Yo esa noche 20 DE NOVIEMBRE #3
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20 DE NOVIEMBRE #3

JS: —Respuesta incorrecta, señor Nicolás.

NC: —¿Por?

JS: —Podrías visitarme porque me extrañás. Esa fue mi primera interpretación.

NC: —Ah…

JS: —Estoy trabajando todavía, como verás. Tengo para media hora. Si querés contarme de la entrevista, esperame afuera; así puedo atender a los clientes.

NC: —Eeeh… bueno.

Visita a su lugar de trabajo. Parte 2. Transcripción

JS: —Acá estoy.

NC: —Disculpá si te incomodé al aparecer sin aviso. Necesitaba hablar de esto, y resulta que justo salgo con una exsubcomisaria de la División Antisecuestros, que encima llevaba el caso de Violeta.

JS: —Ajá. Decime. ¿Qué dato aportó Bastía?

NC: —En lugar de decirte, prefiero mostrarte.

Tomá.

JS: —¡Jodeme! El DNI de Nemesio Sklier. ¿Lo tenía ella? ¡Qué turra! ¿Sabés el laburo que nos hubiera ahorrado si nos entregaba el documento?

NC: —Se lo manoteó, estaba dentro de la billetera.

JS: —Así que era una carterista.

NC: —Sí, uno de los dos oficios que ejercía esa noche.

JS: —El segundo lo puedo imaginar por cómo vestía.

¿Ese fue el trueque? ¿Heladera por documento?

NC: —Y esto…

JS: —“Nosotros sabemos”.

NC: —Ah, lo viste enseguida. Yo pensé que me boludeaba.

JS: —¡Qué falta de perspicacia para un periodista de investigación! El domicilio coincide con la casa que alquilaba el secuestrador.

NC: —Después lo noté…

JS: —Okey. Le robó la billetera y una factura.

No me queda claro por qué Rosana escribió eso en el envoltorio. ¿Te explicó?

NC: —Ahora quien carece de imaginación sos vos.

JS: —¿Cómo?

NC: —No fue ella. Alguien sabía o sospechaba de Nemesio Sklier y le dejó ese mensaje en el sobre.

JS: —Jajaja.

NC: —¿Qué?

JS: —¡Ay, Nico! ¡Te vio la cara!

¡Esta letra es de mujer! ¡Lo escribió ella!

NC: —No digas pavadas… ¿Por qué haría eso?

JS: —¡Para que le compres la heladera! Mirá, es letra de mujer. Por el tamaño comprimido y el trazo irregular, te diría que es de una persona tímida o angustiada.

Dejando de lado eso, es de mujer, sin dudas.

NC: —¿Cuándo te recibiste de grafóloga?

JS: —Aprendí por repetición, de tanto leer informes periciales. Las notas son evidencia frecuente en casos de secuestros.

NC: —Bueno, esa es tu opinión. Yo estoy abierto a que sea letra de hombre o de mujer. Aparte, ¿no te parece un poco antiguo juzgar el género de una persona por cómo escribe?

JS: —Nico, estás haciendo lo mismo que criticás. Estás rellenando los vacíos con suposiciones que confirman tu argumento.

NC: —O puede que vos no quieras admitir que existen cabos sueltos en tu último caso.

JS: —Estás divagando…

NC: —Respondeme lo siguiente: ¿Por qué el secuestrador salió apurado? ¿Por qué abandonó su escondite?

JS: —¿Qué importa? La nena está con sus papás; el secuestrador está muerto; y el caso, cerrado.

NC: —Te lo contesto: porque este mensaje lo sacó de su comodidad, hizo que se sintiera en peligro.

Jesi, estas dos palabras le evitaron a Violeta un final terrible. ¿No te interesa saber quién las escribió?

JS: —Bajá un cambio, por favor. Estoy cansada, trabajé once horas. Quiero volver a casa, darme una ducha, mirar una serie y dormir. Respeto lo que decidas hacer con tu tiempo, aunque me parezca que vas directo a un callejón sin salida. Solo te pido que no me arrastres con vos.

NC: —¿Arrastrarte? Suena fuerte…

JS: —Sí, disculpá. Me expresé mal. De nuevo, estoy cansada. Mi barrita de paciencia está casi descargada. Encima sabés lo importante que fue para mí que apareciera Violeta. Quiero conservar la paz que gané esa noche.

NC: —Lo sé. No pretendo que revuelvas el pasado. Estoy pidiendo ayuda, nada más.

JS: —Okey, decime: ¿Cómo puedo ayudarte?

NC: —¿Podrías conseguirme el expediente? Así verifico que no hayan pasado por alto ninguna otra nota o mensaje. Asimismo, podría descartar que se trate de la letra de Nemesio o de la nena.

JS: —Mañana me pongo en contacto con Andrea Álvarez, la subcomisaria actual.

Pero te advierto dos cosas: primero, que no se encontró ningún cuaderno, hoja suelta o documento escrito a mano por el secuestrador.

Él tomaba notas y guardaba las fotos de Violeta en un disco rígido encriptado del que rescatamos poco y nada; segundo, conozco la letra de Violeta.

Leí unos cuentos o historias que le pidieron que escriba a modo de “juego” cuando estuvo en la Cámara Gesell. Ella está descartada.

NC: —Gracias, Jesi. Acceder al expediente será de mucha utilidad.

JS: —Lo dudo.

Intercambio de mensajes con Jésica Scarpin

NC: —Hola, Jesi. ¿Llegaste?

JS: —Sí, Nico. Estoy acostada. ¿Qué querés?

NC: —¿Seguís molesta?

JS: —No, no estoy molesta. Pasa que nunca escribís para preguntarme: “¿Llegaste?”. Y hace tres horas y media que llegué a casa, es evidente que necesitás algo.

NC: —No quiero molestarte.

JS: —¡Dios! ¡No estoy molesta!

NC: —De acuerdo. Te cuento entonces…

Estoy repasando el cuadro de la pizarra y hay una flechita que sale de Alexis Simunovic hacia Jefe de ventas. Quisiera pedirte una mano para conseguir el teléfono o la dirección del concesionario donde él vendía los planes de ahorro. ¿Podrás hablar con la mamá?

JS: —No.

NC: —¿No?

JS: —Dejá a esa pobre mujer en paz.

NC: —¿Y qué opinás de la subcomisaria? ¿Podrá averiguarlo? De paso, matamos dos pájaros de un tiro.

JS: —Lo intento.

Hasta mañana, Nico.

NC: —¡Que descanses, Jesi! Y desayuná livianito que mañana nos espera una panzada.

JS: —Seguro…