20 DE SEPTIEMBRE
Intercambio de mensajes con Eugenia Blanco
EB: —Hola, Nicolás, buenas tardes.
NC: —Buenas tardes. Decime Nico, por favor, y yo me animaré a decirte Euge. Creo que estamos en confianza.
EB: —Es verdad, Nico.
¿Estabas ocupado? ¿Te interrumpo?
NC: —El periodismo me tiene ocupado 24x7, aunque puedo hacer un recreo de cinco minutos para que conversemos. Esperaba tu mensaje.
EB: —Sí. Disculpá la demora. Dije que te escribiría y pasaron casi dos semanas.
NC: —Olvidate, Euge. Si a mí no me alcanza el tiempo teniendo un solo trabajo, ni me imagino vos, entre laburar y criar una nena.
EB: —Gracias por la comprensión.
NC: —De nada. Juntémonos cuando te quede cómodo. El día y la hora que digas, me acerco a tu casa. Así, te ahorrás el tiempo de viaje.
EB: —Acepto. ¿Qué te parece el 25?
NC: —De este mes, quiero suponer.
EB: —Jajaja, sí. A la tarde, tipo 18:30.
NC: —Listo. Reservo ese espacio en mi agenda.
EB: —¿Tenés mi dirección?
NC: —¿Qué clase de periodista sería si no la tuviera?
EB: —¡Es cierto! Jajaja. Quedamos así. Igual, por las dudas, te escribo el día anterior para confirmar.
NC: —De acuerdo, Euge. Nos vemos pronto.
EB: —Hasta luego, Nico.