15 DE AGOSTO #3
JS: —No, el pibe no estaba ahí. De todos modos, revisamos la propiedad de punta a punta durante un largo rato.
Había que cumplir con la política… Yo mucho no aporté, te soy sincera.
Daba órdenes y caminaba de un lado a otro para aparentar.
Tenía la cabeza ida, el corazón apagado. Me movía por inercia.
NC: —Entonces, sucedió el accidente.
JS: —Exacto. El aviso llegó por radio cuando nadie lo esperaba, en medio de otro operativo fallido. Me acuerdo que les comentamos a los compañeros: “Apareció Violeta Hernández Blanco”, y lo festejaron como un gol. Hubo aplausos y abrazos a pesar de que no tuvimos mérito de encontrarla.
Yo tuve que salir de la propiedad, me resultaba imposible aguantar las lágrimas. Una vez fuera, inhalé profundo y me largué a llorar. Quizá, porque Viole era una de las nenas que creí extraviadas para siempre, uno de los nombres que nunca tacharía del cuaderno… Aunque pudo ser un llanto egoísta.
NC: —¿Por? ¿Cómo puede haber egoísmo en sentir alegría por otra persona?
JS: —Es que… Pensé en la nena y en los padres, pero también pensé en mí. Yo estaba por hundirme en las profundidades del océano; y de golpe, un salvavidas cayó del cielo. Justo cuando se agotaban las energías de mi cuerpo, cuando me creía incapaz de mantenerme a flote.
NC: —Te entiendo. ¿Esa fue la señal que te llevó a renunciar?
JS: —Ciento por ciento, sí. Dios, la vida, el destino o lo que fuera acababa de darme un mensaje.
NC: —Curioso modo de verlo.
JS: —¿A vos no te llamó la atención cómo se dieron los hechos?
Es decir, un criminal se estaba saliendo con la suya, y no teníamos ni un solo dato para identificarlo.
Esa noche decidió moverse en un horario en el que debía haber poca gente en la calle.
No obstante, se topó con una mujer que no sabía dónde tomar la línea 50, y esa distracción le permitió a una niña drogada escaparse.
Fue un instante, pero bastó para que él bajara del cordón sin prestar atención.
¿Cuál era la probabilidad de que justo pasara el colectivo? ¡Es sencillamente increíble!
NC: —Admito que es interesante la cadena de sucesos que liberaron a Violeta.
JS: —¡Y que cambiaron nuestras vidas!
NC: —¿Nuestras?
JS: —Yo dejé de ser policía y entré en el emprendimiento gastronómico de una amiga. Ahora el trabajo incluye risas y productividad en lugar de angustia y frustración. Al mismo tiempo, con mi ayuda, ella comenzó a tomar más pedidos y nuestras economías mejoraron. Ahí tenés, otra vida que cambió.
NC: —¡Ah! ¡Lo decías por tu amiga!
JS: —¡Y por vos! Antes de que cubrieras la aparición de la nena, ¿cuánta gente te conocía? Sin ánimo de ofender.
NC: —¡La prensa especializada sí me conocía! ¡Jamás fui un periodista chimentero que buscaba fama! Prefería los trabajos que requerían investigación profunda y que implicaran tomar riesgos.
JS: —Si vos lo decís…
Apuntes de la entrevista. Desarrollo
Es otra Jésica. Su interpretación pseudoespiritual le facilitó aceptar el cambio de rumbo que tomó, y hablar de su amiga y del trabajo actual la hizo sonreír.
¿Los hechos del veintinueve de marzo siguen provocando consecuencias en la gente involucrada?
El “todo pasa por una razón” ¿tiene sustento empírico o es un ancla que nos estabiliza en un mar cargado de incertidumbres?
Grabación de audio. Transcripción. Final
NC: —Muchas gracias, Jésica, por charlar conmigo. Tus declaraciones me dejan pensando y revalidan el atractivo proyecto que tengo entre manos.
JS: —¿Viste? No habrás entrevistado a la subcomisaria de antisecuestros, pero te llevás unas cuantas historias. Son interesantes las distintas perspectivas del caso Violeta.
NC: —Esas perspectivas son parte del proyecto.
JS: —Bueno, bueno… Olvidé que hablaba con el periodista número uno, jajaja.
NC: —Jajaja. ¡Soy culpable de los cargos!
JS: —Jajaja. ¿Escuchaste hablar de la falsa modestia?
Decime… ya que estamos… ¿Pensabas pedirme los contactos de los testigos? ¿O los conseguiste por tu cuenta?
NC: —Pensaba pedírtelos.
JS: —Acá los tenés. Servite.
NC: —¿Una hoja impresa con los datos de cada uno? ¡Qué prolija!
JS: —Solo imprimí el Word que me pasó Andrea.
NC: —¿Ella sería…?
JS: —La nueva subcomisaria, Andrea Álvarez. Era la más destacada de mis pichonas, y junto con la renuncia presenté una carta de recomendación para que le dieran el cargo.
Lo que necesites, me avisás y lo converso con ella. Además de agradecida es leal.
NC: —Ser agradecidos es importante.
JS: —O sea que vas a pagar la cuenta. ¿Correcto?
NC: —Jajaja. Correcto.
Nota de voz de cierre. Transcripción
La hoja incluye información de contacto actualizada de los siguientes testigos: Ramiro Valerda (el chofer de la línea 50), Josmar Zapata (pasajero del colectivo), Alexis Simunovic (el otro pasajero), Rosana Bastía (la transeúnte que habló con el secuestrador) y Olivia Croche (quien manejaba el Corsa cuando cruzó Violeta).
Si bien algunos de estos datos los tenía, lo que abunda no daña.
Me voy conforme. Fue una entrevista interesante.