¿Y si te casas conmigo? (QUÉDATE CONMIGO Nº2) CAPíTULO 1 #2
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CAPíTULO 1 #2

Asiento con la cabeza, aunque lo que hago en realidad es dejarme caer con una desgana bastante poco diplomática, cruzando una pierna sobre la otra y apoyando la espalda en el respaldo.

—Espero que su viaje haya sido agradable.

—Muy agradable —respondo, con una ironía tan descarada que no me molesto en disimular.

El director asiente despacio, como si notara perfectamente mi incomodidad y hubiera decidido, de momento, ignorarla con elegancia. Supongo que no soy el primer alumno rebelde que entra en este despacho.

A mi lado, Jackson da un pequeño paso al frente.

—Señor Whitmore, si no hay ningún inconveniente, debo regresar hoy mismo a mi país. El señor Rafael Valera me ha indicado que su hijo queda a partir de ahora bajo su supervisión.

El director lo mira con una sonrisa tranquila y condescendiente.

—Por supuesto, no se preocupe. Le agradecemos que lo haya acompañado hasta aquí. A partir de ahora nos encargaremos de él.

«Nos encargaremos de él». Genial. He salido de una cárcel para meterme directamente en otra que, por lo que va pintando, es mucho peor.

Al menos en mi casa tenía la PlayStation y a Isabel, que era la única persona de ese maldito hogar que me trataba como a un ser humano en condiciones, a pesar de todos sus formalismos.

Jackson asiente una sola vez. Ni siquiera me da un abrazo de despedida ni un apretón de manos. Solo me dedica una mirada rápida y profesional, como si estuviera comprobando que sigo entero antes de cerrar el expediente, y después desaparece por la puerta sin hacer ruido.

El director y yo nos quedamos solos, frente a frente.

Durante unos segundos —demasiados— ninguno dice nada.

Él me sostiene la mirada con una sonrisa educada que poco a poco se le va tensando.

Yo no muevo ni un solo músculo, ni siquiera me digno a pestañear.

Sigo apoyado en el respaldo con la pierna cruzada, devolviéndole la misma mirada tensa que llevo tatuada en la cara desde que entré por la puerta.

—Bueno... Ricardo —dice al fin—, es un placer tenerte por aquí. No te importa que te tutee, ¿verdad?

—Ricky —le corto, antes de que siga hablando, sin levantar la voz ni cambiar de postura—. Me llamo Ricky.

—Claro... Ricky —rectifica enseguida, recomponiendo la sonrisa con rapidez—. Como te iba diciendo, es un placer tenerte por aquí. Tu padre ha mostrado un gran interés en que formes parte de esta institución.

El director entrelaza los dedos sobre la mesa y continúa con el discurso.

—Whitmore University no es simplemente una institución académica, Ricky.

Es una de las universidades con más prestigio y tradición del Reino Unido.

Llevamos más de cien años formando a los líderes del mañana, y cada alumno que entra por esas puertas lo hace sabiendo que va a formar parte de algo mucho más grande que él mismo.

Asiento despacio, mientras disimulo que presto atención a tonterías que no me interesan lo más mínimo.

—Aquí esperamos un comportamiento acorde con los valores de esta universidad —continúa, sin perder el hilo—.

Disciplina, compromiso, respeto hacia los compañeros y hacia el cuerpo docente.

El uniforme se lleva correctamente en todo momento dentro del recinto, las normas de convivencia en las residencias son de obligado cumplimiento y la asistencia a clase no es negociable bajo ningún concepto. ¿Entendido?

—Entendido —digo, con un suspiro y una falsa sonrisa.

El director me sostiene la mirada un segundo más de lo necesario, como si intentara determinar si estoy siendo sincero o si simplemente soy muy bueno fingiendo que lo soy. Después abre un cajón lateral, saca una carpeta fina con el logo de la universidad grabado en la portada y la desliza hacia mí.

—Dentro encontrarás el reglamento completo, el horario de las clases que empezarás el próximo trimestre, después de Navidades, y toda la información sobre los servicios del campus. Te recomiendo que lo leas todo con detenimiento.

Cojo la carpeta sin abrirla y la apoyo sobre mi rodilla, ignorándola por completo.

—Por supuesto. Luego lo leeré todo con calma.

—Tu padre nos ha pedido expresamente que le mantengamos informado de tu evolución académica y de tu adaptación al centro.

Aquí nos tomamos muy en serio el seguimiento personalizado de nuestros alumnos, y en tu caso en particular nos aseguraremos de que cuentes con todo el apoyo necesario para que tu integración sea lo más satisfactoria posible.

Traducción: tu padre ha pagado lo suficiente como para que te tengamos vigilado de cerca y le reportemos cualquier movimiento sospechoso antes de que te dé tiempo a hacer alguna tontería.

—Mi querido padre, siempre tan atento —murmuro.

El director abre la boca para añadir algo más, pero en ese momento llaman a la puerta con dos golpes secos y precisos.

—Adelante —dice.

La puerta se abre y aparece en el umbral una mujer con el pelo castaño grisáceo recogido en un moño tirante.

—¿Me habías llamado hace un rato, Benjamin? —pregunta.

—Sí, Mildred, pasa, por favor —responde él, con una sonrisa. Luego se dirige a mí—. Ricky, te presento a Mildred. Es la coordinadora de la universidad y se encargará de mostrarte las instalaciones y acompañarte hasta tu residencia.