiar una decisión por otra. Intentar medir la voluntad roza lo imposible.
NC: —Que sea imposible de concebir para nuestras mentes no implica que sea imposible de verdad.
CS: —Es imposible hoy en día, en nuestro presente.
NC: —Y con nuestro presente te referís a lo conocido por nosotros. Quizá, otra persona sí consiguió armar el modelo computacional que predice el comportamiento en sociedad.
CS: —Claro, no manejo la verdad absoluta. Solo digo que las chances de que exista son ínfimas. Y eso sin incorporar el factor del azar o la suerte.
NC: —Si me baso en lo conversado, azar o suerte sería un modo de llamar a los factores que desconocemos que influyen en cómo se desarrolla el modelo “social”, por ponerle un nombre.
¿Estoy en lo cierto?
CS: —En parte sí, en parte no. El azar existe.
NC: —¿Existe? ¿O es una forma de conformarnos? En lugar de ampliar el campo de investigación, lo circunscribimos a lo conocido porque somos seres limitados y al resto lo llamamos azar.
CS: —El azar se explica desde la Mecánica Cuántica, que lo toma como un elemento fundamental de la naturaleza, y no como una falta de información sobre el sistema. Hay profesionales que…
NC: —¿Quién hubiera estudiado el caos si tus colegas del pasado se hubieran escudado en la suerte?
CS: —Comprendo el razonamiento, yo apunto a…
NC: —Es cómodo echarle la culpa a la suerte de las cuestiones que no tenemos ganas de investigar. ¿No te parece?
CS: —Mirá, debo entrar a otra clase y no pude ni tomarme un café.
Estimo que sería mejor para tu investigación que continúes con quienes manejen conocimientos más completos de caos.
NC: —Coincido con vos. ¿Se te viene un nombre a la mente?
CS: —Eh… Se me ocurre Giselle Mosso. ¿Anotás? El nombre se escribe con doble “l” y una “e” al final. El apellido es con doble “s”. Es una doctora en Física, galardonada por crear el Morphattractor.
NC: —¿Morphattractor?
CS: —Sí. Con “ph”, seguido de doble “t”. Es un concepto nuevo que revolucionó el modo de analizar los sistemas dinámicos complejos y caóticos.
NC: —¿Me podrás pasar el contacto?
CS: —No lo tengo. Cambié el celular hace poco y no había respaldado la agenda. Pero si la buscás en internet, aparece rápido.
Te dejo, Nicolás. Empieza la otra clase. Fue un gusto conocerte.
NC: —Gracias por tu tiempo.
Nota de voz final. Transcripción
Interesante entrevista. Muy interesante.
Ahora sé que la ciencia tiene herramientas para ayudarme, así sean complejas, raras, costosas o exclusivas.
Es cuestión de convencer al físico correcto de que vale la pena desatar los nudos del caso Violeta.
Por curiosidad científica y también para darle una aplicación práctica a tanta teoría.
Incluso, el día de mañana, puede vender el modelo computacional.
Es un ganar-ganar. Lástima que Rafael Hernández se niegue a recibirme.
¡Qué se joda! ¡Él se lo pierde!
Dios… el calor sigue insoportable. Anhelo que el colectivo venga con un aire acondicionado de cien mil frigorías y que los pasajeros estén bañados y perfumados.