Yo esa noche 22 DE NOVIEMBRE
72%

22 DE NOVIEMBRE

Intercambio de mensajes con Olivia Croche

NC: —Buenas tardes, Oli. ¿Cómo estás?

OC: —Buenas tardes, Nico. Todo bien. ¿Vos?

NC: —Bien, bien. Quería consultarte si conseguiste el dato de quién o quiénes trabajaron en la vereda de Eva Perón.

OC: —Mirá, está complicado aunque es posible. Paciencia. Llegué hasta el contacto de una mujer que, al parecer, es la coordinadora de las cuadrillas que reparan y mantienen la vía pública.

O sea, son distintas empresas tercerizadas, que ella supervisa. Me dijeron que suele visitar las obras, es muy responsable. El tema es que se fue de viaje a Europa y regresa dentro de unos días.

Quizá, pueda decirte quién arregló la vereda; o quizá, no tenga idea. Incluso, está la posibilidad de que se niegue a conversar de una reparación mal hecha. ¿Quién querría ser responsabilizado por un tropiezo que acabó con la vida de una persona?

NC: —Pensemos en positivo y hagamos lo que esté a nuestro alcance para que hable.

OC: —Contá conmigo.

Te noto intenso, ¿conseguiste info nueva?

NC: —Hay ciertas coincidencias que me hacen ruido, y dar con esta persona puede aclarar el panorama.

OC: —¡Logré que creas que el universo intervino en la liberación de Violeta! ¿Verdad?

NC: —Creo que sucedió más que lo evidente e intento reunir la información necesaria para abordar los interrogantes desde la razón, en lugar de completar los vacíos con pensamientos mágicos.

Sin ofender.

OC: —Admiro tu esfuerzo por negar lo evidente.

Contame, dale. ¿Qué sabés? ¿Qué cambió tu forma de pensar? ¿Fue la charla con el mecánico?

NC: —Se combinaron varias situaciones que despertaron mi curiosidad. Bah, mi intuición, para ser precisos. Presiento que se me está escapando la tortuga por no saber de qué color es su caparazón. ¿Me seguís?

Debo ponerle nombre a mi búsqueda y, para eso, debo juntar la información que me falta o que desconozco.

OC: —Me alegra que quieras saber, y yo encantada de ayudarte mientras compartas los hallazgos en lugar de hacerte el misterioso como ahora.

NC: —Prometo compartirlos cuando dé con la clave de los sucesos de esa noche, cuando logre transformar las casualidades y coincidencias en causalidades y efectos.

OC: —Es un objetivo bastante ambicioso si pensamos que somos seres humanos con mentes limitadas. A veces, es mejor vibrar con la energía y dejar que fluya.

NC: —Hay mentes menos limitadas que otras.

OC: —¿Perdón? ¿Qué insinuás?

NC: —Nada, no te confundas. Me refiero a que pretendo conversar del tema con personas cuya inteligencia es superior a la tuya y a la mía.

OC: —Ah… ¿Quiénes?

NC: —Profesionales de la ciencia. Licenciados en Física, Estadística, y otras áreas. ¿Sabés que existe una teoría desarrollada para estudiar Sistemas Complejos?

OC: —Ni siquiera sé qué es un sistema complejo.

NC: —Serían sistemas con múltiples variables y factores.

OC: —Ah sí, clarísimo…

NC: —Para que lo entiendas con un ejemplo: ¿Cómo determinan los meteorólogos si lloverá o si estará soleado?

OC: —Igual digamos que le pifian seguido.

¿Posta, ves viable determinar científicamente qué pasó?

NC: —Acepto que es difícil, aunque con la persona indicada y una buena computadora, tal vez, mejoren las chances.

OC: —¡Andá a encontrar la “persona indicada”! Jajaja.

NC: —La conozco. Estoy esperando que me conceda la entrevista.

Es un actuario brillante, que estudió Física y trabaja para varias de las naciones más poderosas del mundo. Adiviná a qué se dedica.

OC: —¿A Sistemas Complejos?

NC: —Sí. Desarrolla modelos de predicción con inteligencia artificial.

OC: —Suena costoso. Ojalá te dé bola.

NC: —Calculo que lo hará. Él también está interesado en conocer qué sucedió esa noche.

OC: —¿Por?

NC: —Porque es el papá de Violeta.

OC: —¡Guau! ¿Rafael Hernández es el científico brillante? Jajaja.

