21 DE SEPTIEMBRE
Visita al departamento de seguridad central de la compañía de subterráneos
Grabación de audio. Transcripción
Victorino Silva (VS): —Hola, buenas tardes. Adelante, pasá.
NC: —¿Qué tal? Mi nombre es Nicolás Catt…
VS: —Sí, sí. Sé quién sos. Acordamos por teléfono que venías hoy a esta hora, y te anunciaste en recepción. También, te recuerdo de la tele.
NC: —¿Usted es Victorino?
VS: —Correcto. Vení, sentate.
¡Apurate! No tenemos mucho tiempo.
NC: —¿A qué se refiere?
VS: —Te sugerí el día de la primavera a la una de la tarde porque si me ven haciendo esto, tendré problemas. La mayoría del personal se fue a compartir unas pizzas y empanadas a la placita que está a unas cuadras. Luego de mostrarte el video, pienso hacer lo mismo.
NC: —Comencemos, entonces.
VS: —Así se habla. Encuentro el archivo y le meto play. Por cierto, ¿Jésica cómo anda? Si te doy una mano, es porque me lo pidió ella.
NC: —Bien, bien. Cenamos días atrás, y ahí me contó del video.
VS: —¿Cenaron? ¿Están saliendo?
NC: —¡Fue una entrevista! ¡La entrevisté!
VS: —¿Y sabés si está con alguien?
NC: —No. Desconozco. De eso no hablamos, y ella tampoco lo mencionó.
VS: —Después le tiro un mensajito, a ver qué dice. Viene esquivando las balas, pero gracias a vos me debe una.
NC: —Ah…
VS: —Listo. Acá está. Es sin volumen y tenés prohibido grabar. Pasame el celular. Sí, sí. Lo guardo en este cajón hasta que termine la filmación.
NC: —Acá tenés. ¿Puedo escribir en mi libreta?
VS: —Anotá lo que gustes, solo evitá mencionarme.
Apuntes de las imágenes captadas por la cámara de seguridad
Victorino señala con una birome en la pantalla para identificar a Alexis Simunovic. Está vestido de oficina, aunque sin saco. Lleva zapatos negros, pantalón azul y un suéter gris que oculta una camisa. Se nota que es blanca por el cuello y porque sobresale de forma desprolija del pantalón.
Avanza por el andén de la estación Miserere encorvado hacia adelante.
Se acerca a una mujer que está con un micrófono y un parlante.
Se mantiene allí estático, de espaldas a la cámara.
Asiente repetidas veces. ¿Estará hablando con ella?
¡No! Está cabeceando al ritmo de la música.
Amaga tímido unos pasos de cumbia en cámara lenta.
Se detiene. Deja caer los hombros. Al parecer, terminó la canción.
Saca su billetera, toma unos pesos y los deja en un sombrero. Ahora, ella asiente agradecida.
Alexis retoma la caminata.
Pasa frente a un tipo sentado en una de las bancas de mitad del andén. Distingo unas bolsas de consorcio a su alrededor. Sin dudas, es un linyera. Estira un brazo y le habla. Alexis lo ignora y sigue su camino con pereza.
Frena otra vez. Retrocede cuatro pasos hasta la ubicación del hombre harapiento.
Mete la mano en su bolsillo y le ofrece varios billetes.
Unas mujeres observan la situación y menean la cabeza.
¿Será reprobación? Visten zapatos de tacón, vestidos negros y abrigos largos.
Lucen atractivas, incluso, a la distancia.
Una de las dos sujeta una botella en sus manos.
Por la tonalidad oscura del vidrio y la etiqueta blanca, apostaría que es un vino.
Alexis las ve. Alza el brazo y las señala.
Ellas le dicen algo, veo el movimiento de sus labios. Se alejan unos metros.
Alexis camina, se dirige a las vías. Frena sobre la franja de baldosas amarillas que marcan el final de la plataforma. Una señora se para a su lado, está leyendo un libro. Las demás personas también se movilizan. Seguramente, escuchan que el tren está por llegar.
Alexis mira a la derecha por sobre su hombro.
La señora deja la lectura por un instante.
Articula unas pocas palabras y le pone la tapa del libro frente al rostro, el joven asiente.
Las luces del subte iluminan los rieles al ingresar al andén.
Mira al frente, parece enfocado en la intervención artística que hay en la pared.
La pintura surrealista de un bebé gigante con un ventilador en uno de los ojos. La locomotora se acerca a su ubicación…
Alexis salta.
Nota de voz de cierre. Transcripción
Me quedo con sabor a poco. Esperaba más. Eh… No sé. Un aviso, una advertencia o un pedido de ayuda. Quizá, que gritara unas palabras o que le dejara una nota a la señora con quien interactuó por última vez.
Y Victorino es un morboso. El infeliz sonreía cuando me ofreció reproducirlo de nuevo. Me paré, agarré el celu y me fui sin saludar. Jésica sería una idiota si saliera con él.