26 DE NOVIEMBRE
Intercambio de mensajes con Olivia Croche
NC: —Buenas noches. ¿Estás despierta?
OC: —Buenas, Nico. Estoy comprando un electrodoméstico para la cocina. Acabo de ver una publicidad, podés preparar comidas con el nivel de calorías que quieras, una locura.
Igual, te arriesgaste al mandar un mensaje pasadas las doce de la noche.
NC: —Es que terminé de transcribir la entrevista con la licenciada en Física y pensé en contarte mientras ceno.
OC: —¡Cierto que buscabas una mente brillante! ¿De dónde sacaste a la licenciada?
NC: —De Ciudad Universitaria, Facultad de Exactas. Fui hoy. Bah, ayer. El tema de las coimas en Casa Rosada siguió escalando, y no tuve un respiro.
OC: —Me mandaron los videítos del escándalo. ¿Caerá preso alguno?
NC: —¿En este país? Poco probable. Los de arriba se cubren entre ellos, así sean rivales. ¡Las barbaridades que he visto! Estoy curado de espanto.
OC: —Bueno, contá qué hablaste con la física.
NC: —En resumidas cuentas, me dio la razón. Conociendo la totalidad de variables e interacciones, se puede encontrar las razones que causan un hecho; así como se puede predecir qué sucedería a continuación.
OC: —O sea, ¿te dará una mano para vincular las casualidades de la liberación de Violeta?
NC: —Me dijo que ella no tiene esa posibilidad, pero me derivó a una colega. Al parecer, es una doctora destacada que ha desarrollado una teoría innovadora capaz de incrementar la precisión de los modelos de predicción. Lo que sí me advirtió es que será costoso.
OC: —Qué loco, parece ciencia ficción.
Y me asusta también, si te soy sincera.
NC: —¿Por? ¿Preferís seguir creyendo en las fuerzas del universo y en el falso destino?
OC: —Me asusta porque la tecnología evoluciona a pasos agigantados, y el ser humano a pasitos de tortuga. Las herramientas son buenas o malas depende de quien las use. ¿Entendés?
NC: —Eso creo. Te referís al riesgo de que caigan en manos incorrectas.
OC: —Sí, y que nos controlen, manipulen, engañen, etcétera. Si hoy en día las redes sociales nos mantienen cautivos con los algoritmos, no me quiero imaginar cuando sepan TODO de cada uno de nosotros.
NC: —Tenés un punto interesante. Si con un par de videos somos capaces de comprar algo que ni siquiera sabíamos que existía, ¿qué impediría que, en breve, estimulen nuestras emociones y guíen nuestros pensamientos para ejecutar actos más complejos?
Sería una especie de programación química del cerebro.
OC: —Me hiciste pensar en las elecciones; la democracia dejaría de existir, a pesar de que la gente fuera a votar. Ganaría quien dominase esa tecnología.
NC: —Sí, o podrían utilizarnos como armas.
OC: —¿Tipo kamikazes?
NC: —Más bien homicidas accidentales. ¿Escuchaste hablar de Cachy, el caniche asesino?
OC: —El del barrio Caballito, ¿verdad?
NC: —Exacto. Si bien sucedió hace mucho, imaginemos que hoy los dueños de la tecnología quisieran matar a una persona que camina cada día por la misma cuadra, a la misma hora.
Al conocer las variables, es decir la información detallada de cada habitante, y determinar cómo se vinculan entre sí, podrían manipular a la dueña de Cachy para que arroje la pelota hacia el balcón en el preciso momento que el objetivo pase por la vereda de su edificio.
OC: —¿Lo rastrearían con el GPS?
NC: —Hay mil formas de ubicarnos en el caso hipotético de que conozcan absolutamente todo de nosotros.
La conclusión es que el perro caería del balcón, mataría a la persona y, luego, no existiría una investigación del hecho. Se culparía a la mala suerte, o acusarían a la dueña de negligente, pero los arquitectos del asesinato se mantendrían impunes en las sombras.
OC: —¡¡¡Ves!!! ¡Qué miedo! Voy a tener pesadillas por tu culpa, sabelo.
NC: —La pesadilla sería estar despierto en una realidad como esa…
Ya estoy divagando, es el cansancio.
OC: —Andá a dormir. La seguimos después, en un horario NORMAL.
NC: —Sí, me disculpo de nuevo.
Gracias y buenas noches.