NC: —¿La risa a qué viene?

OC: —¡Nicoooooo! ¡Me sorprende que no lo veas! ¡Es otra coincidencia!

La persona con expertise sobre una temática tan específica, que puede ayudarte a despejar tus dudas sobre aquella noche, es justo el padre de la nena que fue liberada por el accidente.

¿Cuáles son las chances de algo así?

NC: —Es raro, lo admito. Como otras cuestiones que vengo observando.

Por eso, TENGO que llegar al fondo de este caso.

OC: —Y cuando llegues, me llamás. ¿Ok?

¡Qué apasionante!

NC: —Para vos será apasionante, a mí me resulta perturbador, me quita el sueño.

Oli, debo continuar con otras cuestiones. Escribime, por favor, en cuanto ubiques a la encargada de mantenimiento.

Gracias y te mando un abrazo.

OC: —Así será.

¡Otro abrazo para vos! ¡Y me alegra que escuches el llamado del universo!

Intercambio de mensajes con Eugenia Blanco

NC: —Euge, buenas tardes.

EB: —Buenas tardes, Nico.

No obtuve respuesta positiva a tu pedido, así que no te escribí. Habíamos quedado en eso.

NC: —Sí, llegué a esa conclusión. No obstante, debo insistir.

EB: —Es inútil insistir.

NC: —Euge, estoy convencido de que si Rafael escucha qué traigo entre manos querrá colaborar. ¡Hasta le puede resultar divertido!

EB: —Nicolás, es su esposa con quien convive hace años quien te dice que es imposible que te conceda la entrevista.

NC: —¿Y si le pedís el nombre de otro profesional? Que me recomiende uno sería de gran ayuda. Estoy perdido y convengamos que los licenciados en Física no abundan.

EB: —Te anticipo su respuesta: no.

Cuando le comenté que a vos te interesaban los Sistemas Complejos y no sé qué del caos, directamente se puso a la defensiva. Discutimos por tu culpa y me prohibió que te hable de cualquier aspecto de su trabajo.

NC: —¿Para tanto?

EB: —Firmó un acuerdo de confidencialidad. ¿Recordás? Y él lo respeta a rajatabla.

Lo intenté, Nico. Más no puedo hacer y espero lo entiendas.

NC: —Sí, lo entiendo.

EB: —Gracias por la comprensión y que sigas bien. Hasta luego.

NC: —Hasta luego, saludos a Viole.

Intercambio de mensajes con Olivia Croche

NC: —Oli, buenas noches. De nuevo yo, por acá.

OC: —¡Qué sorpresa! No esperaba saber de vos tan rápido y menos cerca de medianoche.

NC: —Hubo novedades… ¿Estás por dormir?

OC: —Sí y no. Despreocupate.

¿Qué pasó?

NC: —Hace un rato, me escribió Eugenia Blanco, la mamá de Violeta.

OC: —¿Buenas noticias? ¿Entrevistarás al papá?

NC: —Todo lo contrario.

Arrancó pidiéndome disculpas, mil veces, para después decirme que su marido era un terco y que no quería hablar con la prensa. Ella le remarcó lo importante que yo fui en la aparición de la nena, mas no hubo caso.

OC: —Uh, que garrón.

NC: —Sí. Incluso, discutió con él por ser un desconsiderado.

OC: —¿Discutieron? ¿En serio?

NC: —Sí, se puso a la defensiva en cuanto le mencionó que me interesaban sus conocimientos de Física. Se ve que la empresa para la que trabaja es muy estricta con el acuerdo de confidencialidad.

OC: —¿Y ahora, Nico? ¿De dónde saldrá la mente superior de la que me hablabas a la tarde?

NC: —Ya que preguntás, se me ocurrió ir a un lugar a conseguirla.

OC: —¿Cuál?

NC: —Mañana te cuento.

Hasta la tarde, estaré por el microcentro porteño por las coimas en Casa Rosada. Imagino que estarás enterada.

OC: —¡Sí! ¡Son tremendos los audios que se viralizaron!

NC: —Después de hacer esa cobertura, rajo en busca de alguien que nos ayude a encontrar respuestas.

OC: —¿Nos ayude? ¿En plural?

NC: —Si no es plural, conservo lo que descubra para mí.

OC: —¡Es plural! ¡Es plural!

Me voy a dormir. Lorena me está llamando.

NC: —Mañana hablamos. Que descanses y buenas noches.