Y porque la vida es prestada CAPÍTULO 4 EL VIAJE DE 6 HORAS VENDADA
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CAPÍTULO 4 EL VIAJE DE 6 HORAS VENDADA

Después de que te dije interesada y tú me perdonaste, pasaron 2 días sin hablar bien. Yo con vergüenza y tú con dolor.

Y de repente me escribes: “Llegó como a las 10:00pm A León. En lo que me traslado a casa de mi mamá 11:00pm, es un viaje de 6h. Dónde iré con mucho dolor y cansada, me voy a tratar de vendar para no ir tan incómoda. Llegó acomodo mis cosas descanso y te escribo para vernos”.

6 horas, compa. Vendada. Con dolor de pecho. Con dolor de espalda. Con tos. En un camión de Valle a León. Sin dormir bien. Y todavía pensando en escribirme para vernos.

Yo cuando leí eso lloré, compa. Te lo juro. Porque ahí entendí que no eras mentira. Nadie que miente da detalles de 6 horas, de 10pm, de 11pm, de casa de mi mamá, de vendarse.

La mentirosa dice “al rato nos vemos”. La que dice la verdad dice “llegó 10pm, 6h, vendada, con dolor, 11pm con mi mamá”.

Esa noche yo no te reclamé nada. Solo te puse “te quiero mucho güerita, descansa, aquí estoy”.

Y me fui a la Expiatorio, ahí en León, a esperar. Vi pasar los camiones. Cada camión que llegaba de Valle yo pensaba “ahí viene”. La portada de tu libro es esa noche. Lloviendo en León, el camión con las luces prendidas, y yo esperándote sin decirte que te estaba esperando.

Porque entendí que amar no es decir “aquí estoy” y estar chingando cada 5 minutos “¿ya llegaste? ¿ya llegaste?”. Amar es decir “aquí estoy” y dejar que llegue vendada, cansada, a casa de su mamá, que acomode sus cosas, que descanse y que me escriba cuando pueda.

Y porque la vida es prestada, esa noche no te marqué. Te dejé descansar.

Y al día siguiente me escribiste: “Ya instalada en León a ver si nos vemos”.